Entrada para Junio, 2009

No sé si lo habréis visto en las noticias, eso de que el Rey de España está por ahí de viaje, y como no hay crisis ni nada, se nos marcha a las antípodas, a hacer sus labores de Rey, con dos cojones.

Y como dicen los más ancianos del lugar, allá donde fueres haz lo que vieres; Así lo han hecho durante estos días los Reyes con, por ejemplo, un gesto que es portada en muchos periódicos, y que consiste en unir las frentes y las narices.

Pero en una de estas recepciones ha estado a punto de formarse la marimorena, ya que se inició una danza tribal que comienza con tres bocinazos de una caracola. Entonces, un guerrero medio en pelotas se acerca al Rey con gestos intimidatorios, ocultando en su cinturón el rakau tapu, o el dardo símbolo de la paz.
El maorí arroja con desdén al suelo la saeta y, mientras, espera a que el invitado la recoja, para determinar si el visitante llega en son de paz, o con ganas de reyerta.
Juan Ca se agacha e intenta recoger el dardo en señal de sus buenas y sanas intenciones, pero llega una inoportuna cambayá del Rey que por poco es considerado por los allí presentes como causus beli con Nueva Zelanda.

El video recoge la cambayá de Su Majestad, y observándolo detenidamente, está claro que algo pasa con el Rey… pero no sabemos el qué, de ahí el motivo de esta encuesta:

NOTA: Es posible votar sobre dos hipótesis.

¿Cuál es el motivo de la cambayá de Su Majestad en Nueva Zelanda?

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GarciaLorcaLa música es muy golosa: todos nos acercamos a ella de una manera u otra. La consumimos bien escuchando, bien leyendo sobre ella, bien tocando algún instrumento… Y también es muy generosa: tenemos música de diferentes estilos, épocas, con diferente instrumentación… y que nos provoca diferentes reacciones, desde la más tranquila a la más enérgica. Así elegimos en cada momento qué tipo preferimos. También está la música que simplemente acompaña o envuelve algo: la cabecera de un programa de televisión, un anuncio, un acto público, la extracción de una muela…

…una obra de teatro, un poema…

La música está en todos lados y desde que el hombre es hombre.

Federico García Lorca fue un buen pianista. Hay grabaciones que así lo demuestran. Siempre estuvo interesado en ahondar en el folclore andaluz, engrandeciéndolo y haciéndolo suyo, de una manera muy personal y a la vez universal. Y su contacto y amistad con grandes del panorama intelectual español del siglo pasado, como Falla, Dalí, Buñuel, nos permiten entender la capacidad de este hombre para asimilar nuevos enfoques y tendencias en el arte en general, no sólo en la poesía o el drama. Pero mejor, y antes de meter la pata, cambio de tercio, que hay mejores páginas en internet hablando sobre él.

20071021elpepicul_8Como digo, la música es muy golosa. Yo mismo he querido acercarme bastante a ella, especialmente a través del teatro y de grupos que me han permitido colaborar con ellos. Lo malo es que es golosa hasta el punto de que en demasiadas ocasiones he tenido que trabajar con directores que también se sienten atraídos por la música, y por la tentadora tarea de componer: tarareando una melodía, un ritmo, proponiendo la utilización de un determinado instrumento, un arreglo… Así, cuando te sientas con ellos para ver cómo se puede musicar un drama, te indican cómo debe ser la música. Quieren que la hagas tú, pero como ellos te dicen. Y después de 14 años, todavía no sé cómo se puede hacer eso. En el mejor de los casos, sus propuestas son prácticas, funcionan, aunque estén basadas en clichés musicales, referencias musicales que todos tenemos de cómo puede la música acompañar o provocar un determinado estado emocional, etc. Y claro, en ese momento, la poca creatividad que tengas, queda totalmente abolida. Si quieres hacer algo de una manera mínimamente personal y sincera, te tienes que esperar. Es precisamente en ese momento donde entra en acción una habilidad que he ido desarrollando desde niño. Se trata de hacer ver que accedes a lo que te dicen, incluso poniendo un gran interés en ello, sorprendiéndote por la originalidad de la idea, para después hacer lo que te dé la gana, pero haciendo incapié en que era exactamente lo que te pedían, que has sido obediente. A veces funciona, a veces no.

