Entrada para categoría ‘Me cago en tó’

Yo ya tengo mis dudas si el tipo este es tonto de remate o se lo hace para dar lástima y así para evitar que lo linchen en cualquier plaza del pueblo. Sea como sea le está saliendo la jugada redonda, y nunca mejor dicho, así que me empiezan a surgir dudas ¿Es él, o somos nosotros los tontos del culo? Y si no, aquí tenéis la portada de El Mundo del día de hoy. Un apabullante 80% se la lleva el fútbol, y eso que hoy no juega España ni nada de eso. Toma ya

Y pretenderá que me ría, el Sr. Zapatero, con esos detalles hilarantes, esos gags de fino humor, esa humor inteligente y elaborado. Por mi, ya sabe por dónde puede introducirse sus comentarios, y si le sobra sitio, la cutrez de este país. Y si después de tamaña hazana, si aún le queda espacio, que se meta la selección española por el orto.

Ya me ha igdinado el cretino este el día, hoygan.


Debe ser inminente el final del la crisis, porque no hago más que escuchar pitos, bocinas y puede que hasta alguna Trompeta de Jericó.

La selección española, que ahora vuelve a ser “La Roja” ha pasado a semifinales, y mientras, en la calles, niños vociferan en la calle eso de “Villa maravilla” (me gustaría saber si alguno de ellos sería capaz de escribir esa frase correctamente)

¡Qué caras de felicidad! ¡Qué sonrisas de oreja a oreja! Esos mismos que hace un mes echaban pestes porque cada miembro de la selección, de ganar este Mundial de Sudáfrica, se iba a embolsar unos 600.000 euros de nuestro dinero, casi el doble de lo que ya se llevaron por ser campeones de la Eurocopa del 2008.

En momentos de crisis económica como el que nos encontramos es grato
saber que a los trabajadores se le pagan “extras” por hacer su trabajo, pero tóquese usted un testículo, pagar por ganar… es como si a Saqman le dieran a final de mes un suculento plus por hacer el trabajo que ya está haciendo, o a mi me pagaran porque los niños aprendieran Tecnología.

Pero parece que si, que el final de la crisis se acerca… al menos para los futbolistas de España, que están a punto de llevarse un pastón por ganar. Y mientras, unos cuantos que yo me se frotándose las manos por el pan y circo que mantiene alejadas las miradas de La Bastilla.


En Cádiz, para el que aún no lo sepa, el término “crisis económica” se vive de otra manera, con otra alegría, pero sobre todo con una cara de hormigón armado. Y es que la última medida gadita contra la crisis, el Método Yoni, me ha exasperado sobremanera.

Resulta que un tal Jonathan M. (seguramente conocido como El Yoni entre sus allegados), un parado gaditano de 29 años y padre de dos hijos, se ha encerrado en la casa de una vecina que falleció días atrás y cuyas pertenencias aún se encuentran dentro de la casa y su cuerpo aún no ha sido enterrado.

Por lo visto, el Yoni, ha explicado que “la necesidad me ha obligado a esto, ante la incapacidad de la Junta de Andalucía y de las administraciones por ayudarme“.

A ver, Yoni, ¿Cómo te lo cuento para que lo entiendas? !Que la junta no me ayuda! Pero ¿Qué actitud es esa ante la vida? No exijas a las administraciones lo que ni siquiera te exiges a ti mismo.

Ni el Ayuntamiento, ni la Junta, ni el Estado están ahí para proporcionarte una vivienda gratuita. Si no encuentras trabajo en Cádiz, búscalo fuera, como tantos otros hemos hecho, y no llores más. Porque con 29 añitos, hay que comerse el mundo, y por lo que veo tienes manitas para trabajar aquí o donde sea. Estudia en un Instituto, que es gratis. Estudia en una universidad, que es gratis (si eres buen estudiante y te lo mereces, claro).

