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Me Cago en Halloween |
Pettenman
31 Octubre 2008 |
Y antes de que el Sr. Peludo descargue su indignación y disconformidad total ante la afirmación del título del post, quiero aclarar que me refiero a la fiesta de Halloween, y no al grupo heavy Helloween (espero que el Sr. Peludo nos ilustre acerca del por qué de esa permuta de la letra a por la e).
Esta fiesta ha sido importada poco a poco en nuestro país, merced a los Erasmus que vienen a pasarlo bien sin dar un palo al agua, guiris que realizan el Camino de Santiago en un estado etílico avanzado y constante, e intercambios abroad de la más diversa índole. Así, lo que en un principio se podía catalogar como una fiesta de tercera fila, para unos pocos extranjeros, poco a poco, España, un país con tradición nula en este aspecto, ha ido implantado poco a poco la celebración en la memoria colectiva, llegando hasta el punto de atribuirle una solera y prosapia similar a la de la Virgen de la Inmaculada.
¿Cuál es el motivo del éxito de esta fiesta? El motivo es bien sencillo, el NEGOCIO que gira en torno a Halloween: disfraces cutres, deprimentes adornos, fiestas temáticas rave, hip-hop, reggaetoneras… y alcohol a espuertas. En fin, otra excusa más para hacer botellón, pero más abrigado porque la capa del Conde Drácula proporciona, reconozcámoslo, más abrigo que una sudadera con capucha de “El Niño”.
También resulta la excusa perfecta para que toda una generación de jóvenes roleros, siniestros seguidores de Tim Burton, heavys blanduchos (sigo insistiendo que el Sr. Peludo es el Último Gran Heavy que queda en España), góticos avinagrados e inadaptados de flequillo power den rienda suelta a sus fantasías más reprimidas y, por un día, salgan vestidos a la calle como realmente van todos los días, pero en este caso no se sientan observados y perseguidos: Es Halloween y han hecho la fiesta suya, mis felicitaciones a todos ellos.
Lo que de verdad me duele es que, si eliges a un niño cualquiera, de 6 a 20 años, y le preguntas por Halloween te puede contar mil y un detalles, aspectos de la fiesta, cuando y cómo se celebra; pero al ser inquirido por la fiesta de los Tosantos, te responderá con un lánguido “No sé”. Es enervante comprobar que los niños afirman rotundamente que el 1 de Noviembre es Halloween ¡Toma ya, ahí queda eso!.
No soy el más apropiado para hablar de fiestas religiosas de guardar, ni tampoco de fiestas paganas de tres al cuarto, pero he de reconocer que al César lo que es del César : “¡Qué jalouín ni jalouín! ¡Los Tosantos, carajo!“, dan ganas de responder a los descerebrados chavales. Quien más y quien menos ha celebrado alguna vez Halloween, pero lo que hace que en la actualidad me defeque en Halloween, es la forma en la que la gente pierde el Norte y comienza a confundir términos y suplantar conceptos.
Sólo me queda un consuelo, y es que como esta “importación” de la fiesta va a ir a más, con el tiempo se convertirá en fiesta de guardar y cumplir escrupulosamente, como por ejemplo las barbacoas del Carranza, de ahí que un día de estos, tengo la certeza de que llamarán a la puerta de mi casa una pandilla de chavales, rudamente disfrazados, esgrimiendo la gringada aquella de “trick or treat”… Aún no tengo decidido lo que voy a hacer, pero tengo rondando dos ideas en la mente que van cobrando forma; sólo queda perfilarlas.
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