Entrada para categoría ‘Papas Aliñás’

En Cádiz, para el que aún no lo sepa, el término “crisis económica” se vive de otra manera, con otra alegría, pero sobre todo con una cara de hormigón armado. Y es que la última medida gadita contra la crisis, el Método Yoni, me ha exasperado sobremanera.

Resulta que un tal Jonathan M. (seguramente conocido como El Yoni entre sus allegados), un parado gaditano de 29 años y padre de dos hijos, se ha encerrado en la casa de una vecina que falleció días atrás y cuyas pertenencias aún se encuentran dentro de la casa y su cuerpo aún no ha sido enterrado.

Por lo visto, el Yoni, ha explicado que “la necesidad me ha obligado a esto, ante la incapacidad de la Junta de Andalucía y de las administraciones por ayudarme“.

A ver, Yoni, ¿Cómo te lo cuento para que lo entiendas? !Que la junta no me ayuda! Pero ¿Qué actitud es esa ante la vida? No exijas a las administraciones lo que ni siquiera te exiges a ti mismo.

Ni el Ayuntamiento, ni la Junta, ni el Estado están ahí para proporcionarte una vivienda gratuita. Si no encuentras trabajo en Cádiz, búscalo fuera, como tantos otros hemos hecho, y no llores más. Porque con 29 añitos, hay que comerse el mundo, y por lo que veo tienes manitas para trabajar aquí o donde sea. Estudia en un Instituto, que es gratis. Estudia en una universidad, que es gratis (si eres buen estudiante y te lo mereces, claro).

Y si a ti la “necesidad te obliga” a ocupar esa casa, para otros muchos padres de familia, esa misma necesidad los ha empujado a irse a buscar trabajo hasta fuera de España, a dejar a su familia atrás, a verlos cada pocos meses, y desde luego no a meterse en una vivienda que no les pertenece.
Pero esto es lo que se estila aquí: exigir todos los derechos, pero ninguna obligación. Y como bien dice la Constitución, todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada, pero lo que no dice, Yoni, es que la vivienda tenga que estar donde a ti te salga de los cojones, para estar cerca de tus colegas y tus cachondeítos.

Y la próxima vez que te hagas una foto para los periódicos, Yoni, un poco de humildad por favor. Eso de fotografiarte con los tatus a la moda, la camiseta de la selección, la auténtica de este año, la que cuesta más de 60 euros, dice muy poco de ti. Me da a mi en la nariz que eras de esos que hace un par de años decían que por menos de 2000 euros al mes ni se levantaban de la cama. Si, esos listillos que tan bien ha retratado Saqman, esos que se reían con desprecio de los universitarios.

Yoni, así no me das pena, en absoluto, y menos haciendo las cosas que haces.

Desde luego, como cunda el ejemplo de que la patada en la puerta es más rentable que buscar trabajo para pagar la hipoteca, la llevamos clara, no vamos a poder salir de nuestra casa a trabajar, por temor a volver del tajo y encontrarnos al Yoni en el salón, tomándose unas cervezas y unos cacahuetes a tu salud, si no lo está haciendo ya, mientras lees esto.


Hace ya muchos años, los gorrillas se hicieron dueños de los aparcamientos de Sevilla. Renegríos, melenudos, y con cuatro kilos de mierda encima, balbuceaban órdenes para aparcar correctamente, y dejaban bien clarito que si no le soltabas unas monedillas, tu coche aparecería bien rallado.

Después, el Excmo. Ayuntamiento, que es sinvergüenza como él solo, se sacó de la manga los llamados VOBIS que no eran más que gorrillas contratados y que se suponía que eran oficiales y que el conductor no tenía por qué pagarles. Mentira, claro. La idea era la misma, y de paso sacar tajada y quitarse parados de encima. ¿Y qué ocurrió? Pues que los gorrillas renegríos se desplazaron a otros sitios y al final no hubo aparcamiento en Sevilla por el que no hubiera que pagar. Ojo, todo el mundo tiene derecho a ganarse la vida, aunque en este caso el que pague por ello es el ciudadano medio.

