Entrada para Julio, 2008

Ya llegó el verano y nuestro querido Matías Prats pone su característica voz de teleñeco para anunciarnos el clásico “suben las temperaturas y las playas de toooda Españñña están abarrotadas de turistas sedientos de cerveza y mar“.

Y es que da gusto ver esas imágenes de los turistas apiñados en la playa como abejas en un panal, haciendo cola desde tempranas horas por un metro cuadrado de arena contaminada. Además, Televisión Española, como siempre anclada en los setenta, no desaprovecha la oportunidad de ilustrarnos, a la hora del almuerzo, con infinidad de senos turgentes, fruto de esa moda que fue el top-less y que hoy significa una institución en toda noni de barrio que se precie.

Pero lo que más me gusta del verano es ese gran turismo de calidad que vivimos en Cádiz. Ole y ole. Y es que no se puede pedir más… que alguien me explique por qué todos los andrajosos del mundo deciden visitar la provincia.

Y es que ya empiezo a cansarme de andar por el paseo y ver que los cuatro pulgosos de turno ha aparcado sus macro-caravanas, y hacen su vida en la acera, como si de un camping público se tratara. Venga a despegar sillitas, mesas del Simago y tres botes de aceitunas con anchoas. Y es que no dan para más, estos turistas de élite, que se gastan todos sus ahorros en una furgoneta “folsvaguen” de esas que llevaban los libios de Regreso al Futuro. Luego llegan a Cádiz, ciudad permisiva donde las haya, y se dedican a expandir el ébola, la fiebre del pollo, la hepatitis y hasta la salmonela, si me apuran. Amén de que su bañera es la ducha pública de la playa, que no dudan en utilizar a mansalva, con los botes de champú del LIDL, intoxicando una arena que ya de por sí empieza a preocupar del color gris asfalto que tiene.

También me toca la moral el playero de turno, sin señalar a cierta provincia española que empieza por Sev… y acaba por …illa. Éstos son legión, y cuando llegan, cual Starship Troopers, se dedican a erradicar a los allí presentes a base de estoques de sombrilla, catapultazos de sandías, diluvios de tintorros y demás horteradas que solo un hispalense de gomina en el pelo y con afanes de grasioso es capaz de hacer. Y es que me uno al sentimiento de afecto hacia nuestros pobres vecinos onubenses que llevan aguantando el martirio desde hace cuarenta años. Ni que decir tiene que los que más me gustan son aquellos que vienen con el cuñado, la suegra, la hermana gorda, el sobrino cabezón, el hermano tonto, la mujer en estado, el abuelo chocho, la consuegra con la cadera rota, el hijo del vecino, el charcutero de la esquina y todos embutidos en un Seat Panda abarrotado de fiambreras y bolsas de congelar. Y no gastan un puto duro en el pobre señor del carrito de los refrescos que, año tras año, gana con dignidad su salario ofreciendo al personal las cervezas más frías que jamás se hayan probado.

Y es que estos personajes no pueden compararse, ni de cerca, con ese grupito de viejas setentonas, autóctonas, cuyos tobillos desaparecieron hace tres lustros, que se reúnen a la vera de un bingo de playa, a media tarde noche, a apostar los euritos de su pensión y a reirse con las picardías y chistes verdes que les gusta soltar. Y siempre recogiendo sus trastos con cautela, y sin molestar a nadie. Una imagen digna de imitar por el playero de chiringuito, especie en peligro de extinción, que ha hecho las delicias de Los Morancos durante tantos años.

Pero quien me toca los cojones más que nadie es el pedazo de zurnormá que, creyéndose un Michellangelo del siglo XXI, pretende asombrar al caminante con unas estatuas de arena que, les digo la verdad, son de auténtica vergüenza. Cómo se puede tener la cara dura de perpetrar semejante mamarracho y pretender cobrar por ello. Estatuas, por llamarles de algún modo, amorfas donde las haya, con la expresión facial de un excremento de perro en descomposición, que no levantan cuarenta centímetros del suelo, y que el artistazo luce orgulloso, pues decidió estudiar Bellas artes, y hacer oídos sordos al profesor de primaria que le aconsejó dedicarse a coger cocos de las palmeras. Disfrutan “modelando” cuerpos femeninos, que adornan (con exquisito gusto) con conchas y algas en las zonas púbicas, y no dudan en decorar la arena con sprays de colores, con el consecuente beneficio ecológico que supone. Que arte, que estilo, que elegancia. Yo los cogía y los ponía a asfaltar Almería entera, junto a ZP, al Juanca, y al seleccionador nacional.