Y si a ti la “necesidad te obliga” a ocupar esa casa, para otros muchos padres de familia, esa misma necesidad los ha empujado a irse a buscar trabajo hasta fuera de España, a dejar a su familia atrás, a verlos cada pocos meses, y desde luego no a meterse en una vivienda que no les pertenece.
Pero esto es lo que se estila aquí: exigir todos los derechos, pero ninguna obligación. Y como bien dice la Constitución, todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada, pero lo que no dice, Yoni, es que la vivienda tenga que estar donde a ti te salga de los cojones, para estar cerca de tus colegas y tus cachondeítos.

Y la próxima vez que te hagas una foto para los periódicos, Yoni, un poco de humildad por favor. Eso de fotografiarte con los tatus a la moda, la camiseta de la selección, la auténtica de este año, la que cuesta más de 60 euros, dice muy poco de ti. Me da a mi en la nariz que eras de esos que hace un par de años decían que por menos de 2000 euros al mes ni se levantaban de la cama. Si, esos listillos que tan bien ha retratado Saqman, esos que se reían con desprecio de los universitarios.

Yoni, así no me das pena, en absoluto, y menos haciendo las cosas que haces.

Desde luego, como cunda el ejemplo de que la patada en la puerta es más rentable que buscar trabajo para pagar la hipoteca, la llevamos clara, no vamos a poder salir de nuestra casa a trabajar, por temor a volver del tajo y encontrarnos al Yoni en el salón, tomándose unas cervezas y unos cacahuetes a tu salud, si no lo está haciendo ya, mientras lees esto.


El otro día se encontraba este Sombrerero viendo uno de los conciertos de Rock in Rio-Madrid (que, por cierto, ¿porqué coño se llama este festival de música Rock in Rio si precisamente se celebra en todos sitios menos en Río?) cuando ante mis ojos aparece una tía con un minivestido que muy poco dejaba a la imaginación. Acongojado vi que la mayoría del público presente en el concierto eran poco menos que niños y pre-adolescentes que gritaban, cual mulas tordas con guindilla en el culo, enfervorizados al ritmo de la música perpetrada en el escenario.

Cuál fue mi enorme sorpresa cuando el comentarista de la retransmisión dijo que la cantante ligera de ropa era Miley Cyrus. En un principio yo no sabía quién coño era esa Miley Cyrus. Me imaginaba que era una de tantísimas cantantes estereotipadas que se han acogido al rol de “artista-buenorra-que-pega-cuatro-berridos-sobre-una-base-pop”, pero la sorpresa vino cuando me enteré que la Cyrus esta era ni más ni menos que la celebérrima Hannah Montana. No, yo no veía la serie que hacía la tía esta, pero si no conoces a Hannah Montana, probablemente residas en las afueras de Raticulín.

Yo lo veía y no lo creía: O sea, la tía que había sobre el escenario creyendose un montón de buenorra era la misma persona que sale en el canal que mis sobrinas tienen todo el día puesto… ¡¡Increíble!!

Y es que, por lo visto, Miley Cyrus quería alejarse de su papel ñoño y edulcorado dirigido al público infantil y adolescente que encarnaba en Hannah Montana para dirigir su mercado hacia un público adulto. Vale, “mú rico”, pero digo yo: ¿Esta transformación no es demasiado radical? ¿Es normal que hace unos meses esta tía estuviera cantando canciones ñoñas y cambiándose de peluca y ahora aparezca pintada como una puerta y creyéndose la “ostien” en bicicleta? ¡Por Dios, que no tienes ni los 18 años cumplidos todavía, dónde coño vas, niñarda!

No me malinterpreten, cada cual puede hacer de su vida lo que quiera y esta Miley Cyrus que haga lo que le dé la gana con su vida y con su carrera, no soy un retrógrado, pero creo que es demasiado joven para andar ya con estas transformaciones radicales y con esos pensamientos de que para gustar a un público adulto y alejarse del público infantil hay que aparentar ser una mujer sexy. Y aún más teniendo en cuenta que la mayoría de sus fans son niños o adolescentes que ni siquiera creerán que la niña que salía en Disney Channel ahora parece una mujer que aparenta el doble de su edad real y que pretende ser sexy por cojones. A mí, inculcar este tipo de valores o imagen ante un público infantil, que lo quiera o no es su público mayoritario, me parece, cuanto menos, inadecuado.

