Entrada para Septiembre, 2008

Ladillas

Macman
30 Septiembre 2008

Sentencia un juez que La Sexta no podrá emitir imágenes de Telecinco. Si se corre la voz y las demás cadenas se suman a la iniciativa, ¿qué será de La Sexta?. Porque la Sexta, como parásito que es, necesita un huesped al que chupar la sustancia. Su programa estrella, ese que siempre está cuando pones el canal, es el exponente máximo de la forma de hacer televisión de estos señores. Sí, me refiero al agotadísimo “Se lo que Hicísteis”, zombi que se arrastra no se sabe por cuanto tiempo más por la parrilla televisiva.

Este programa, que tuvo su momento de gloria hace ya bastante tiempo, empezó teniendo su gracia, era relativamente fresco, descarado y le daba caña a la porquería que hacían las otras cadenas. Pero la fórmula era flor de un día, que hubiera dejado un magnífico recuerdo si no fuera porque se empeñaron en seguir manteniendola con vida, la gallina tenía que seguir poniendo. La cosa fue desvariando hasta transformarse en la ladilla que es ahora. Su primer huesped fue el “Tomate”, con el que con la excusa de criticar no hacían otra cosa que convivir en perfecta simbiosis. Cuando el huesped murió, cosa que suele ocurrir cuando se abusa, buscaron otro programa en el que alojarse, y parece que lo encontraron en “Está Pasando”.

A esto sumamos unos guiones que se repiten más que el ajo, unas gracietas cada vez más zafias y de peor gusto, y unos colaboradores con un nivel muy bajo y tenemos una porquería sin pies ni cabeza. Han acabado recogiendo el testigo que dejó el Tomate, paradojas de la televisión.

No me extraña que Telecinco se sacuda las pulgas, una cosa es que utilicen un extracto de tu trabajo y otra muy distinta que te lo fusilen, y encima para intentar quedar moral y profesionalmete por encima tuya. Todos hemos colocado un texto de otro autor en algún que otro trabajo, se pone entre comillas, se dice de donde se ha sacado y no pasa nada. Pero si cojo el último libro de un escritor, y lo que hago es añadir una coletilla mía al final de cada párrafo, estoy haciendo otra cosa bien distinta. Y si encima le saco un dinerillo al asunto es normal que el creador original se mosquee.

Esa es la fórmula de La Sexta, aprovecharse del trabajo de otras cadenas, recordemos la jugada del “Chiqui Chiqui”, otra forma de parasitismo televisivo. Lo del Buenafuente es otro ejemplo de como en La Sexta acaban por marchitarse todas las flores, parece que en esta cadena no entra ni un rayo de sol ni una bocanada de aire fresco. Si además se dedican a piratear la señal que otra cadena ha comprado legalmente, me refiero a la retrasmisión de los partidos de futbol, y a reventar el mercado para fastidiar al resto, no te estás ganando el respeto del gremio. Todo con un aire de chulería y sobrao que acaba por tocarle la moral al telespectador.

En definitiva, que cada vez pongo menos La Sexta, acabaré por ver solo el fútbol pirateado y las noticias, estas últimas para reirme un poco, ya que son uno de los mejores programas de humor que puedes ver hoy en día. De todo este despropósito solo se salva “El Gran Wyoming”, que parece que ha logrado ascender a una forma superior de hacer televisión, muy por encima del resto.


Entre los cientos de valores fundamentales que mis padres trataron de inculcarme, y que consiguieron con éxito, se encuentra el amor por la lectura. Tebeos, revistas, libros de cuentos, novelas, etc. Desde los archiconocidos libros de la serie “Alfred Hitchcock y los Tres Investigadores” a los cómics de “Lucky Luke”, mi infancia estuvo plagada de narrativa impresa. Y no había un cumpleaños o unas navidades en los cuales no me regalaran algún libro.