Y me dejo para el final el hippie guiri puerco centroeuropeo que llega todos los veranos a Los Caños, de mierda hasta arriba, acompañado, cómo no, de un perro lleno de sarna y de una flauta. Este andrajoso esperpento, que no puede ser llamado de otra manera, pretende comer, cagar, copular, dormir y llenar de pulgas la playa, a base de tocar la flautita de los cojones. Aunque la verdad es que la única flauta que se toca es el cipote, desde hace veinte años cuando su padre, generalmente un ex-miembro de las SS, o antiguo coronel de la dictadura de Nicolae Ceaucescu, lo expulsó de casa por vago, facineroso y sadomasoquista. Usualmente este piojoso suele encandilar al personal acudiendo muy temprano a la playa nudista, a enseñar su miembro sifilítico a cualquier guiri desesperada que pueda venir de los Paises Bajos, dispuestas a pillar una gonorrea a cambio de una melodía de Simon & Garfunkel tocada a flauta.

Así, la invasión veraniega, año tras año, genera toneladas de basura industrial y horas extras en los servicios de sanidad. Un esfuerzo por parte del Ayuntamiento que, encima, como imbécil que es, les da la bienvenida, en perjuicio del sector hotelero, y hostelero, que no ve un duro, lo que se traduce en pérdidas para la ciudad, y en una enorme fatiga para los vecinos de la zona que, si les digo la verdad, prefieren de lejos aquellos años en que no venía ni el tato…


La gente me pregunta en cierto tono de cachondeíto si voy a echar de menos el trabajo que dejo hoy mismo para incorporarme a bregar con salvajes adolescentes seborreicos, y mi respuesta, para decepción de todos, es un sincero “sí”, rotundo y vehemente.

Y es que, aunque se supone que me dirijo hacia un destino supuestamente mejor, con una vida mucho más placentera y carente de sobresaltos, no puedo evitar mirar hacia atrás y contemplar el trabajo que dejo, que podría calificarse de casi perfecto.

Echaré de menos el paraje natural en el que está situado, literalmente a 10 cm. del mar, con preciosos sitios por los que pasear, perderse, disfrutar y hasta incluso hablar de cosas de trabajo.

Echaré de menos el trato que he tenido con la gente de aquí, tanto con aquellos que, como yo, estamos en tan precaria situación, y con aquellos que son fijos en sus puestos de trabajo, y que tienen otra perspectiva del mundo laboral. Aún así, tanto unos como otros coincidimos en lo mismo: lo que se hace aquí es un trabajo apasionante, que ves crecer día a día, y en el que compruebas, con gran satisfacción, cómo tu granito de arena hace que el barco flote un poco más.

Y por supuesto, echaré de menos compartir tantas horas con Aelillo. Dudo que allá a donde me dirijo pueda compartir con tanta compenetración las miserias y alegrías que la vida nos depara a todos. Junto a él he vivido muchos madrugones de invierno, con esas noches cerradas, frías y desapacibles que hacían dudar si estábamos ante el mismísimo fin del mundo.

He tenido el honor de compartir junto a él esos días previos a su boda en los que los nervios parecía que le podían, y su posterior vida como casados. El ha tenido que soportar mis vaivenes con mis estudios opositores, y ambos nos hemos aprovechado mutuamente de la gran amistad y confianza en el otro para descargar nuestra ira más profunda hacia los seres abyectos que pululan por la sociedad, desde los carapanes hasta Penélope Cruz, ejerciendo de bálsamo tranquilizador y necesaria válvula de escape.