Y creo que la culpa no es de ella, que es demasiado joven y a esa edad todos estamos bastante “ennortaos” (y supongo que más aún si estamos forrados de pasta y somos famosos), sino de los mayores que están a su alrededor, que pienso que deberían dejarle ver que ese tipo de transformaciones debieran ser paulatinas, poco a poco, no esta mañana soy Hannah Montana y por la tarde ya soy la Sharon Stone.

En fin, mi consejo gratuito para esta mangurrina es que se reúna la familia Cyrus al completo, cuñados y primos incluidos, y que apunten a esta muchacha a hacer un módulo o algo así, por que le veo un futuro musical (y personal) más negro que el sobaco de Eto’o.


Gracias a los avances de Internet, por fin he podido ver uno de los actos más bochornosos de la España más profunda. Los lectores de Sombrereroloco ya conocen la opinión que merece a los autores este tipo de manifestaciones cada vez más lúdicas y menos religiosas, por más que intenten vestirlo de un embriagador halo místico. Y es que poca diferencia encuentro ya entre la fiesta del Rocío de 2010 con la fiesta pastillera de Cintruénigo “La Mancha Dance 2010“.

En el video del salto de la reja de este año, aparte de recorrerme un escalofrío por la espalda, y no precisamente de devoción, se pueden hacer otras tantas incluso más divertidas y ejemplificantes de lo que esta fiesta también tiene:

  • Encontrar a Wally (pista: anda junto al simpecado).
  • Localizar al almonteño que se parte los piños al caer de bruces tras saltar la valla (pista: hay unos pocos).
  • Apostar por el paisano de la zona que, desentendiéndose de lo que ocurre a sus espaldas, reparte más hostias que nadie, sin ser sacerdote.
  • Calcular, a ojo de buen cubero, el número de graves lipotimias por metro cuadrado que se producen.
  • Observar con deleite el buen hacer del plusmarquista local en la especialidad “rachote a dos brazos
  • Prestar atención al talibán fanático que, a pie de pista, está organizando el cotarro para que salga todo a pedir de boca.
YouTube Preview Image

Como he dicho anteriormente, el video en cuestion retrata lo mejor y lo peor de esta fiesta, y desde luego, a una persona como yo, que directamente denosta estos festejos, no me ha dejado indiferente, sino todo lo contrario.

Ahí queda eso.


Pues si nadie se atreve, en SombrereroLoco™ si que lo hacemos, y sin pelos en la lengua. Para los que no tengan sobrinos o sobrinas en la horquilla de entre los 3 y 17 años, podemos sintetizar que Patito Feo es una telenovela argentina dirigida a niños y adolescentes, que emite Disney Channel y Tele5, y en la que la historia trata de las aventuras y desventuras de Patito, que es como Betty la Fea pero con vello púbico incipiente.

Lamentablemente, esta Semana Santa he tenido la ocasión de ver un par de capítulos prácticamente obligado, y he llegado a la conclusión de que el producto, y todo el merchandising que lo rodea es fétido y repulsivo.
¿Por qué me parece esta serie una basura? Por varios motivos; El primero, al público al que va dirigido y la temática de la telenovela. Resulta bastante chocante comprobar cómo niñas que aún tienen los dientes de leche y que están literalmente enganchadas a la serie, hablan con vehemencia del amor verdadero, de la fama y la fortuna, del ex-novio, de la popularidad, de la moda, de la belleza exterior o del rimmel que te hace las pestañas más largas.