Mantengo en mi poder la mayoría de libros de mi biblioteca, desgastados, y de páginas amarillentas. Hay títulos que he vuelto a leer, otros que me gustaría hacerlo, y algunos a los que me niego a ofrecer una relectura. ¿Por qué? Pues porque suele suceder que un libro, al igual que una película, un abrazo de una madre, un primer beso, tiene una edad y un momento específico. Existen libros fascinantes, que te atrapan, que hacen que cuentes las horas para sumergirte en ellos, que son el centro y razón de tu existencia durante el lapso de tiempo que convives con él, pero que, al cabo de unos años, pierden su validez, pierden su encanto y son incapaces de traspasar la coraza que uno ha desarrollado en el intervalo de separación. Parece como si, por azares del destino, el libro se hubiera quedado anclado en el pasado, destinado sólo a tu yo juvenil, a tu yo de antaño.

Por más que digan, y por más que se quiera, un libro no puede ser nunca propiedad del autor. Y es que, una vez más, las ciencias van de la mano de las letras, y Heisenberg ya lo anunciaba en su Principio de Incertidumbre y su corolario experimental. El texto inmerso en las páginas de un libro es transformado a medida que el lector lo percibe. Así pues, no existen dos libros iguales, aunque la narración sea la misma. Mi yo del pasado percibe una novela de un modo muy distinto al que lo hace mi yo del presente, y al que lo hará mi yo del futuro. No sólo cambio yo, sino también el texto escrito, que aporta valores distintos según el receptor. Un verdadero truco de magia impreso en papel reciclable.

Son multitud los libros que disfruté como loco en el pasado, y que hoy jamás volvería a leer. Es más, hasta me hace sentir incómodo la idea de de que hubo un día en que mis gustos me llevaron a empaparme de cierto tipo de lectura que hoy rechazaría de pleno. Anne Rice y su saga vampírica, algunas novelas de Orson Scott Card, algunos cómics de Neil Gaiman y relatos de Isaac Asimov…

Pero existe un pequeño número de libros que, sin escapar al principio de Heisenberg, lo transforman a la inversa. Libros que, leídos a cualquier edad no sólo no pierden calidad, no pierden interés, sino que transforman al lector según la intencionalidad de sus páginas escritas en ese momento. Y ahí entran grandes clásicos de Alejandro Dumas, de Tolkien, de Homero o de Brontë. Es por ellos que la literatura nunca muere, que pervive en los corazones del hombre, perdurando a través de las eras y de las modas. Son novelas en las que cada revisión aportan conocimiento y perspectiva al lector, que carecen de edad, que son maleables y transformables al gusto del consumidor, para que nunca sean olvidadas, para que nunca dejen de ser editadas. Son ellas las que hacen que me enamore de la literatura, y también que, de vez en cuando, sea la literatura quien se enamore de mí.


El Papa de Roma

Zopaias
29 Septiembre 2008

Se encontraba este Sombrerero leyendo el periódico tranquilamente cuando, al leer una noticia, empezó a expeler humo por todos los orificios de su cuerpo, a tener espasmos sobaquiles y a tener serios síntomas de desprendimiento anal. La noticia que me perjudicó de esa manera era que el Papa, en su visita de hace unos días a París, condenó la idolatría del dinero, la ambición y el ansia de poder.

Manda cojones que un tío que tiene un palacete acojonante en el Vaticano, que tiene una residencia para pasar el veranito en Castelgandolfo, que tiene un avión privado para mover el culo de un sitio a otro, que tiene una auténtica infraestructura política, económica y de seguridad en Ciudad del Vaticano tenga los huevos suficientes para decir eso.

Yo nunca jamás he creído en la institución papal. No sé para qué sirve, sino es para intentar adoctrinar, pero para eso ya tenemos al cura del barrio, ¿no?. Yo veo al Papa como a un tío que se dedica a vivir a cuerpo de rey, a viajar por distintos países para que le traten también a cuerpo de rey y que no hace otra cosa que llenar plazas públicas y estadios como si de una estrella del rock vetusta se tratase.

Puede sonar demagógico, pero es como pienso: Con cada visita del Papa a una ciudad, y los gastazos que ésta genera, o con un poco del inmenso, rayando lo obsceno, patrimonio económico que debe existir en el Vaticano, se podrían paliar muchos de los problemas que acucian a los más desfavorecidos del planeta.