Aunque si tuviera que quedarme con un momento, con un recuerdo que llevarme, sería con la paternidad, por partida doble, de la que sólo Aeillo puede presumir: Por un lado de su gran hijo, y por otra de este blog. Este Domingo tuve el privilegio de conocer en persona al hijo de Angel y Berni… y cuando lo observaba dormido en su cuna, sólo podía pensar en todas las circunstancias, situaciones y vueltas de tuerca que se habían dado hasta llegar a estar ahí, delante del hijo de Angel… la vida es un auténtico misterio.

Con respecto a la paternidad del blog merece un post aparte, que escribiremos cuando seamos ricos y famosos por sombrereroloco© y todo el merchandising relativo. Como detalle, apuntar que la mayoría de los posts que habéis leído a lo largo de todo este tiempo han surgido de conversaciones, banales unas, intensas otras, mantenidas de camino hacia nuestro lugar de trabajo, día tras día. Quedan tantas cosas de las que hablar, y sobre las que opinar…

Resumiendo: un trabajo casi perfecto, si no llegara a ser por esa maldita incertidumbre que te acecha todas las mañanas cuando te despiertas y piensas, al igual que el Wesley en “La Princesa Prometida”, en que hoy sabes lo que va a ser de ti, pero… ¿Y mañana? ¿Qué hará el Pirata Roberts?

Aunque sólo unos pocos van a leer esto, mi agradecimiento se dirige a todos y cada uno de ellos, a todos vosotros, y en especial a los que habéis tenido que aguantarme día a día con mis miedos, mis alegrías y mis penas.

Deseadme suerte.

Hasta ahora.


Ante la avalancha popular de los lectores de este blog, y siempre en pos de la Cultura con mayúsculas y evitando temas fútiles, banales, triviales, id est, bagatelas de cualquier índole, desde sombrereroloco hoy queremos repasar ciertos aspectos del prolífico teólogo y filósofo existencialista, neoortodoxo, postmodernista, humanista e individualista danés del siglo XIX Søren Kierkegaard, cuyos pensamientos siguen muy vigentes en pleno Siglo XXI.
En concreto, el objetivo se centra en los aspectos de su obra que tratan de cuestiones religiosas como la naturaleza de la fe, la institución de la iglesia cristiana, la ética cristiana y los sentimientos que experimentan los individuos al enfrentarse a las elecciones que plantea la vida.

Y es que los últimos años de Kierkegaard se caracterizaron por un ataque continuado y rotundo a la Iglesia mediante artículos publicados en Fædrelandet y una serie de panfletos titulados Øjeblikket. Kierkegaard consideraba que la concepción del cristianismo imperante en la época era propia del interés del hombre, más que del interés del Dios. Desde su punto de vista, sentía que el estado confesional establecido era perjudicial para los individuos, incluyendo como puntos principales de su ataque:

  • Las congregaciones de la Iglesia no tienen sentido: La idea de las congregaciones hace que los individuos sean como niños, ya que los cristianos son reacios a tomar la iniciativa a la hora de asumir la responsabilidad de su propia relación con Dios.
  • El cristianismo se había secularizado y politizado: Puesto que la iglesia estaba controlada por el estado, Kierkegaard creyó que la misión burocrática del estado era aumentar el número de miembros y supervisar el bienestar de estos. Más miembro significaría más poder para el clero: un ideal corrupto. Esta misión parecería contraria a la verdadera doctrina cristiana, que destaca la importancia del individuo, no del conjunto.
  • El cristianismo se convierte en una religión vacía: De esta manera, la estructura de estado confesional es ofensiva y perjudicial para los individuos, puesto que cada uno de ellos se ha convertido en “cristiano” sin saber lo que ello significa. También es perjudicial para la propia religión, puesto que reduce el cristianismo a una tradición de moda a la que se adhieren “creyentes” que no creen.

Atacando la incompetencia y la corrupción de la iglesia cristiana, Kierkegaard parece anticiparse a filósofos como Nietzsche, el cual continuará criticando esta religión.