Hace no mucho tiempo empecé a ver subsaharianos en las calles aparcando también. Su aspecto mejoraba, aunque la función era la misma. Lo curioso es que desplazaron en parte a los viejos gorrillas renegríos.

Es más, poco tiempo después, empezaron a verse algunos gorrillas árabes que han ido expulsando a los gorrillas subsaharianos, que a su vez desplazaron en parte a los viejos gorrillas renegríos.

El otro día pude ver en algunas calles unos cuantos gorrillas rumanos, cuyo aspecto cambia bastante en cuanto a que son los primeros gorrillas rubios. Rápidamente se han quitado de encima a los gorrillas árabes, que habían expulsado a los gorrillas subsaharianos, que a su vez desplazaron en parte a los viejos gorrillas renegríos.

Y yo me pregunto qué hubiera ocurrido si en lugar de abrir grandes bazares los chinos hubieran preferido trabajar de gorrillas…


Los Sobones

Alfonsina
7 Junio 2010

Me considero una persona sociable, creo que no soy arisca con la gente; no me molestan las muestras de afecto, todo lo contrario; pero si hay algo, si hay algo que me pone de los nervios son las personas que te hablan y tocan  como si “fueras algo suyo” aun sin conocerte.

Los peores;  las personas que cuando te hablan utilizan en exceso, el “cariño” “mi vida” “corazón”  y a lo mejor te están haciendo la declaración de la renta (por cierto, de hoy no pasa que la eche, perdón, estaba pensando en voz alta).

Hace poco en la pescadería:

YO: por favor una lubina.

PESCADERA: como te la pongo, cielo.

YO: para la plancha

PESCADERA: te quito la espina, corazón.

YO: no

PESCADERA: vida mía, te pongo unas chirlas que las tengo fresquísimas.

Ya esta, no aguanto más esta conversación, pero vamos a ver, ¿qué estás haciendo,  vendiendo ó flirteando?.

Y estos son los cariñosos verbales, pero luego están los cariñosos no verbales, que son casi peores. Estas personas que no se han enterado que cada uno tiene una burbuja de espacio personal, y que si la invades puedes hacer sentir incomodo al susodicho en cuestión.  Este personaje, sobón por naturaleza, debe tener su burbuja del tamaño de una aceituna porque se te arrima tantísimo al hablar que casi le puedes verle los tapones de las orejas.

Y luego está el que acompaña su discurso con pequeños, repetitivos y rítmicos toquecitos en el brazo. Si te toca uno de esos al lado del cine, da por perdida tu entrada, desengáñate que no vas a disfrutar de la película; como no sea que hayas ido al cine en estado vegetativo ó sientes gusto por el masoquismo.

El origen de estos sobones empalagosos, se remonta a los abuelos y abuelas rurales que acostumbraban a besar niños haciéndoles una compleja llave aprendida de los monjes budistas del templo Jing´an de la época Tang, consistente en sujetar con la mano derecha el cuello de su victima a la altura de la nuez y con la mano izquierda el brazo del asustado niño, inmovilizando así a su presa mientras da pequeños besetes, mu rápidos, tipo muamuamuamuamua. Según se comenta, aun hay algún resquicio de este tipo de abuelos y abuelas en pueblos muy apartados de la provincia. Es una pena que estén en peligro de extinción.

Y en fin, nada más, cariñitos, cielos, corazoncitos espero que tengáis algo que comentar, dulzuras.


Lunes, 7:00 a.m.: Suena el despertador, el españolito despertado de nuestra historia se levanta, asea, se viste, coge dos granadas de mano, un bazoca, la katana, los nunchacos; se pone la cinta en el pelo a lo Rambo y ¡Ala! a la oficina, dispuesto a descargar toda la “mala leche” del fin de semana contra todo el que se le ponga por delante.