Esto, ayudar a los más desfavorecidos, por supuesto también podrían (y deberían) hacerlo los políticos, pero una institución como la Iglesia, cuyo leiv-motiv es precisamente ése, ayudar al más necesitado, y “hacer el bien” por todo el planeta debería tener la obligación de vivir en consonancia con lo que ellos mismos adoctrinan y dirigir su trabajo y su dinero a ayudar a los demás y no a hacer ostentación de su poder.

No me puede venir un tío que lleva colgado al cuello un crucifijo de oro, que si lo vendieran con el dinero que sacaran harían comer a familias enteras durante meses, y toda esa parafernalia que lleva encima, que debe costar un pastón, y decirme que no debo idolatrar el dinero, porque te aleja de Dios y porque es el origen de todos los males… ¿No te jode? Tú que tienes pasta por un tubo lo puedes decir, pero yo que tengo al Sr Euribor subido a mi chepa, no voy a idolatrar el dinero, no… Y que vaya el Papa a decir eso del dinero a los países del Tercer Mundo, que no veas qué risa les va a dar allí al personal. Me da la impresión, cuando el Papa dice eso, que se nos está choteando, que se está cachondeando en nuestra puta calavera.

Es que hablan por no estar callados, sobre todos los curatos-politicastros, éstos como el Rouco y demás ralea, que se meten en todo cuando nadie les llama: Tan pronto se meten en el tema del terrorismo como en el tema del follar. Otro tema bueno éste, el del follar. Nos dicen que no usemos condones… No te jode… Nos lo pueden decir los curas que, oficialmente, no follan (habría que verlo, claro), pero no uses condón, que ya verás qué risa te va a dar cuando te encuentres una caravana de churumbeles o una mañana te encuentres que te has quedado sin nardo debido a una sífilis galopante o que te vayas directamente al cajón de pino… Eso, no uséis condón, hay que follar para procrear… ¡¡Anda chá!!

Puede volver a resultar demagógico, pero no creo en estos curas de la élite, estilo cardenales, obispos, papas, etc, que viven a todo tren y no hacen más que dar por saco y hablar.

Mi respeto se lo gana el típico cura de barrio, que no tiene donde caerse muerto, que se deja la piel, con casi la única ayuda de su fe, para que su parroquia siga adelante y para que a aquéllos que la visitan o para aquéllos que no tienen muchos posibles, no les falta de nada; mi respeto se lo gana el misionero o el religioso que las anda pasando putas en cualquier poblado o jungla intentando educar a unos chavales o haciendo trabajos sociales o sanitarios. A estos tíos no sólo los respeto, sino que los admiro ya que hay que tener muchos huevos para hacer un trabajo así alimentándose de algo tan subjetivo y tan personal como es la fe. Y es que en el mundo de la religión, como en todo en esta vida, siempre habrá tíos que se lo montan de futa madre y siempre habrá gente honrada que se lo curra que no veas y que no pasarán de ser los secundarios de la película.


Va de Faranduleros (I)

Saqman
29 Septiembre 2008

Como ya saben ustedes, el Sombrerero Loco™ es un gran amante del Séptimo Arte. No importa la época ni el lugar, el buen cine es buen cine. Y punto.

Sin embargo, no puede evitar sentir cierta crispación hacia la clase actoril española. Y es que, díganme que no, hay cada engendro que es para echarlo. Resumiendo, tenemos un grupos de “actoraassssossss” que han perdido la perspectiva de su trabajo, y se creen casi salvadores de la moral española, o de la falta de moral, según a quién se mire. También son actores a los que les gusta en demasía decir a los demás qué deben pensar y qué no. Vamos, una pandilla de zánganos que cobran mucha pasta por hacer bien poco.

Y como la envidia es deporte nacional, y nosotros no somos menos, pues allá vamos. Os proponemos una pequeña encuesta para determinar cuál de los actores del panorama cinematográfico español os toca más la rebola. Es decir, a quién eliminaríais de un plumazo, o encerraríais junto a Edmundo Dantés para que se pudriera en el averno.

Venga, liberad vuestro odio…

Faranduleros Despreciables

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Mis queridos y crispados lectores me tildarán de cansino y que siempre vuelvo al mismo tema, pero es que hay días en los que uno lee ciertas noticias y simplemente se asombra, pero otros en los que uno se igdina y descarga su bilis y mala baba allá donde pueda, siguiendo los consejos de los facultativos que recomiendan no interiorizarla, sopena de fallo multiorgánico.