A tal punto llegó la implicación de Søren Kierkegaard con sus propios ideales, que, como anécdota, cabe destacar que antes de que fuera publicado el décimo capítulo de Øjeblikket, Kierkegaard se desmayó en la calle y fue llevado a un hospital. En él estuvo durante un mes, durante el que rechazó recibir la asistencia de un pastor, a quien Kierkegaard consideraba un mero funcionario, y no un siervo de Dios.

Kierkegaard murió en 1855: En su funeral, su sobrino Henrik Lund protestó por el hecho de que su tío estuviera siendo enterrado por la iglesia oficial aún cuando él había dejado claro en vida que quería alejarse de ella. Lund fue posteriormente multado por ello.

Pregunto: ¿qué significa que todos continuemos comportándonos como si todo fuera como tiene que ser, llamándonos a nosotros mismos cristianos según el Nuevo Testamento, cuando los ideales del Nuevo Testamento han muerto? La tremenda desproporción que representa esta situación ha sido, además, percibida por muchos. A ellos les gusta darle este giro: la especie humana ha sobrepasado la cristiandad.
Søren Kierkegaard,Diarios (19 de junio de 1852)

Si existe una frase que produce temblores, diarrea, seborrea, gonorrea y desprendimiento de sobaco es ésa que oyes de labios de una chica que te gusta o que, incluso, amas y que dice así: “Mejor Quedamos Como Amigos“.

Seguro que quienes de vosotros hayáis tenido la desgracia de oír estas fatídicas Cuatro Palabras aún le resonarán en la cabeza como si fuera la vibración de un gong tocado por un lama con un ataque de hemorroides.

Esta palabra es usada por el miembro o “miembra” (no quiero que se me entienda éste como un artículo sexista y que la Ministra de “Igualdás” venga a la guarida de este humilde Sombrerero a decirme tres cosas, ya que lo de “Mejor Quedamos Como Amigos” no es una frase patrimonio únicamente del género femenino, qué va, pero estaréis conmigo que las más de las veces son los hombres los que tienen que oír esto) que decide terminar una relación, pero de forma unilateral, y el resquemor que eso le produce le hace soltar la frasecita en cuestión.

Y lo mejor, o peor, es el careto que se te queda cuando te dicen eso, jojojojojojojo!! Porque cuando oyes Las Cuatro Palabras automáticamente se te queda cara de soplagaitas y sólo aciertas a balbucear un triste “cla-claro, por su-supuesto”.

Podría decirse que el efecto de estas palabras es tragicómico, porque te están haciendo papilla por dentro, pero seguro que si te grabaran en vídeo el careto en ese momento y te lo enseñaran tiempo después, te partirías el culo.

Analizadlo: Te están conminando a terminar una relación, te están invitando a salir de la vida de una persona, vulgo, te están mandando a la mierda y encima te ofrecen, como con benevolencia, el seguir siendo amigos. Es algo así como decir “Mira, Sombrerero, vete con tu puta madre, pero mañana quedamos a la una a tomar un café”.

De todas formas hay algunos elementos que se lo merecen…

Se supone que todas las parejas son intrínsecamente “amigos”, se supone que ése es el germen de toda relación, pero, por supuesto, en otro nivel más elevado que la amistad propiamente dicha: Entonces, me pregunto yo, ¿los/las usuarias/os de Las Cuatro Palabras, qué coño pretenden? ¿Seguir yendo a tomar café, o ir al cine, o ir a cenar, pero sin derecho a follar? ¿Que los sentimientos de la parte damnificada de la pareja se circunscriban solamente a un mero sentimiento que no pueda ir más allá de la amistad? Que me lo expliquen, por favor!!

Por supuesto que no estoy en contra del hecho que las parejas que se rompen no puedan seguir teniendo amistad y que sigan llevándose bien, incluso como un par de amigos, creo que eso es lo que debe hacer la gente civilizada, pero con lo que no estoy de acuerdo en absoluto es con el uso y abuso de esa frase y el contexto en el que se usa.