La segunda, por los modelos a imitar y los valores que trata de inculcar la serie. Para empezar, en el Instituto donde estudian los protagonistas, las aulas permanecen inéditas en el rodaje (primera regla: al instituto va uno a divertirse y a ligar cuanto más mejor), y desde luego, no se ha rodado ninguna escena de nadie estudiando o haciendo la tarea en casa (segunda regla: tener novio, o varios novios, o problemas con alguno de ellos es mejor que estudiar).

En dicho Instituto, las chicas están divididas en dos “facciones” que se llevan a matar, Las Divinas (ojo a la letra de su himno) y Las Populares (tercera regla: si no perteneces a alguna bandao grupo, eres basura).

Tanto las populares como las divinas, de apenas 13 años, tratan de saltarse la etapa de la adolescencia y aparentan ser mujeres hechas y derechas con problemas más de una persona de 25 años que de su edad real. Eso si, ambos grupos de Latinkings precoces coinciden en su manera de vestir como meretrices de burdel de carretera. (cuarta regla: Tienes que ser la bomba sexual más guapa, delgada, simpática y de encefalograma plano del instituto, así podrás ligar con cuantos quieras).

Además, con la eventual transformación de “Patito Feo” en una macizorra de tomo y lomo, se destruye cualquier hilo de esperanza que cualquier chica con complejos tiene de triunfar hoy día (quinta regla: ponte tetas de silicona, hínchate los labios, cambia tu look si eres fea, y serás tan feliz como “Patito Feo”)

Los chicos de la serie, todos son deportistas guapísimos vestidos a la última moda, ajenos a las trifulcas internas entre las chicas, y cuya única preocupación es la de ir de flor en flor con la excusa de buscar el amor verdadero (al igual que ellas). La endogamia se hace tan patente y enrevesada, que marea y confunde a los espectadores más jóvenes, llegando incluso a dudar de lo que está bien y lo que está mal en la serie.
Yo he vivido en mis propias carnes el intentar responder, con sonrojo, preguntas de una niña de 5 años acerca de quitar novios a otras personas (sexta regla: aunque tengas novio, enamórate de dos o tres más y si puedes, quítale el novio a otra persona, eso te hará feliz)

Ya por último, y para rizar el rizo, todos y cada uno de los personajes de este excremento de telenovela, cantan y bailan, elevando la competencia más allá de las tensiones sexuales y hormóneas, a competiciones de cantar y bailar, así que la séptima regla (y me temo que no la última, porque cuando se pongan a hablar de chingar…) es aquella de, canta y baila, seguro que llegarás más lejos que si abres un libro y te pones a estudiar.

La verdad es que no debería sorprenderme nada los objetivos que persiguen con esta serie, dada la sociedad en la que vivimos. Pero es que uno tiene un límite en su respeto y tolerancia hacia los demás, y con “Patito Feo”, no puedo callarme: me parece una horterada vacía de contenidos útiles, dirigida al público equivocado, y con unos valores desgraciadamente cada vez más implantados entre los niños y jóvenes de hoy en día.

Sigamos así.


El otro día me hayaba yo hablando con nuestra querida Sombrerera de rostro arrebolado, Alfonsina, y no sé por qué salió la conversación de esa asginatura demencial, para mí, claro, llamada “Dibujo Lineal”. A mí el dibujo, lineal y no lineal, siempre se me ha dado como el mismísimo culo, pero yo no entendía, cuando iba a 8º de EGB, por qué coño un mangurrino de 13 años tenía que hacer dibujos que se parecían a la portada de un disco de Kraftwerk. No sé qué sentido tenía que nos tuvieran una hora haciendo láminas, que nos hicieran comprar “rotrings”, un compás, una escuadra y un cartabón y nos pusieran a 40 cabezones, que es lo que éramos, a hacer figuras cuadriculadas, círculos perfectos y demás chorradas… Y encima siempre me suspendían.

