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Será cosa mía, pero estoy observando que, últimamente, los modernos más modernos, esos de gafa pasta, camisetas con mensaje y cierto aire retro-progre llevan una pegatina de Apple en el coche, justo al lado de otra con el nombre del conductor acompañado de unos molones caracteres orientales, siendo el vehículo en su gran mayoría el Polo, Ibiza o utilitario de similares características.

Por lo visto, ahora toca La Manzana, ahora que eso de la esperpéntica pegatina con el nombre de él y de ella, en plan “Deborah y Yoni” ha pasado a un funesto recuerdo. Pegatina con los patronímicos que fue la encargada de suplantar a aquella del Toro de Osborne, cuya misión a su vez fue la de enterrar a aquellas de flores de Loreak multicolor  que tanto daño han hecho en las retinas de los conductores.

Hay que ver la importancia que tiene un icono, sobre el propio icono del S. XX, el automóvil. Pero hoy nos vamos a centrar en un icono automovilístico de los ochenta casi olvidado, el logo de Penélope, esa enigmática mujer con sombrero y cabello largo, y que desde siempre su significado ha representado un gran misterio para mi…hasta hoy.

Primero conviene aclarar, para los neófitos, que esa mujer representa el logo de la Discoteca Penélope, creada en 1968 en Benidorm, destino turístico hortera donde los haya, y más en aquella época de la que hablamos.

Por tanto, la adopción de aquel logotipo haría las veces de rito iniciático a la movida nocturna, al Dabadaba Project, a las bolas de espejos y mullets en ciernes, al canalleo trasnochador de los macarrillas de los postreros 70 y principios de los 80, que colapsaban los Golfs GTI , SEAT Fuego y Citroën CX 2400 Palas con pegatinas de “la disco más cañera del momento”. Incluso, y he aquí un dato curioso, sólo habiendo acudido una –o ninguna- vez a la discoteca en cuestión.

El logo de Penélope y su filosofía de vida asociada rivalizaba, por aquellos entonces, con el memorable sol sonriente y su “Nuclear, no gracias!”, que indicaba, a todas luces, que el conductor de aquel R5 GT Turbo comulgaba con los ideales de Tierno Galván y Alfonso Guerra más que con los de Fraga Iribarne.  También era muy común encontrar, sobre la parte trasera de un destartalado SEAT 131 Supermirafiori, una pegatina con la efigie de Camarón. No hace falta revelar la calaña que viajaba a bordo.

Todo aquello se perdió en la noche de los tiempos, sobre todo si hablamos de Penélope. Hoy día cuesta ver algún coche, con matrícula de tres letras, que lleve detrás dicho icono, quizás porque no se identifican con la vida nocturna que la discoteca Penélope ofrece, o simplemente porque Penélope ya no es lo que era (nada más que hay que visitar su página web y comprobar que los espectáculos de antaño brillan por su ausencia).

En cualquier caso, sirva este artículo para hacer un poco de justicia y darle la importancia que se merece a Penélope, esa enigmática mujer del sombrero en la parte trasera de un coche, icono de la vida nocturna y canalla ochentera donde los haya. Pero ya se sabe, la moda es pasajera, para bien o para mal.


Con esto de que somos campeones del mundo, de que los controladores aéreos no van a la huelga (pobrecitos ellos) y que el Real Madrid ha empezado con mal pie en esta liga, no hay tiempo para discutir detalles nimios, noticias inapreciables  como que el desempleo juvenil está alcanzando niveles históricos con 81 millones de personas sin trabajo entre 15 y 24 años. Y claro, como así escrita la noticia no dice mucho, para darle un poco de dramatismo a la cosa, comienzan a acuñar el término de ‘Generación Perdida’ para infundir un poco de lástima.

Nada más lejos de la realidad. Me da a mí que de esos 81 millones en todo el mundo, 78 millones largos son jóvenes españoles, y de ellos, 68 millones viven en Cádiz y su provincia. Pero claro, la culpa la tiene la crisis económica, y con eso es suficiente para justificar una actitud pasiva que día a día me sorprende cada vez más.