Me vais a perdonar, pero, no lo entiendo. Si hay algo que entiendo menos que una conversación entre Igglerpiglle y Upsi Daisy (a ver quién es el guapo que sabe quiénes son éstos) es a las personas que van a trabajar con el fin de: pisotear, fastidiar, degradar, insultar, humillar y ladrar al prójimo.

La mayoría de nosotros pasamos más tiempo con los compañeros y compañeras de trabajo que con nuestros cónyuges, hijos, familiares, amigos; por tanto, qué necesidad hay de pasar todo ese tiempo gruñendo cual galgo tras liebre de campo.

Puede que alguna persona que se dedique a dar voces a diestro y siniestro mientras trabaja esté leyendo esto y diga: “es que estoy muy estresado, es que de alguna manera hay que desfogar”. Vale, de acuerdo, de alguna manera hay que desfogar, pero para eso ya han inventado los “ting”: el puenting, el rafting….. O prueba a descargar toda la energía negativa en un gimnasio o vete a correr al monte. Lo que sea menos darle el día al colega de al lado ¿no?

Esto es como la bola del escarabajo pelotero, cada vez se va haciendo mas grande: una mala contestación te llevará a otra, un berrido llamará al siguiente y al final te preguntarás ¿y por qué no me han avisado de la cena de Navidad?….., pues porque no te aguanta ni el Tato.

Realmente no sé de lo que hablo porque en mi lugar de trabajo hay un ambiente excelente (casi todos los días y la gran parte del día). Es muy gratificante levantarte por la mañana sabiendo que en algún momento antes ó durante el trabajo alguien te dirá algún chascarrillo que te haga sonreír. Y, ¡Ojo al dato!; que pasarlo bien mientras trabajas no está reñido con la productividad. En miles de estudios realizados en Michigan, Oklahoma, Arizona y Montenegro se ha demostrado que a mejor ambiente laboral mayor rendimiento (bueno, estos datos son un poco inventados, pero seguro que algún raro de alguno de esos sitios ha estudiado algo parecido, hay gente “pa-tó”).

Amigo berridor de compañeros, desde aquí te animo a que pruebes a decir algo agradable a ese compañero al que tienes frito, ya veras como te vas a casa de mejor humor ó por lo menos con la tranquilidad de que nadie va a hacer vudú con tu muñequito.

Aprovecho para decirles ¡OLE! a mis compañer@s saleros@s y con buen sentido del humor; gracias por hacer del trabajo un lugar agradable donde convivir.


El Puto Amo

Saqman
30 Abril 2010

No, no; con este artículo no quiero hablar de ese temazo compuesto, interpretado y coreografiado por ese artista incomprendido que es Leonardo Dantés, sino que quiero referirme al “porculo” que están dando con el tema de la niña del pañuelo a la que no le dejaban asistir con el mismo a las clases del instituto.

La primera vez que oí sobre el tema fue en la consulta del dentista; mientras me hacían una de las muchísimas putadas que me están perpetrando en la quijada, tenían la tele puesta y pude ver, a vuelapluma, y de mala manera, de qué iba el tema en cuestión; por entonces, y más en la posición que me encontraba, tumbado en el potro de tortura del dentista, yo no tenía mucha información sobre el caso y me flipaban los mensajes que enviaban los televidentes al programa donde estaban dando la información y que iban apareciendo en pantalla: “Que los que vengan de fuera se adecuen a nuestras costumbres”, “cuando prohibieron los crucifijos no se armó este revuelo”, “si vamos nosotros a su país nos obligan a seguir sus costumbres” y frases abiertas y progresistas por el estilo.

Ya tranquilamente estuve buscando algo de información sobre el tema, ya que yo creía en un principio que el instituto en cuestión le había prohibido a la niña llevar el pañuelo en clase por que a ellos les salía de los cojones, por una cuestión de intolerancia religiosa, y no era así: Es que resulta que dicho instituto tenía una reglamentación interna que prohibe a sus alumnos a llevar la sesera cubierta, ya sea por una gorra, por un pañuelo islámico, por una chistera o por la boina de Labordeta.