Tampoco entendía la asignatura de “Trabajos Manuales”, o “Pretecnología” como la llamaban en plan finolis. Ahí podían encontrar a este Sombrerero, armado con una especie de serrucho de esos para hacer marquetería, obligado por un sádico profesor a hacer una figura chorra en madera (no recuerdo qué “tontá” nos hicieron hacer en madera). Aún no sé cómo es posible, después de ese traumático encuentro con la marquetería, que conserve los diez dedos de la mano… Por no hablar de cuando nos pusieron a hacer papiroflexia… No conseguía hacer una pajarita ni queriendo, ante la deseseparación del profesor sádico que veía cómo ese alumno zopón que tenía delante le estaba arruinando la mañana “papirofléxica”…

Pues bien, lo que para muchos niños eran asignaturas “marías”, como “Trabajos Manuales”, “Dibujo” o “Educación Física”, para este Sombrerero eran asignaturas traumáticas, amén de chorras… Que me perdonen los profesores de estas asignaturas (mi buen amigo Raúl es profesor de Educación Física), pero a mí asignaturas como “Gimnasia” me parecen una chorrada buena… Al menos como la viví yo en el instituto, en la que el profesor de turno (de infaustísimo recuerdo) nos ponía a subir una cuesta kilométrica o le daba por que hiciéramos la voltereta, o el pino o que  saltáramos el plinto (o como se llame el potro de tortura ese) que convirtió en eunucos a varios alumnos, y chorradas de ese calibre… Supongo que habrá otras maneras de dar “Gimnasia” y no como nos la daba el tío ese.

Y por no hablar de otras asignaturas que a mí, claro, me parecían (y me parecen) completamente innecesarias como el latín y el griego. De acuerdo que nuestra lengua tiene su origen en el latín y tal, pero tanto esta lengua como el griego están más muertas que Carracuca. ¿De qué coño me servía a mí traducir un texto de “La Conjuración de Catilina”, nada más que para pasarlas putas, saberme las declinaciones (el “rosa rosae” de los cojones) o aprenderme de pe a pa el alfabeto griego? ¡Ni siquiera me sirvió saber algo de griego antiguo cuando fui a Atenas! Pues eso, encima de que se me daban mal estas asignaturas, no entendía por qué tenía que estar perdiendo el tiempo traduciendo textos del año 4 que no me servirían para nada en mi futuro y sin embargo tenía una hora escasa de inglés o francés a la semana, asignatura que a mí me parece mucho más útil de cara al futuro.

Probablemente el jefe de todo este tinglado (y terror de los mangurrinos roedores) Saqman, intente liquidarme por lo que voy a decir, pero creo que la asignatura de matemáticas debería circunscribirse a enseñar a los chavales del colegio o del instituto a sumar, multiplicar, restar y dividir, es decir, a hacer las operaciones más básicas. Les aseguro que en mi vida diaria de poco o de nada me ha servido que me enseñaran a hacer raíces cuadradas, quebrados y demás operaciones raras. A los chavales que vayan a estudiar ingienierías o la propia carrera de matemáticas sí me parece bien que les tupan a operaciones matemáticas de estas, pero a los que no vayan a estudiar nada de eso, son ganas de dar por saco.

Con todo esto hago una reflexión sobre cómo va la educación o cómo la viví yo: No sé ahora, pero en mis tiempos nos educaban como a los borregos, haciéndonos estudiar las cosas de memoria, en plan papagayo, haciendo perder nuestro tiempo en meternos cosas en la mollera (que tal como entraban en el cerebelo, iban saliendo cuando se hacía el examen de turno) que de poco nos servirían en un futuro, en detrimento de otros campos que podrían hacer que nos desarrollásemos más como personas que como máquinas de empollar y de almacenar conocimientos, en muchos casos, fútiles. Creo que la educación (sobre todo en el colegio y en el instituto) debería estar más enfocada, además de a adquirir conocimientos básicos en asignaturas indispensables como lengua, historia o matemáticas, a saber formar a los alumnos como personas, a educar a los chaveas en el respeto por sí mismos y por los demás. Yo creo que de este modo se reduciría, aunque fuera un poco, el gran índice de “angangos” y “ninis” que tenemos en la actualidad.