Desde mi punto de vista, esta ‘Generación Perdida’ es el resultado del bajo nivel educativo en este país, con muchos, demasiados jóvenes sin estudios y cualificación nula. Hace unos años, cuando aquello de la crisis era una hipótesis absurda, el tener o no el graduado escolar era lo de menos, lo importante era si cobrabas los 4000€ en “A” o en “B” .

Otros también buscan excusas en el avance tecnológico para dejar exentos de toda culpa a los jóvenes. Y volvemos a lo misma fórmula:

Avance tecnológico + Analfabetismo Funcional de la Juventud = Paro.

¿O es que alguien todavía piensa que una maquina no necesita de un diseño previo, desarrollo a todos los niveles, fabricación, mantenimiento, mejoras…?

Además, la historia siempre se repite, los jóvenes siempre lo hemos tenido muy mal para trabajar, no solo ahora. Y si no, que le pregunten a Saqman, a Zopa o a cualquiera de nosotros, currantes de pro con media familia a nuestro cargo. Eso de buscar trabajo fue una faena también para nosotros, aunque la diferencia radica en que nuestra generación tragó sapos y culebras hasta encontrar, sudando sangre y lágrimas, un puesto digno.

Sin embargo, estos integrantes de la ‘Generación Perdida’ (este verano he conocido a tres o cuatro así) anda buscando trabajo de mala gana, exigiendo sueldos injustificados para un principiante y horarios para no madrugar y no acabar tarde. Pero lo más grave es que tampoco se quejan mucho, puesto que tras una fatigosa entrevista de trabajo vuelven a casa de sus papis a seguir a la bartola, conectarse al tuenti y jactarse de que siguen en el paro.

Así, el Johnny, la Yeni, la Iloveni, el Isra, el Moy y un sinfín de flojos de todo pelaje y estopa han cambiado aquello de ‘Soy un NiNi’ por esto de ‘Soy de la Generación Perdida’ para ver si de esta forma consiguen una paguita o algo así. A mi, desde luego estos prendas no me daban lástima, pero es que ahora menos todavía.

Ya sé que me tocará sufrir cuando me jubile por culpa de toda esta situación, por eso quiero recrearme en este momento, y parafrasear a Don Mariano en aquel programa ochentero respondiendo con un tajante: “Me alegro”.


A lo grande, con gritos de “torero, torero” fue aclamado una y otra vez Mark Knopfler en el concierto que el pasado 25 de Julio celebró en la Plaza de Toros de Córdoba. Y a juzgar por su sonrisa, parecía entender perfectamente la sensación que el público le intentaba transmitir. Hasta se atrevió a balbucear algo así como “muchísimos gracias amigous”.

Y no es para menos, puesto que a las 11 de la noche, unos minutos antes de que saliera Mark Knopfler y el resto de su brillante banda al escenario, los termómetros aún marcaban 37ºC de temperatura. La faena se presentaba, pues, complicada, ya que había que sumar además una lesión de espalda que obligó a Knopfler a estar medio sentado en un taburete (otros hubieran cancelado el concierto sin más). Y salió el toro.

Ya lo he dicho más de una vez, a pesar de que las seis cuerdas de Mark Knopfler no suenen tan rockeras como lo hacían en Dire Straits, grupo disuelto en la cima del éxito en 1992, el escocés ha demostrado en Córdoba ante 12.000 personas, ni un alma más cabía en la abarrotada plaza, que sus derroteros son otros, dotando a su música en directo de unos arreglos de una belleza difíciles de imaginar, a la altura de su lenguaje musical, y dejando el listón muy alto para lo que venga después, tal y como hizo hace un par de años en su anterior gira.

Temas como Border Reiver, Coyote o Piper to the End son interpretados por la banda para ser degustados una y otra vez, disfrutando de los arreglos de John McCusker, de la calidad de Richard Bennet, del piano de Matt Rollins, de los aromas celtas añadidos por Michael McGoldrick… Y para joyas, me quedo con Marbletown, Hill Farmer´s Blues (en el vídeo), y por supuesto, la poderosa Speedway at Nazareth, un tema que crece hasta dejar exhaustos tanto a la banda como al público.