Visto esto troqué mi ira (me parecía inconcebible que un colegio fuera intolerante con las creencias religiosas de cada uno) por perplejidad al ver un reglamento interno tan raro, un reglamento que prohibe el llevar determinadas prendas. Es decir, ¿qué daño puede hacerle a nadie que un alumno lleve gorra o pañuelo en clase? Hombre, si el alumno va en pelotas con el nardo colgandero, pues sí, que lo prohiban, pero llevar una inofensiva gorra o pañuelo, pues la verdad, no sé en qué puede ofender a nadie… Siempre he sido contrario a las prohibiciones de cosas que, per sé, no ofenden a nadie cuando dichas prohibiciones se escudan en excusas como que van contra el “decoro” o la “educación”… Hombre, si en la gorra o en el pañuelo pone “todos sois unos hijos de puta” pues sí, que se lo hagan quitar al mangurrino que la porte, pero, por lo demás, no veo problema alguno… Pero, en fin, ésta no es más que una mera disquisición personal, y, hasta donde yo sé, es completamente lícito que el Consejo Escolar de un centro educativo ponga las reglas que estime oportunas y si se estima oportuno que nadie lleve nada en todo lo alto, pues nada, habrá que acatar esas reglas si es que se quiere estudiar allí.

Por tanto, yo no veo polémica por ningún lado; es decir, las reglas de ese instituto, por más o menos de acuerdo que esté la gente con ellas (yo, como he dicho, no estoy de acuerdo con las reglas de ese centro), están ahí, están consensuadas y aprobadas y están para cumplirlas. No creo que en esas reglas haya ningún tipo, como he dicho antes, de animadversión religiosa o racista hacia nadie, así que el que no esté de acuerdo con dichas normas, lo mejor que puede hacer es pasar de ir a ese instituto y buscar otro donde no haya ningún tipo de cortapisas en cuanto a las prendas de vestir.

De modo que no entiendo esa rasgadura de vestiduras tanto de la gente (”que se adapten a nuestras costumbres”), ni de la propia familia de la niña, que poco más o menos han querido ver en esto un acto de intolerancia hacia la religión que ellos profesan; y se ha armado el consabido lío mediático (con los periodistas, cómo no, frotándose las manos) por lo que, a mi juicio, es una chorrada como un pan.


Al final la niña, no queriendo renunciar a llevar el pañuelo (que también aquí, y siempre en mi opinión, se peca de cabezonismo, porque una cosa es la fe y otra ya ponerse cabezón con llevar el pañuelo a toda costa; nunca he entendido la religión como obstinación y como llevar la fe hasta las últimas consecuencias, pero ésta, de nuevo, es una mera disquisición personal) se ha cambiado de instituto, pero al centro al que iba a ir como segunda opción de repente, y a posteriori a esta “polémica”, ha cambiado las reglas en su Consejo Escolar y ahora tampoco permite llevar cubierta la almendra… Esto sí que lo considero una putada, pero de las gordas, porque en el caso del primer instituto las reglas ya existían, pero en el caso del segundo instituto han cambiado las normas tras todo esta “polémica”. Esto sí que me parece que clama al cielo  y me parece indignante… Así que la niña ha tenido que seguir su delirante peregrinación hasta un tercer instituto en el que, por lo visto, no existen reglas de este tipo.

En definitiva, que está claro que nos aburrimos cantidad. Creamos polémicas, en mi humilde opinión, por auténticas chorradas. Nos creamos reglas y prohibiciones absurdas, no somos capaces de transigir ni unos ni otros: Unos no permtien cubrirse la cabeza, otros no se quieren quitar el pañuelo ni “p’trás”… Y mientras los periodistas llenando minutos y más minutos con sebo, debates insulsos y cabreos de unos y de otros, donde la única que sale perdiendo es la niña, diana, seguramente, de las chanzas y la presión de sus compañeros, mientras los demás, los mayores, se rasgan las vestiduras y claman al cielo por una auténtica, repito, en mi opinión, pollada como un piano de cola. Así nos va…


Ritual

Saqman
7 Abril 2010

Llevo ya tres años viviendo en Jerez. Desde entonces, todas las mañanas he de coger el mismo trayecto para ir al trabajo. Es muy temprano, quizá las seis y cuarto. Apenas se ven coches por la ciudad.