Y digo yo, no es mejor dejarse de tantos eufemismos baratos y frases auto-justificativas y autocomplacientes y si se termina una relación decir simplemente “mira, lo mejor es que lo dejemos, cada uno por su lado” o, directamente, “vete a la mierda”, pero no digas eso de “Mejor Quedamos Como Amigos”, porque suena a cachondeo y encima es de una crueldad gratuita para con la otra persona que echa p’atrás.

Hace cuatro años tuve el dudoso honor de que me dedicaran esa frase horrenda, pero si la tuviera que escuchar otra vez y mi pareja me invitara a ser sólo su amigo en ese plan tan foski, acto seguido le daría un Pico y una Pala y yo, por mi parte, la invitaría a hacer zanjas.

Por último, a ver quién recoge este guante: A ver quién se atreve a analizar “sombrererilmente” otra de las frases estrella en las relaciones a punto de defuncionarse: “Necesito Tiempo Para Pensar”.


Hace un par de semanas ha entrado a trabajar con nosotros un chaval recién licenciado, y para sorpresa de propios y extraños, no se trata del típico Carapan, al que dan ganas de reventarle la cara el primer día. Se trata de un tipo educado y afable.

Pero claro, se trata de un muchacho producto de la generación que profesa el “aquí y ahora” y el “todo por la imagen”, así que, deslumbrado por la época en la que le ha tocado vivir se ha comprado un BMW deportivo nosequé número nosequé letra (me la trae al pairo, no entiendo de coches). Quizás se haya comprado un coche muy por encima de sus posibilidades en su nuevo trabajo, pero, según él, en el anterior trabajo cobraba bastante bien y tenía bastante dinero ahorrado… así que si puede hacerlo, y a él le gusta fardar de coche, olé sus huevos.

Hace dos días que se lo dieron y ayer lo trajo al trabajo, flamante. Llegó el chaval con una sonrisa de estreno… todo el mundo sabe de lo que hablo. A mediodía, en el descanso, fuimos al aparcamiento de la empresa a verlo. Las cosas como son, entenderé poco de coches, y aunque yo nunca me compraré un utilitario como ese, he de reconocer que el coche era muy bonito, de auténtico niñato, pero bonito: Negro, asientos en cuero blanco, con absolutamente todos los extraordinarios…

Ese mismo día, al salir a las tres del trabajo, hemos pasado de nuevo al lado del BMW, y, para sorpresa de todos, y en especial del dueño, le habían hecho un rayón desde el faro delantero hasta el trasero, con varias llaves. Y eso que estaba en un aparcamiento privado.

La cara que se le quedó al pobre chaval fue un poema.

Hay que ser bastardo, malnacido e insidioso para hacerle eso a alguien que no conoces. Si el objetivo final de un ladrón al cometer su crimen es trincar dinero, ¿Cuál es el del hijodelagranputa con la llave? ¿Satisfacción personal? ¿Envidia de lo más cochina? Por más que le doy vueltas, no le encuentro una explicación a semejante hecho. El chaval lleva dos semanas aquí, así que aún no ha dado tiempo a pelearse con nadie (que se lo digan a Saqman o a mi, que un día de estos nos van a colocar una bomba-lapa), así que la venganza por algún desaire está descartada.

¿Qué motivos quedan entonces? Pues la maldad de lo más absoluta, el joder por joder, el matar por matar, el robar por robar, sin necesitarlo y sin conseguir nada a cambio… quizás uno de los crímenes más execrables que se puedan cometer, la falta de necesidad en el propio crimen.

En fin, supongo que el que hizo esto hoy en su blog habrá publicado la valiente hazaña que ayer protagonizó. Para nosotros, el autor de la gracia de ayer ha hecho volar nuestra imaginación y la pregunta que nos planteábamos los autores os la trasladamos hoy a vosotros: Queridísima y estimada ponzoña habitual… Si trincáis in-fraganti al nota con la llave rayando la puerta de vuestro nuevo coche ¿Qué es lo que hacéis?

En mi caso, después de una breve pero intensa paliza, le colocaría la boca en el bordillo de la acera, y emulando al genial Edward Norton, al más puro estilo de “American History X” le…


Equinoxe

Zopaias
24 Julio 2008

Al oír este disco por primera vez, sin saber nada sobre él, cualquiera quedaría bastante sorprendido al darse cuenta que en este año 2008 se cumplen 30 años desde que salió a la venta. Corría el mes de Diciembre de 1978 cuando salía a la luz el disco Equinoxe, de Jean Michel Jarre.