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Dejo para el final una canción que merece una mención aparte. Se trata de un clásico de los Dire Straits de 1982 (casi 30 años ya) y que no suele faltar en sus conciertos, hablo de Telegraph Road. En esta gira, se puede decir que Knopfler le ha dado una vuelta de tuerca a la canción, confiriéndole de una sensibilidad que quizás había perdido con el paso del tiempo. En esta nueva versión cobra más protagonismo si cabe todo lo que rodea a la letra, delegando en el resto de la banda pasajes musicales que desde siempre han pertenecido a la guitarra de Mark Knopfler. Ni que decir tiene, que la banda vuelve a estar, una vez más, a la altura de las circunstancias.

En definitiva, y a pesar de todo, parece ser que a pocos decepcionó el concierto. Quizás un poco corto (a mi me lo parecen porque siempre me quedo con ganas de mucho más), pero a la salida del mismo, todos los que estábamos en primera fila, aguantando esa ola de calor que tan oportuna vino a aparecer esta semana, nos despedimos con un “hasta la próxima”, sabedores de que este viejete, a pesar de su espalda, su accidente en moto, su devoción por el vino tinto, su calva reluciente y mirada de anciano, todavía le queda un poco de cuerda que intentaremos aprovechar. Y es que el Califa del Swing es mucho califa.

No me puedo quejar, pues sigo teniendo suerte.


Para quien aún no se haya enterado, ya llegó el verano.

Y con él, desembarcan a orillas de la playa las prácticas más execrables y las maneras más chusqueras del panorama nacional. Si hace un año dábamos nuestro punto de vista acerca de esos desdeñables top less de grandes ubres deslavazadas por la arena, hoy realizamos una aproximación a la pasajera moda del tatuaje, el cual se está convirtiendo cada vez más en un acto de puro exhibicionismo, perdiendo cualquier connotación religiosa, cultural o de grupo que tuviera en sus orígenes.

Y es que este viernes en la playa me dio por observar esos cuerpos tatuados para llegar a la conclusión de que en las mujeres, lejos de mejorarla, destruye la sensualidad femenina. Y en los hombres, supongo que más de lo mismo. Pero ahí están, con tatuajes de todos los gustos y colores; desde cansinos y repetitivos tribales, caracteres chinos, hebreos y/o rúnicos, jesucristos en cinemascope, conejitos de playboy, amores de madre… hasta grandes escudos del Bétis o del Xerez, o indescriptibles motivos naif, que bien podían haber sido dibujados por el vástago de Saqman.

Pero desde luego, ese día me llamó especialmente la atención el de una matriarca gitana que vociferaba al lado mío mientras intentaba controlar a su horda de pimpollos maleducados y asilvestrados. Por más que lo intenté, no pude llegar a identificar el motivo del tatuaje que lucía en su seno izquierdo. Al poco caí en la cuenta de que, probablemente, la señora se hizo el tatuaje cuando estaba en edad de merecer, pero ¡ah¡, quizás no tuvo en cuenta que el tiempo no perdona, y donde por aquellos entonces se encontraba una piel tersa, recia y suave donde poner el nombre de su Manolo, con el tiempo, aquella zona de su cuerpo se iría dilatando, desparramando más bien, convirtiendo unos centímetros cuadrados de piel, en el lienzo sobre el que pintar “La Rendición de Breda”.

Supongo que tarde o temprano a todos los petardos y petardas que hoy lucen una espectacular flor élfica en el ombligo, el día de mañana, se encuentren con que tienen una especie de escabroso cagajón de gaviota en el centro de la panza oronda y reventona. De la misma manera, el que orgulloso muestra en sus pectorales, modelados hasta la saciedad por el gimnasio, un Joker firmado por el mismísimo Jim Lee, cuando el cuerpo diga “basta”, éste se transformará en un horrible Clayface, deforme y antiestético.

Y así todos, marcados como convictos patibularios o piratas de los siete mares siguen esta moda, incomprensible para mi. Porque un tatuaje es para toda la vida, pero la moda de los tatuajes es pasajera, y eso, me parece, que más de uno todavía no lo ha pensado.


… y que me perdonen los fans de Camilo Sesto, pero la senectud (o decrepitud en su caso) hay que llevarla con dignidad y orgullo, no con el pellejo estirado ni con los morros como dos morcillas de sangre.

No se trata de llegar a ser todos como Sean Connery, pero echarse a perder por puro narcisismo de esta manera me parece grave.