Todos los días veo, atada a una farola en una mediana, una corona de flores. Algo muy común, que sabemos de sobra que significa. Pero lo que me sorprende de ésta es que siempre parecen nuevas. Van cambiando, pero ahí están, perennes, viendo pasar el tráfico, día tras día, como señal de advertencia a los conductores. Cualquiera que haya sufrido pérdidas familiares sabe que, pese al dolor, el trasiego cotidiano acaba por menguar la persistencia del recuerdo.

Ayer, que regresaba a casa con mi familia, pasé por al lado sin prestar demasiada atención. De pronto, con el rabillo del ojo los vi. Una pareja de adolescentes, visiblemente parecidos, imagino hermanos. La chica mayor. Ambos estaban quitando la corona que ya empezaba a marchitarse, y preparaban una nueva, de flores relucientes. Callados, cabizbajos, como si de un siniestro ritual se tratara, los chicos mantenían el terrible recuerdo de su pérdida vigente. Quizá por iniciativa propia. Quizá porque la más afectada era incapaz de soportar el dolor. Sin mirar a nadie, negándose a aceptar el paso del tiempo y el olvido consecuente. La expresión de sus ojos, pese a ser un momento fugaz, se quedó grabada en mi corazón.

Jodida vida esta. Jodida y miserable.


Pasé la Nochebuena en casa de mis suegros. Toda la familia, incluyendo los niños, pasamos una noche bastante agradable, cenando las cosas típicas que se comen en ese día especial, y bebiendo un poco más vino de la cuenta.

La mañana de Navidad comenzó con una llamada al telefonillo del portal. Al descolgar, se escuchó una voz que decía “Sí, buenos días, soy la forense”.

-¿La forense?- inquirió mi cuñada sin salir de su asombro. No todos los días se encuentra uno con una llamada así.

-Vengo a ver el cadáver.

Ante la estupefacción de mi cuñada, la forense subió. Toda la familia extrañada se asomó a la terraza para ver dos coches de la policía en el portal. Pronto subieron los agentes y la forense a examinar al fallecido. Resultó ser el vecino del portal de enfrente. Un hombre de unos cincuenta y tantos, que ya había protagonizado algún que otro escándalo en el portal debido a sus excesos con el alcohol. El típico vecino que sufría depresiones y montaba espectáculos de gritos y destrozos. En fin, un desastre que se veía venir desde lejos.

Según la viuda, un ataque al corazón había acabado con la vida del pobre infeliz, pero los rumores surgieron rápidamente por todo el bloque. ¿Se habría suicidado? ¿se habría caído bebido y partido la crisma?

En fin, una historia truculenta que se quedaría en eso, si no fuera porque dos días más tarde la viuda recibe una llamada. El dueño del bar de la esquina quiere darle el pésame por el fallecimiento de su marido, entrañable parroquiano del local, querido y respetado (la pasta que se dejaría). El hombre, un poco apurado, le comenta que su marido se había apuntado a una rifa de esas de Navidad en que se sortea una cesta, y que, caprichos del destino, le había tocado. Le llamaba para preguntarle que si quería el premio.

La viuda, cuya pena no era incompatible con el jamón serrano, dijo que vale, que se la llevaran. Al poco, la señora monta en cólera y pide que devuelvan la cesta, indignada con la falta de tacto del dueño del bar.

Porque, manda cojones, el hombre se “olvidó” de informar a la mujer que la cesta de Navidad no llevaba salchichón ni queso ni turrón, sino que era una rifa de cachondeo, y toda la cesta estaba llena de consoladores, condones, anillos, muñecas hinchables y demás “guarrerías españolas”…

Esto es España.


…¡Riau, Riau!