Y es que este disco, junto con otros de Jean Michel Jarre como Oxygene o Zoolook, es uno de esos álbumes que resisten perfectamente la prueba del tiempo y, como los buenos vinos, adquiere más fuerza y solera a medida que pasan los años.

Quizá estemos ante el más fino trabajo de arte en toda la carrera de Jean Michel Jarre; quizá nos encontremos ante el momento más brillante de su carrera y el de más inspiración.

Tras un deslumbrante “debut” masivo con Oxygene, en 1976, todos los ojos estaban puestos en Jarre para ver (o más bien oír) cómo iba a ser su “segundo” disco (en realidad era el cuarto, pero los dos primeros discos, Deserted Palace y la BSO de la película Les Granges Brulees, de 1972 y 1973 respectivamente, no los conocía ni su mismísimo padre), y resulta que deslumbró a propios y extraños sacándose de la manga una vuelta de tuerca del Oxygene, pero con sonidos, ritmos, texturas y melodías que, si bien ya quedaban bien perfiladas en Oxygene, dejaban asombrados al oyente al reparar en el perfecto equilibrio entre belleza y técnica que Jarre llegó a conseguir con Equinoxe.

Y encima, estaba de moda la era espacial, la new age y toda esa movida, por lo que mucha gente quiso ver una relación entre el espacio y la música de Equinoxe, y ciertamente existe esta relación (en un principio, este disco iba a llamarse Venus), aunque Jarre compuso este disco inspirándose en las 24 horas de un día, y reflejando en cada una de las 8 piezas de las que se compone el álbum un momento específico del día y de la noche.

En muchas ocasiones Jarre ha dicho que con sus discos siempre ha tratado de realizar “paisajes sonoros” y vive Dios que, con Equinoxe, Jarre consigue este cometido con creces. Simplemente hay que cerrar los ojos y verdaderos “paisajes sonoros” desfilan por tu mente, tan evocadora es la escucha de este disco. Es un poco como si estuvieras oyendo un cuadro impresionista, en vez de viéndolo…

Otra cosa que llama la atención de Equinoxe es la magnífica portada elegida para ilustrar el álbum; se trata de una obra pictórica de Michel Granger que representa a una caterva de tipos, todos clónicos, mirando por unos prismáticos a lo que viene a ser una especie de escenario. En mi opinión, una de las mejores portadas que he visto para ilustrar gráficamente un álbum.

No es mi intención con este artículo el realizar un análisis concienzudo del disco tema por tema, ni tan siquiera recomendaros que lo escuchéis, sino que ésta es únicamente mi particular celebración y homenaje a un disco tan especial y de tanta importancia para mí, y que suena tan fresco como si se hubiera grabado ayer mismo.

Qué suerte que este disco sea inmortal, que haya envejecido tan bien y con tanta dignidad (cosa que, lamentablemente, no se puede decir de su autor) y qué gran fortuna haber podido deleitarse con miles y miles de escuchas (y las que quedan) de Equinoxe.


Mi sobrino Rodrigo tiene sólo seis años, pero ya ha sentido la llamada de la aventura. A veces, al caer la tarde, una señal terrible ilumina el cielo. Una silueta que le produce un escalofrío de adrenalina y excitación. Sabe que no está solo, que en algún lugar, entre gárgolas y sombras, alguien vigila por su seguridad. Y, cada noche, dirige su mirada al cielo, esperando que suceda algo, quizá un milagro.