Resulta que el Ayuntamiento de Cádiz, tras el éxito rotundo de la vaca en las Puertas de Tierra, y el pájaro alegórico-demagogo, ha dispuesto un teléfono abierto al público en general para apoyar a la cantante gaditana, gadita, carnavalera, caletera, nazarena, viñera y un montón de cosas más, Tamara Beardo, alias La Tamara, quien participa en el concurso de televisión Se llama copla que emite la televisión autonómica Canal Sur.

Se llama copla… ahí queda eso. Yo de todas formas lo veo muy normal: En un país en el que la mayoría de falis y nonis son aspirantes a super-estrellas-efímeras de la canción por obra y gracia de Operación Triunfo y/o famosetes merced al peor excremento televisivo jamás visto, Gran Hermano, la saturación se hace patente y la gente que no vale pues juega en la división que juega, en la 2ªB, Grupo IV, de los programas caza-talentos; id est, Se llama copla, en Canal Sur.

Ya me imagino a La Tamara, la pobre, en multitud de castings, en el de Tú si que vales, en el de Factor X… derrochando tronío y salero a espuertas, y recibiendo como contrapartida de los señores jurados un lacónico ‘a la puta calle’. Cosas de artistas incomprendidos.

En fin, volviendo a la mamarrachada del Ayuntamiento de Cádiz; Como comentaba, se ha dispuesto un teléfono en la fachada principal del Ayuntamiento para las llamadas al 905 111 111 a favor de la selección de Tamara Beardo en tan famoso concurso televisivo.

Definitivamente hemos perdido el Norte: Si esto es “vender Cádiz al exterior”, estamos dando la imagen que nos merecemos: caciquismo, angangueo, postureo, el catetismo más ilustrado carnavalesco y el más despreciable de los chauvinismos.

Que no se me malinterprete: espero de todo corazón que a la Tamara le vaya bien. Lo que quiero recalcar es que se trata de SU ilusión, que tiene que ganarse con SU esfuerzo y SU valía, o con la ayuda de SUS seguidores. Ni a mi, ni a nadie que yo conozca, el Ayuntamiento de Cádiz ha ayudado con nuestras carreras universitarias, aunque supongo que una carrera musical en el mundo de la copla es mucho más importante que una de Derecho, una Ingeniería, o si me apuran hasta un FP II… pero claro, eso no da tanta publicidad ni tanto cariño del pueblo llano.

Además… ahora que me estoy dando cuenta… ¡¡Si yo aborrezco la copla!! ¿Por qué tengo que gastar mi dinero (en forma de impuestos) para que sea ella y no otra la que entre en ese programa? ¿Cuánto vale la llamada que hace la maruja de turno desde el Ayuntamiento al 905 del concurso? ¿Para qué están entonces los jurados en los concursos si al final gana el concursante cuyo Ayuntamiento pone más medios?

En vez de poner un teléfono para esta soberana pamplina, Teo, hija, ¿Por qué no pones un teléfono para hablar con la gente que está trabajando en Castellón, en Madrid….? Ya puestos, ese mismo teléfono podría servir para que la gente pueda buscar trabajo, a ver si sacamos algo en claro.

Por un momento he llegado a ponerme en el pellejo de la Tamara, en el hipotético caso de que al final ganara el concurso e hiciera su sueño realidad, conviertiendose en una cupletera profesional. Vaya papelón.

Al menos debería de tener un poco de vergüenza torera y reconocer para sus adentros, como mínimo, que no ha ganado ella por sus propios méritos, sino que ha ganado el concurso gracias a ese sentimiento chauvinista, que tanto denosto y que es el más me duele cuando se trata de Cádiz, de sus gaditas y de esa forma de ser única… me estoy refieriendo a ese: “¿Concursa alguien de Cadi? ¡Po le voto manque valga un mojón! ¡Ese Cadi! ¡Oe!”… y a otra cosa.


Adiós, Paul

Pettenman
28 Septiembre 2008

Ayer, 27 de Septiembre de 2008 fallecía el gran Paul Newman, en su casa, rodeado de sus seres queridos tal y como había deseado pasar estos últimos días de su vida.