Pettenman
24 Noviembre 2009

Ha salido en todos los medios, y está en boca de todos la noticia que ha saltado este Domingo por la tarde; siete toros mansos del rodaje de la película ‘Knight & Day’ se han escapado por las calles de Cádiz y han terminado su itinerario, cual paso de Semana Santa, desembocando en la Playa de La Caleta.

Y es que el casco histórico de la capital gaditana se había convertido en una especie de Pamplona Chica para rodar una escena en la que en la que los corredores de los encierros son sustituidos por motos y vehículos (si Heminghway levantara la cabeza). Por lo visto se esperaba hasta la presencia de Tom Cruise y Cameron Díaz, para la grabación de planos cortos, pero creo que visto el papelón que se les presentaba, han preferido otro papelón, pero de chocos en algún otro punto de la provincia de Cádiz.

Sólo dos detalles quiero resaltar en este post.

El primero, la indescriptible imagen que sale en todos los periodicos, en la que un zeta de la Policía Municipal de Cádiz intenta reagrupar a los toros mansos cual mayorales abigarrados, desde dentro del coche, lo cual denota la valentía y el pundonor de nuestras fuerzas de seguridad, y usando una vara de ducha para el pertinente pastoreo, probablemente incautada a algún baratillero sin ningún pudor.

El segundo comentario es sobre la duda que me corroe acerca de por qué los toros decidieron darse semejante garbeo por nuestra ciudad, de ahí nuestra encuesta:

¿Cuál crees que es el motivo que ha llevado a los toros a darse un paseo por la cuidad de Cádiz?

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Llegó uno de los momentos más esperados de la temporada, la publicación de las anheladas imágenes de las 53 candidatas a Diosa y Ninfas del Carnaval 2010 de Cádiz, y con ello la oportunidad que estaban esperando como agua de Mayo cajeras, tempranas amas de casa, artistas frustradas, fallidas actrices y hasta incluso alguna que otra despechada al novio.

Al igual que el año pasado, en las imágenes se reflejan el arte y la belleza baturra de Cádiz, y hay de todo un poco, desde marujas plenas hasta nonis de Cádiz-Cádiz, bastorras pintadas como una puerta y agujereadas como un queso de Gruyere. Aunque, eso si, hay que reconocer que en este certamen se ha notado cierto improvement en la calidad de las imágenes con respecto al anterior, haciendo acto de presencia este año, y por primera vez, el retoque de las fotos vía Photoshop (obsérvese esa dentición blanco-atómica, ese ceño poblado estrechado ligeramente…)

Pero, y para eso estamos en un concurso en Cádiz, la cutrez del marco del retrato sigue haciendo las delicias de nuestros votantes, como por ejemplo, ese chiringuito infecto o las postrimerías de un largo botellón, la escalera del patinillo de una típica casa de vecinos… todos ellos escenarios dignos de un posado para una foto que posteriormente sería presentada a este concurso.

Como novedad este año, tenemos entre las futuribles a una de nuestras ilustres musas de este nuestro blog, Tamara Beardo, la número 48 la cual, no habiendo tenido poco con su periplo por el programa de Canal Sur “Se Llama Copla”, ataca de nuevo, demostrando unas incansables ansias de alcanzar el olimpo del estrellato a cualquier precio, y teniéndonos a nosotros aquí para darle el aliento necesario en el cogote.

Y sin más dilación aquí están, las candidatas. Voten sin ningún rubor a la ninfa más fea, pero no con el objetivo de someterla a ella a escarnio público, sino para afearle la conducta al malnacido que le ha metido a la pobre chavala en la cabeza que puede aspirar a ninfa y presentarse, e incluso ganar, dicho concurso.

Queridos lectores, visiten el link, gocen con los bigotes más poblados, las carnes más prietas, y voten aquí por la favorita a recibir el premio Musa para el SombrereroLoco™ 2010.

Yo, al igual que el año pasado, y sin ánimo de decantar el sufragio, doy ya mi voto, que es para la 50.
¡Suerte a todas!