Rodrigo es pequeño, pero audaz. Conoce el miedo y puede dominarlo, moldearlo a su antojo. Desde hace no mucho tiempo, el Señor de la Noche le ha entrenado, le ha adoptado como amigo y pupilo, como benefactor. Y, desde las alturas de Gotham, acechan los callejones oscuros y aguardan la aparición, casi segura, de un aterrador arlequín, o del hombre de las dos caras. Está orgulloso de portar la insignia de la “R” en su pecho. El crimen tiene un nuevo enemigo…

Este dibujo, que pronto formará parte de la habitación de mi sobrino, lo he realizado sobre papel Canson DIN-A3, con lápiz de grafito azul. El entintado ha corrido por cuenta de rotuladores de tinta china con puntas 0.2 y 0.4, sobre papel satinado. El color infográfico ha sido realizado con Adobe Photoshop CS3 a partir de la conjunción de varias capas (cielo, construcciones, personajes y efectos especiales).

Os dejo el enlace al inicial entintado y al posterior coloreado, en resolución 300 dpi (tened paciencia, pesan un poco…)

   

El ser humano vive enjaulado. Y no en una sola jaula, sino en varias, cada una conteniendo todas las anteriores, como si de una muñeca rusa se tratara. Jaulas dentro de jaulas, empezando por la propia mente, que nos atrapa con tabúes culturales, hasta llegar a las fronteras políticas, la gran jaula. Nos matamos por cambiar de una jaula a otra, por ampliar el tamaño de la misma, por crearlas o por romperlas. Dicen que el pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla, pero si algo nos enseña la historia es que incluso aunque no olvidemos, nunca aprendemos.

El ansia imperialista de Hitler acabó un 30 de abril cuando se descerrajó un tiro en la cabeza. Entonces comenzaron a repartirse los despojos, quedando media Europa, y media Alemania, en zona de influencia soviética. Creo que no hay mayor símbolo de lo que significa una frontera que el infame muro de Berlín. Símbolo físico de un país dividido, una gran cicatriz que separó por décadas a familias y amistades.

En la noche del 12 al 13 de agosto de 1961, la Alemania ‘Democrática’ construyó gran parte del muro, quedando una zona sin construir, con una simple alambrada custodiada por los vopos (policía del pueblo). De los miles de intentos de fuga, la mayoría infructuosos, el más memorable fue el primero: Conrad Schumann, un vopo de sólo 19 años, saltó la alambrada, una aparentemente sencilla gesta que significó la diferencia entre la opresión y la libertad. Dicho momento fue inmortalizado por un fotógrafo, y como ciertas imágenes expresan las ideas de forma más clara que las palabras, os dejo con Schumann y su salto hacia la libertad.


El Abrigo Azul

Saqman
19 Julio 2008

Como siempre, nos quedábamos rezagados a la hora de volver a casa. Y es que, para Sergio y para mí, era pate del ritual sentarnos en esa pequeña esquina de los jardines, justo debajo de la ventana de 5ºD, donde el buitre tanto nos había hecho pasar un par de años antes.

Y es que, a los doce años, nuestro colegio era un santuario al que nos aferrábamos deseando estar siempre allí, en el recreo, hablando, jugando, mascando chicle y disfrutando del placer de estar con los amigos. Quizá fui afortunado, no lo se, pero en esa temprana edad ya había conocido la amistad verdadera, esa tan difícil de encontrar que se da una entre un millón. Esa a la que Víctor puso letra con su “…nunca piden nada y siempre dan”. Y así, repatingados en esa esquina, a punto de caer la tarde, estábamos Sergio y yo.

Hablábamos del profesor de Inglés, que aseguraban era gay (aunque entonces no se utilizaba el vocablo) y nosotros negábamos tajantemente, a tenor del aspecto de Geyperman que tenía. Realmente ya poco importa, pero en aquel entonces, en colegio religioso, era tema tabú, y daba para muchas horas de charla. También se mencionaba a la hermana de tal o cual compañero, que venía a veces a jugar, y que ya empezaba a ser objeto del deseo de los adelantados de la clase. Chica que, por cierto, nunca dió pie a nada, y recibió, pobrecita mía, una avalancha de comentarios obscenos por parte de los amigos de su hermano menor.

Nos encantaba perder el tiempo a esa hora de la tarde, esperando a que la madre de Sergio pasara, como siempre tarde, a recogerlo en su Citroën blanco. Recuerdo que llovía, no mucho, lo suficiente para que los padres y madres se cobijaran bajo el porche de la entrada, y nosotros nos hiciéramos los valientes, y los mayores, aguantando el goterón sin prestarle aparentemente la más mínima atención.