Desde Sombrereroloco ™ no podemos más que llorar su pérdida y espetar la frase reservada sólo para los más grandes, cosa que, sin duda alguna, Paul lo ha sido con creces a lo largo de toda su vida : “Siempre se van los mejores“.

Ya le esperan en el Olimpo de los actores fetiche gente de la talla de Richard Harris, Walter Matthau, Marlon Brando y otros muchísimos más que, con sus inmensas actuaciones y sus grandes películas tienen un hueco en nuestro duro y recio corazón.

Hasta siempre, Paul.


Aunque la mayoría del gran público tiene una noción más o menos establecida sobre la composición de música de cine, realmente el mundo de las bandas sonoras es relativamente un misterio. John Williams, Jerry Goldsmith, Ennio Morricone, Nino Rota o Bernard Herrmann, nombres que suenan en la memoria colectiva, o cuya tipografía ha sido vislumbrada en algún título de crédito prácticamente olvidado.

No es difícil encontrar alguna banda sonora en la discoteca (o cedeteca) de cada hogar. Las más conocidas, algunas basadas en canciones, otras galardonadas con el Oscar®. Pero realmente es impresionante la gran cantidad de compositores que, viendo la poca viabilidad de la música sinfónica contemporánea, dedican sus esfuerzos y sus talentos a la composición de música de cine. La mayoría de ellos, perfectos desconocidos para el público.

Me gustaría comenzar esta serie de artículos con un músico que, a mi parecer, es un gran olvidado de los medios. El escocés Patrick Doyle.

Nacido en 1953, este compositor dedicó sus años de juventud al solfeo, canto y piano, en la Royal Scottish Academy of Music and Drama, aunque desde el principio mostró claras inclinaciones hacia la actuación, donde tiene en su haber un curriculum muy modesto, aunque en películas notables. Sin embargo, es en 1987, al unirse a la Compañía de Teatro Renacentista cuando conoce al, por aquel entonces, un emergente actor y director teatral, que estaba asombrando al público londinense con sus puestas en escenas y actualizaciones de las obras más famosas de William Shakespeare. Nos referimos, evidentemente, al irlandés Kenneth Branagh.

La incursión en la música de cine de Doyle viene de la mano del que fue proclamado “nuevo Olivier“, con su primer film, una modesta, pero a la vez ambiciosa adaptación de una de las obras más conflictivas del autor inglés: “Enrique V”. El compositor supo entender a la perfección la austera planificación del film (probablemente por restricciones presupuestarias) y las intenciones de Branagh de magnificar las batallas y los monólogos a partir de la partitura. Así pues, no dudó en engrandecer el aspecto visual a partir de una música poderosa y llena de matices, con temas in crescendo y una magnífica utilización de coros. Su magnífico tema “Non Nobis Domine”, interpretado por su hermana, fue galardonado con varios premios, e incluso fue base para la nominación del film a los Globos de Oro® en calidad de Mejor Banda Sonora Original.

A partir de aquí, la carrera del compositor y del cineasta han ido de la mano, con mejor o peor fortuna. Si bien existen scores modestos, como “Trabajos de Amor Perdidos” o el remake del clásico “La Huella”, la mayor parte de su colaboración resulta sencillamente espectacular. Cabe destacar obras como “Frankenstein”, una poderosa partitura rica en instrumentación y fuerza, cargada de un romanticismo casi asfixiante. “Mucho Ruido y Pocas Nueces”, un trabajo alegre, desenfadado, lleno de magia y de luz, como la misma película. “Morir Todavía”, donde, bajo las descaradas intenciones de Branagh de producir un film al estilo de Alfred Hitchcock, Patrick Doyle alcanza un acercamiento asombroso (y con mucha coña) al estilo tremendista y cargado de metales de Bernard Herrmann. “Hamlet”, quizá el cenit de su entendimiento, una partitura exquisita, cargada de sensibilidad y romanticismo, una auténtica obra maestra cuya calidad es digna de ser reconocida.