En este post se trata de encontrar las diferencias existentes entre dos renombradas artistas del panorama internacional. Yo, por más que busco y requetebusco, sólo he encontrado una diferencia, y es que una de ellas va vestida de blanco, mientras que la otra va vestida de negro.


Yo ya tengo mis dudas si el tipo este es tonto de remate o se lo hace para dar lástima y así para evitar que lo linchen en cualquier plaza del pueblo. Sea como sea le está saliendo la jugada redonda, y nunca mejor dicho, así que me empiezan a surgir dudas ¿Es él, o somos nosotros los tontos del culo? Y si no, aquí tenéis la portada de El Mundo del día de hoy. Un apabullante 80% se la lleva el fútbol, y eso que hoy no juega España ni nada de eso. Toma ya

Y pretenderá que me ría, el Sr. Zapatero, con esos detalles hilarantes, esos gags de fino humor, esa humor inteligente y elaborado. Por mi, ya sabe por dónde puede introducirse sus comentarios, y si le sobra sitio, la cutrez de este país. Y si después de tamaña hazana, si aún le queda espacio, que se meta la selección española por el orto.

Ya me ha igdinado el cretino este el día, hoygan.


Debe ser inminente el final del la crisis, porque no hago más que escuchar pitos, bocinas y puede que hasta alguna Trompeta de Jericó.

La selección española, que ahora vuelve a ser “La Roja” ha pasado a semifinales, y mientras, en la calles, niños vociferan en la calle eso de “Villa maravilla” (me gustaría saber si alguno de ellos sería capaz de escribir esa frase correctamente)

¡Qué caras de felicidad! ¡Qué sonrisas de oreja a oreja! Esos mismos que hace un mes echaban pestes porque cada miembro de la selección, de ganar este Mundial de Sudáfrica, se iba a embolsar unos 600.000 euros de nuestro dinero, casi el doble de lo que ya se llevaron por ser campeones de la Eurocopa del 2008.

En momentos de crisis económica como el que nos encontramos es grato
saber que a los trabajadores se le pagan “extras” por hacer su trabajo, pero tóquese usted un testículo, pagar por ganar… es como si a Saqman le dieran a final de mes un suculento plus por hacer el trabajo que ya está haciendo, o a mi me pagaran porque los niños aprendieran Tecnología.

Pero parece que si, que el final de la crisis se acerca… al menos para los futbolistas de España, que están a punto de llevarse un pastón por ganar. Y mientras, unos cuantos que yo me se frotándose las manos por el pan y circo que mantiene alejadas las miradas de La Bastilla.


En Cádiz, para el que aún no lo sepa, el término “crisis económica” se vive de otra manera, con otra alegría, pero sobre todo con una cara de hormigón armado. Y es que la última medida gadita contra la crisis, el Método Yoni, me ha exasperado sobremanera.

Resulta que un tal Jonathan M. (seguramente conocido como El Yoni entre sus allegados), un parado gaditano de 29 años y padre de dos hijos, se ha encerrado en la casa de una vecina que falleció días atrás y cuyas pertenencias aún se encuentran dentro de la casa y su cuerpo aún no ha sido enterrado.

Por lo visto, el Yoni, ha explicado que “la necesidad me ha obligado a esto, ante la incapacidad de la Junta de Andalucía y de las administraciones por ayudarme“.

A ver, Yoni, ¿Cómo te lo cuento para que lo entiendas? !Que la junta no me ayuda! Pero ¿Qué actitud es esa ante la vida? No exijas a las administraciones lo que ni siquiera te exiges a ti mismo.

Ni el Ayuntamiento, ni la Junta, ni el Estado están ahí para proporcionarte una vivienda gratuita. Si no encuentras trabajo en Cádiz, búscalo fuera, como tantos otros hemos hecho, y no llores más. Porque con 29 añitos, hay que comerse el mundo, y por lo que veo tienes manitas para trabajar aquí o donde sea. Estudia en un Instituto, que es gratis. Estudia en una universidad, que es gratis (si eres buen estudiante y te lo mereces, claro).