Ya casi había oscurecido, debía ser finales de Noviembre. Los adultos se apiñaban en la entrada. Nosotros nos mojábamos alegremente. Y ahí, bajo la gota que rodaba por mis pestañas, pude verla. La chica del abrigo azul.

Y es que hay que tener doce años, y la inocencia de antaño, para poder sentir que, como dicen, es verdad que el mundo a veces se para. Y como si de una película en ralentí se tratara, la vi llegar, con uniforme de las Salesianas, mirada seria y paso decidido. Y ya no hubo conversación, ni padres, ni agua. Ya no hubo profesor de Inglés ni de Lengua. Sólo el nudo. El nudo inexplicablemente doloroso en el estómago. Y una incapacidad de apartar la mirada que me asustaba. Y, en el universo paralelo en que me encontraba, caí en la cuenta de que Sergio vivía exactamente la misma experiencia.

Y allí estaba ella, sin darse cuenta de nada. Y nosotros, cuyo mundo se agitaba y revolcaba sin piedad. El primer amor. El primer deseo. La primera fijación. El primer sueño. Como quieran llamarlo. Da igual si es un sentimiento real o no, que más da. Lo que es cierto es que traspasa el corazón, en la inexperiencia de la edad, en la creencia de lo eterno, de lo perpetuo. Y, estando allí, quieta, pudimos observar sus facciones. Sus enormes ojos acusadores, sus (aún los recuerdo así) labios perfectos. Su pelo suelto, con la suave ondulación que sólo una niña de esa edad puede alcanzar. Era sencillamente única, siempre con ese abrigo azul que tan orgullosa llevaba.

Y fue un punto de inflexión en nuestras vidas preadolescentes, como no puede ser de otro modo. Acabábamos de relegar a los Transformers, a los Cuatro Fantásticos y al MSX. Ya sólo tuvimos conversaciones sobre ella. Sueños imposibles en los que la chica era amiga, novia, y siempre nos acompañaba. Ni que decir tiene que éramos completamente incapaces de dirigirle la palabra. Una especie de telequinesia nos dejaba completamente paralizados cada vez que alguno, haciéndose el gallito, pretendía acercarse. Porque el grupo de fans fue haciéndose cada vez mayor. Y ella que ni se enteraba ¿o sí?.

Durante un año, de manera casi obsesiva, fuimos siguiendo su pista, dándole el encontronazo, haciéndonos amigos de sus amigos, esperando a la puerta del colegio a que llegara. Hablando y hablando de ella, no con ella, y sobre todo soñando cada tarde con que, por favor por favor, no dejara de aparecer.

Como es normal, llegó un día en que la propia chica se acabó hartando del grupito de soplapollas pesados que tenía babeando todos los días. La chica apuntaba alto, en alguna dirección imposible de alcanzar para el equipo de nerds que éramos. De hecho, y por circunstancias que no recuerdo, se dió la paradoja de que yo, tan absolutamente enamorado de ella, acabé un día mándandola al carajo, así literalmente, ante la cara de estupor de la chiquilla.

Y que divertido es descubrir, veinte años después, que uno es tonto desde pequeño, y que la edad lo único que ha hecho es amoldar esa imbecilidad para que no se note tanto. Porque a ella apenas la recuerdo. Pero han quedado grabadas, indelebles en la memoria, las cosquillas que sentía en el estómago.


A Vivir la Vida

Saqman
19 Julio 2008

Desde Sombrerero Loco publicamos una breve reseña para felicitar a nuestro compañero Pettenman, por haber alcanzado el olimpo de los dioses, el valhalla, el más allá de todo lo existente en este país. Porque, desde ayer, nuestro entrañable irascible pasa a ser funcionario de la Junta con aspiraciones a llevar una vida muy placentera.

Amigo Pettenman, tu futuro discurre por un sendero muy distinto al mío… ¡¡¡ Felicidades, que te lo has currado !!!