Pero el compositor ha sabido, además, ampliar los horizontes de su panorama musical, y ha conseguido, con resultados excepcionales, trabajar con reconocidos directores internacionales. “La Princesita” es uno de sus mejores trabajos, un disco que deleita de principio a fin, que transporta al oyente a un mundo mágico e irreal, pero a la vez enternecedor.

El director Alfonso Cuarón quedó tan impresionado con este trabajo que no dudó, tras dirigir la tercera entrega de Harry Potter, en recomendar a Doyle como digno sucesor de John WIlliams en las aventuras del archiconocido niño mago. Otro cineasta con quen logró resultados inesperados fue con el irregular Brian de Palma, en su (quizá mejor película) “Atrapado por su Pasado”, ese magnífico film donde Al Pacino interpreta al expresidiario Carlito Brigante. El adagio que sirve de leitmotiv es, a mi parecer, el tema más hermoso de este autor, y me sirvió de enternecedor acompañamiento mientras leía los capítulos finales de la más famosa obra de Emily Brontë. Otro director con el que obtuvo un gran resultado fue con Ang Lee en su film “Sentido y Sensibilidad”. Un score de corte romántico y victoriano que concordaban con el tono de un film un tanto superficial aunque muy divertido (como las obras de Jane Austen en general).

Doyle también ha tenido encontronazos, como en el caso del film “Eragon”, en que los productores exigieron a Doyle un estilo cercano a Mediaventures, la escuela musical fundada por Hans Zimmer y cuyas bandas sonoras suenan todas igual (se Piratas del Caribe, o La Roca). Un trabajo que dejó bastante descontento al compositor, y del que no guarda gratos recuerdos.

Patrick Doyle es un hombre de carácter afable y cercano, bien pueden atestiguarlo los asistentes al congreso de música de cine Ciudad de Úbeda. Entre las anécdotas que menciona una de mis queridas websites, BSOSpirit, se cuenta aquella en la que, siendo el compositor de la vieja escuela, mientras componía se estropeó el cassette donde grababa la música y, ni corto ni perezoso, cogió la Fisher-Price™ de su hija y la utilizó para almacenar los temas que sirvieron para el score. Y así tal cual se los presentó a los productores del film, que al principio pensaron que era una broma de mal gusto.

En 1997, Doyle fue diagnosticado con leucemia, enfermedad que le mantuvo alejado durante un tiempo del panorama musical, pero contra la que ha luchado por activa y por pasiva, y ha demostrado una valía personal y una vitalidad digna de los grandes. Es un compositor muy cercano al lirismo, y en cuyas obras se palpa un amor sin igual a la música clásica. Pero sabe dotar a sus composiciones de belleza, y escapa de los manierismos de los compositores actuales, no dejándose influir por la sobrecarga de instrumentación en sus obras, y buscando siempre la medida exacta para producir sensaciones, que al fin y al cabo, de eso se trata. Además de gran músico es muy humilde, pues siempre pone su trabajo al servicio del film, incluso cuando éste requiere que se frene en la composición.

Un gran compositor, en el cuerpo de un gran hombre. Patrick Doyle.


Truños

Macman
25 Septiembre 2008

Ya me ha pasado el haber criticado una película de Isabel Coixet y tener que salir escoltado por los antidisturbios. Podrás cagarte en el Sursum Corda, pero ni se te ocurra insinuar que una película de la Coixet es un coñazo, porque entonces serás tachado de machista, insensible, troglodita, misógino y todo lo que pase en ese momento por la mente de la indignadísima fémina que haya escuchado tu detestable comentario. Acabas de escupir y pisotear el estandarte de la feminidad bien entendida, esa que un tiparrón con pelo en la espalda es incapaz de entender. Y es que estos telefilmes tratan de “sus cositas”, que tú, verga peluda con patas, jamas comprenderás. Mira que son ñoñas, tramposas, aburridas y en el fondo repiten estereotipos de lo más retrógrados.

