Pues si nadie se atreve, en SombrereroLoco™ si que lo hacemos, y sin pelos en la lengua. Para los que no tengan sobrinos o sobrinas en la horquilla de entre los 3 y 17 años, podemos sintetizar que Patito Feo es una telenovela argentina dirigida a niños y adolescentes, que emite Disney Channel y Tele5, y en la que la historia trata de las aventuras y desventuras de Patito, que es como Betty la Fea pero con vello púbico incipiente.
Lamentablemente, esta Semana Santa he tenido la ocasión de ver un par de capítulos prácticamente obligado, y he llegado a la conclusión de que el producto, y todo el merchandising que lo rodea es fétido y repulsivo.
¿Por qué me parece esta serie una basura? Por varios motivos; El primero, al público al que va dirigido y la temática de la telenovela. Resulta bastante chocante comprobar cómo niñas que aún tienen los dientes de leche y que están literalmente enganchadas a la serie, hablan con vehemencia del amor verdadero, de la fama y la fortuna, del ex-novio, de la popularidad, de la moda, de la belleza exterior o del rimmel que te hace las pestañas más largas.
La segunda, por los modelos a imitar y los valores que trata de inculcar la serie. Para empezar, en el Instituto donde estudian los protagonistas, las aulas permanecen inéditas en el rodaje (primera regla: al instituto va uno a divertirse y a ligar cuanto más mejor), y desde luego, no se ha rodado ninguna escena de nadie estudiando o haciendo la tarea en casa (segunda regla: tener novio, o varios novios, o problemas con alguno de ellos es mejor que estudiar).

En dicho Instituto, las chicas están divididas en dos “facciones” que se llevan a matar, Las Divinas (ojo a la letra de su himno) y Las Populares (tercera regla: si no perteneces a alguna bandao grupo, eres basura).
Tanto las populares como las divinas, de apenas 13 años, tratan de saltarse la etapa de la adolescencia y aparentan ser mujeres hechas y derechas con problemas más de una persona de 25 años que de su edad real. Eso si, ambos grupos de Latinkings precoces coinciden en su manera de vestir como meretrices de burdel de carretera. (cuarta regla: Tienes que ser la bomba sexual más guapa, delgada, simpática y de encefalograma plano del instituto, así podrás ligar con cuantos quieras).
Además, con la eventual transformación de “Patito Feo” en una macizorra de tomo y lomo, se destruye cualquier hilo de esperanza que cualquier chica con complejos tiene de triunfar hoy día (quinta regla: ponte tetas de silicona, hínchate los labios, cambia tu look si eres fea, y serás tan feliz como “Patito Feo”)
Los chicos de la serie, todos son deportistas guapísimos vestidos a la última moda, ajenos a las trifulcas internas entre las chicas, y cuya única preocupación es la de ir de flor en flor con la excusa de buscar el amor verdadero (al igual que ellas). La endogamia se hace tan patente y enrevesada, que marea y confunde a los espectadores más jóvenes, llegando incluso a dudar de lo que está bien y lo que está mal en la serie.
Yo he vivido en mis propias carnes el intentar responder, con sonrojo, preguntas de una niña de 5 años acerca de quitar novios a otras personas (sexta regla: aunque tengas novio, enamórate de dos o tres más y si puedes, quítale el novio a otra persona, eso te hará feliz)
Ya por último, y para rizar el rizo, todos y cada uno de los personajes de este excremento de telenovela, cantan y bailan, elevando la competencia más allá de las tensiones sexuales y hormóneas, a competiciones de cantar y bailar, así que la séptima regla (y me temo que no la última, porque cuando se pongan a hablar de chingar…) es aquella de, canta y baila, seguro que llegarás más lejos que si abres un libro y te pones a estudiar.
La verdad es que no debería sorprenderme nada los objetivos que persiguen con esta serie, dada la sociedad en la que vivimos. Pero es que uno tiene un límite en su respeto y tolerancia hacia los demás, y con “Patito Feo”, no puedo callarme: me parece una horterada vacía de contenidos útiles, dirigida al público equivocado, y con unos valores desgraciadamente cada vez más implantados entre los niños y jóvenes de hoy en día.
Sigamos así.