Hoy en día, afortunadamente, es cada vez más común que la persona que suelte comentarios homófobos sea objeto de reproches o al menos de malas caras. La tan denostada televisión ha tenido mucho que ver: las películas, series televisivas, debates y demás han ido enfocadas a lo largo de estos últimos años a normalizar el hecho de que una parte de la población es homosexual. Aunque aún quede un camino por recorrer creo que se ha avanzado muchísimo, no tenemos más que recordar cuando éramos crios; ser maricón (homosexual apenas se mencionaba siquiera por los adultos) era una condición totalmente negativa, en la tele se mencionaba solo como motivo de cachondeo, incluso en el famoso DSM IV ( Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders), el libro de cabecera de psiquiatras y psicólogos, la homosexualidad apareció como desorden mental hasta el 73. Antes de ayer como quien dice…

Pero algunos sectores nada escasos en número y con gran capacidad mediática no están de acuerdo con esta normalización de las orientaciones sexuales y se empeñan en seguir considerando la homosexualidad como una aberración a evitar. La COPE se regocijó hace escasos días por la publicación de un libro (más bien panfleto) publicado por la Editorial Palabra y titulado Cómo prevenir la homosexualidad. Os dejo la introducción de la reseña en cuestión:

La homosexualidad aparece hoy públicamente como una orientación sexual aceptada. Por ello, la labor educativa de los padres, sobre todo en el ámbito afectivo y sexual, resulta ahora más complicada; se requiere un esmero y una formación importante para hacer frente a la presión que hoy existe en este sentido en la opinión pública. El matrimonio Nicolosi ha escrito este breve ensayo para orientar a los padres y resolver de forma adecuada sus dudas y problemas.

Más claro agua de Lanjarón. La rancia derecha católica sigue considerando un Trastorno de Identidad de Género a todo aquello que no sea la heterosexualidad, y la labor de unos buenos padres es prevenir conductas desorientadas o, en su caso, iniciar el tratamiento necesario. Desde que surgieron los primeros sexólogos a finales del siglo XIX se han probado distintas barbáridades para curar la homosexualidad, incluyendo la castración y la lobotomía. Supongo que el libro se refiere a las que actualmente se siguen recomendando y usando: las terapias en cuestión son la modificación del comportamiento, la terapia de aversión, el psicoanálisis, la oración y el consejo religioso. Estos métodos de reversión brutal de la tendencia sexual, que ponen los pelos de punta con sólo leerlos, provienen en su mayoría (aunque no exclusivamente) de EEUU, y por desgracia en la actualidad se importan a distintos lugares del mundo. Basta unas simples visitas por distintos foros de la red para observar cómo por culpa de estos mercaderes de la moral muchos homosexuales se atormentan pensando que padecen una enfermedad y quieren ser curados.

Si cada vez es, en general, mayor el entendimiento y normalización de las distintas tendencias sexuales, los grupos que abogan por lo que ellos entienden como una familia y sexualidad normal (palabra peliaguda de usar esta de normal) redoblan sus esfuerzos. Así tenemos este panfleto pergueñado por el matrimonio Nicolosi, pertenecientes ambos a la Asociación Nacional para la Investigación y la Terapia de la Homosexualidad, y el total apoyo de la cadena COPE, emisora de información con una audiencia de 1780000 oyentes. Esta joya literaria tiene una extensión de 208 páginas, y si usted quiere disfrutar de sus sabios consejos sólo tendrá que soltar 16,50€. Ni siquiera venden barato su sebo. No es la primera vez que la COPE muy alegremente recomienda un libro de estos, hace un año ya publicó una reseña de un libro anterior de este tal Nicolosi, titulado Quiero dejar de ser homosexual, y según la autora de la reseña, Almudena Collado, dirigido a todas aquellas personas que, aun sintiendo una inclinación por gente de su mismo sexo, experimentan una sensación de insatisfacción y quieren abandonar ese estilo de vida.