Y si a ti la “necesidad te obliga” a ocupar esa casa, para otros muchos padres de familia, esa misma necesidad los ha empujado a irse a buscar trabajo hasta fuera de España, a dejar a su familia atrás, a verlos cada pocos meses, y desde luego no a meterse en una vivienda que no les pertenece.
Pero esto es lo que se estila aquí: exigir todos los derechos, pero ninguna obligación. Y como bien dice la Constitución, todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada, pero lo que no dice, Yoni, es que la vivienda tenga que estar donde a ti te salga de los cojones, para estar cerca de tus colegas y tus cachondeítos.

Y la próxima vez que te hagas una foto para los periódicos, Yoni, un poco de humildad por favor. Eso de fotografiarte con los tatus a la moda, la camiseta de la selección, la auténtica de este año, la que cuesta más de 60 euros, dice muy poco de ti. Me da a mi en la nariz que eras de esos que hace un par de años decían que por menos de 2000 euros al mes ni se levantaban de la cama. Si, esos listillos que tan bien ha retratado Saqman, esos que se reían con desprecio de los universitarios.

Yoni, así no me das pena, en absoluto, y menos haciendo las cosas que haces.

Desde luego, como cunda el ejemplo de que la patada en la puerta es más rentable que buscar trabajo para pagar la hipoteca, la llevamos clara, no vamos a poder salir de nuestra casa a trabajar, por temor a volver del tajo y encontrarnos al Yoni en el salón, tomándose unas cervezas y unos cacahuetes a tu salud, si no lo está haciendo ya, mientras lees esto.


La noche que estaba padeciendo era absolutamente toledana… dolores fuertes de barriga, retortijones, pesadillas en las que Sandra Bullock ganaba un Oscar (ah, no, que eso es cierto).
El caso es que no podía pegar ojo, y a eso de las 3 de la noche decidí irme al salón, al igual que lo hacía, años atrás, cuando uno era un púber hiper-hormonado, protagonizando aquellas escaramuzas nocturnas con intenciones no muy castas.

Pero si la televisón de día es un completo excremento, la programación de madrugada es una retahíla de concursos estúpidos en los que la banca siempre gana (y eso lo sé de buena tinta), salvo algunas gratas excepciones, y no estoy hablando de programas como Erotissimo, ni Narciso’s Show

Por un momento, viví unos angustiosos minutos para los que mi cuerpo a duras penas estaba preparado. En un fugaz zapping, comprobé que en la 1 estaban echando “Fuga de Alcatraz”, protagonizada por el gran Clint Eastwood, disfrutando de unas escenas al más puro estilo clinteastwoodiano, con frases cortas, miradas fulminantes y acciones contundentes. Cambié de canal; en La 2 echaban una especie de homenaje a Clint Eastowood, de nuevo, con memorables escenas de Walt Kowalski, de Gran Torino, William Munny de Sin Perdón, o el Sargento de Hierro Thomas Highway…

“No puede ser”, pensé para mis adentros, a la vez que, con un nudo en el estómago, ponía canales de noticias y miraba el teletexto para confirmar, o mejor dicho, para asegurarme, de que Clint Eastwood seguía vivo y coleando. Esos minutos en los que buscaba la información los recuerdo con una mezcla de tristeza, angustia y rabia; y es que el bueno de Clint no me podía haber dejado así por las buenas, sin avisarme, sin haberse despedido de mi.

Al fín respiré tranquilo, no sería esa la maldita noche en la que me quedaría huérfano de Clint. De todas formas, ya se lo que se siente, al menos por unos minutos, cuando él no está… y la verdad, no me ha gustado nada.

Clint, no nos faltes nunca.


Hoy es el día de los cenizos, de aquellos que “ya lo veían venir”, de esos de “eso ya lo sabía yo”, de los progres chaqueteros, de los catetos resentidos y de los snobs frustrados.

Pero lo que más me ha llamado la atención, es que durante todos estos meses atrás, todos estábamos con La Roja; unidos, convencidos, identificados, esperanzados, incondicianles, abnegados.
Todos a una, como una piña, con La Roja. “Yo soy de la Roja“, decía el anuncio, y otras grandes chorradas muy de ese estilo. La Roja: Un bálsamo, y por qué no, un remedio para la crisis económica y política que vivimos.

Pero ayer, si a las 4 de la tarde jugaba La Roja… a las 6 de ese mismo día, quien había perdido era la Selección Española. Ya no he vuelto a escuchar más “La Roja” en ningún sitio.

Curioso ¿no?