En una película de la Coixet la protagonista, que será del tipo Musy de Fraguel Rock, tendrá un problemón del copón, del que realmente no te enteras hasta casi el final. Un tío feo será el único con el que ella se sincere, sabiendo que no tiene peligro, ya que es feo de cojones y jamás se acostará con él. Tendrá una amiga, hermana o vecina que vestirá de lo más hortera y será algo alocada (ligerita de cascos) y una petarda del carajo. Un soso y/o un chulito mantendrán o habrán mantenido algún tipo de relación sentimental con ellas. Y finalmente un guapito, que no guaperas, que leerá mucho o al menos saldrá con un libro, será el principe azul que todas ellas en el fondo anhelan. La trama será aburrida, insulsa y pretenciosa, con unas gotitas de moralina y con trazas de Cosmopolitan, aunque pretenda hacernos creer que es todo lo contrario.

Lo peor de esto no es que alguna vez tengamos que sufrir dos horas de coñazo, sino que hay una legión de féminas seguidoras que tomarán las paparruchadas de la Coixet como palabra de Dios (por supuesto ni que decir tiene que Dios es una mujer). Las distinguiremos porque suelen ser treintañeras muy “modennas”, gafapastas la mayoría, con bufanda o pañuelito al cuello, y con el último pestiño de la (esta sí que es insoportable) Lucía Etxebarría (la que “intertextualiza”, que también tendrá próximamente su post) en la mano o en el bolsón (dejemos al señor Bilbo al margen de esto, por favor) de dos metros cuadrados que siempre llevará colgando (donde hará compañía a su recio amigo “Esteban” de pilas duracell o batería de litio). Aunque no todas las que procesan esta nueva religión tiene que cumplir este canon, si no sería demasiado fácil evitar su ataque.

Como dijo un amigo sombrerero, al cual casi cuelgan por los cojones, las películas de la Coixet “son para tías con síndrome premenstrual”, frase que resume todo a la perfección.

Para más información, por si alguien cree que pudiera ser víctima del ataque de alguna flequilluda acólita, aquí dejo el enlace a la página “ofisiá” de la Coixet, donde podremos observar con más detenimiento el especimen en cuestión.

www.clubcultura.com/clubcine/clubcineastas/isabelcoixet/index.htm

Y para terminar, desde aquí, desde el anonimato, y sin miedo alguno lo grito a los cuatro vientos:

¡LAS PELÍCULAS DE ISABEL COIXET SON UN TRUÑAZO!

¡Ala!, que a gusto me he quedado.


¿Quién dijo que la heroína es mala? Yo tengo unos cedés en casa y algún vinilo en los que se demuestra lo contrario. Charlie “Bird” Parker fué un genio del saxo alto que, con el beneplácito de Gillespie y algún otro, creó en los 40 un nuevo y revolucionario estilo dentro del mundo del Jazz llamado Bebop.

Me imagino que lo de “Pájaro” era porque volaba igualmente con figuras melódicas imposibles con su saxo, haciendo piruetas y requiebros antes inimaginables, serpenteando como un río que se encuentra con otro y forman uno más grande, para después volver a separarse, sin sentido y con sentido, girando y fluyendo como la música, como la heroína en sus venas.

¿Podemos separar al genio de su adicción? ¿La heroína le provocaba un estado gracias al cual podía desarrollar ese talento, o la música y la droga eran dos caminos paralelos que le apartaban momentánea y continuadamente de la soledad, del sinsabor de la vida?

Os recomiendo “Bird”, de Clint Eastwood. Una de las mejores películas sobre un músico de Jazz y, para mí, lo mejorcito de “Harry”, que por cierto, ¿para qué se mete a hacer las bandas sonoras de sus pelis, pudiendo hacerlo mejor Lennie Niehaus?

“Cuando Charlie Parker murió, el 12 de marzo de 1955, el parte médico del forense informaba que el cadáver era de un hombre de 60 años. En realidad, no había cumplido los 35″.


La Coñeta Enmascarada

Saqman
25 Septiembre 2008

A los Sombrereros Locos™ no nos gusta parecer demasiado débiles, ni sentimentales, ni soltar lagrimitas, ni aprovechar el blog para este tipo de cosas, pero hoy voy a hacer de nuevo una excepción.

¿Y por qué? Pues porque este chaval se lo merece. Por serguirnos desde el primer día, por sus comentarios moderados y apaciguadores, porque nos deja jugar a la WII, y sobre todo, cojones, porque es nuestro amigo y le queremos desde hace años.

¡¡¡ 33 FELICIDADES, FRLB !!!