Quisiera resaltar una anécdota que refleja hasta que punto puede llegar este personal; en una manifestación profamilia, la COPE entrevistó a a una manifestante que se declara psicóloga y declama entusiasmada ante la atención recibida, en un alarde de sabiduría sin par, que los homosexuales se comportan como los animales enfermos y el ano no puede engendrar al tener caca… En serio, aquí teneis el audio, creo que hasta el periodista se avergüenza y todo…

Yo puedo entender perfectamente que a una persona mayor todo esto le pille tarde y tenga una forma de pensar que hoy en día se consideraría homófoba, es así cómo se ha criado por lo que me parece lógico y perdonable. Otros casos no lo son; mi más sincera repulsa para los pseudocientíficos partidarios de la limpieza sexual, los intolerantes de rancio abolengo, los fanáticos religiosos que se creen poseedores de la única moral posible y los que los apoyan desde los medios.


Era de esperar, algún día tenía que ocurrir. El caldo de cultivo creado por los NiNis que nos rodean, vagos redomados, politicuchos groseros…  empieza a dar sus frutos.
Por lo visto, el pasado lunes el “cantante” (ahora en este país todos somos cantantes) John Cobra, hizo su debut en la gran pantalla en la gala de aspirantes a Eurovisión, siendo presentado por Anne Igartiburu como “la pesadilla de los eurofans” (¡Uy! Qué malote debe ser este chaval).
John Cobra , un ultraderechista afiliado a España 2000, expresidiario, racista, violento, retrasado, intolerante, homófobo, ignorante, sectario, analfabeto. . . y no sé cuantas cosas mas hizo el ridículo durante su actuación recibiendo la reprobación del público asistente. La estrella no se tomó nada bien los abucheos de éstos, e inició una serie de exclamaciones obscenas mientras se echaba mano repetidamente a la entrepierna.
El dantesco espectáculo es cada vez es más difícil encontrarlo por internet, ya saben la censura de TVE, aunque aquí tenéis la escenita protagonizada por el interfecto y sus modales: de cabo a rabo se sigue el manual de “Cómo ser un perfecto angango”… un NiNi de los más bajunos, de esos que tan a menudo nos cruzamos hoy en día. Pero eso ya pasó, o al menos eso creía.

Hoy saltó la noticia; las cadenas de televisión Antena 3 y Telecinco están dispuestas a ganar dinero a cualquier costa y el último artista al que quieren fichar es ea eurovisivo John Cobra. Al parecer, ambas han sacado la chequera para ofrecer un contrato al cantante de exclusividad y se habla que estarían dispuesta a pagar entre 30.000 y 40.000 euros para que aparezca en programas del estilo Sálvame, La Noria, El Diario de Patricia, y los infectos informativos de Matías Prats.

Y lo triste no es que el ejemplo de Aznar haya calado, ya que llevamos demasiados años en este plan. Tampoco es que me sorprenda esto de las televisiones. A fin de cuentas Telecinco y Antena 3 sustentan su audiencia en Belén Esteban y escoria similar, paradigmas de la vulgaridad y la zafiedad.

Eso si, lo que no puedo dejar de preguntarme es hasta cuándo vamos a seguir apoyando estas decisiones, porque si es por llevar a anormales, incultos y descerebrados a la televisión a darles cancha, tenemos stock para varias décadas.


La instantánea captura el momento en el ex presidente del Gobierno, José María Aznar, responde, con una calidez sin parangón, a los insultos y abucheos recibidos por varios jóvenes durante una conferencia que ofreció en la Universidad de Oviedo.

¡Qué finura! ¡Qué elegancia! ¡Qué distinción!. Pero si se compara con la educación y el saber estar de Alfonso Guerra, no hay color.

Aquí tenemos un ejemplo más de la ruindad de la clase política que pretende gobernarnos.

… ¡Ah! Y ese dedito, ¡para tu puñetera madre!