Resulta que el dramaturgo para el que he tenido la suerte de hacer más música es Federico. Y la verdad, siendo pianista y amigo de Falla, siempre me queda la extraña sensación de que probablemente no aprobaría mis propuestas.

federico-garcia-lorcaCon veinte años hice con una guitarra sola “La Casa de Bernarda Alba”. Con el grupo universitario “Caramba Teatro!” hice (disfrazado de mosquito con el bueno de Emilio López, Manu Collado y Fernandito Guillén) “Los Títeres de Cachiporra”. También tocamos para la lectura dramatizada de “Poeta en Nueva York” y “El Maleficio de la Mariposa”.  (Por cierto, un verano, hace como diez años, recreamos la actividad de “La Barraca” y sus giras por los pueblos más pequeños de Andalucía, llevando el teatro donde no hay salas. En algún pueblo no había más de cincuenta habitantes. Este Lorca era un tío genial. Eso sí que es tener preocupación social). Y por último, este año hice para Germán Coronas y su grupo “El Amor de Don Perlimplín con Belisa en su Jardín”.

No sé si Lorca les daría el visto bueno.

Por si no tenéis nada mejor que hacer, os dejo algunos momentos de “El Amor de Don Perlimplín…”

“Ratones”

Tema principal de “Don Perlimplín”

“El Amor de Belisa (Perlimplín)”

“El Honor de Don Perlimplín”

“Herido” (Perlimplín)


Se nos va Michael Jackson: el de “Beat it”, el de “Billy Jane”, el de “Dirty Diana”, el de “Liberian Girl”… el que hizo de cada lanzamiento de sus discos un auténtico espectáculo, el bailarín imposible al que se le permitía llevarse la mano al paquete sin ningún tipo de censura.
Se nos va Michael Jackson, el que consiguió que me cagara por la patilla abajo con 7 años con su vídeo de “Thriller”, el que acertó con Vincent Price como colofón a dicha canción; el que reunió a tantísimos artistas del momento para rodar su video de “Liberian Girl”, o cantar aquello de “We are the world“; el que me dejó boquiabierto con aquel primitivo morphing de “Black or White”.

Y se nos va el Michael Jackson que mató a Michael Jackson, el que lo dejó como un juguete roto; el de las mil y una operaciones de estética convirtiéndolo en una caricatura de si mismo; el hortera megalómano con sus delirantes y ridículas de sus excentricidades; el amigo de los niños, para lo bueno y lo malo; el orgulloso artista que no supo o pudo retirarse a tiempo.

Se nos va todo eso y más, y como lo cortés no quita lo valiente, hay que reconocer su valía.
Además, porque he visto a la Vane un poco triste desde que supo la noticia, me he sentido en la obligación de dedicarle este pequeño post, a ella y a Michael Jackson. Quizás porque Michael Jackson era para ella como para mi lo es Mark Knopfler, o como para Saqman y Zopaías significa aquel Jarre de antaño.

Y lo peor de todo, es que aquella profecía que balbuceó en plena borrachera un amigo mío comienza a tener sentido: “No, si al final Raphael los acabará enterrando a todos”.

Por lo pronto ya va para allá el Rey del Pop, que se dice rápido.


No hace mucho, enseñándome el Reno Renato las fotos de un viaje que hizo a Nueva York, me enseñó una que hizo que tuviera un amago de desprendimiento de sobaco: Se trataba de un cuadro expuesto en un museo de la ciudad en el que todo era azul. No había más, sólo un marco y todo lo demás pintado de azul. Y ese cuadro estaba colgado en un museo de arte de Nueva York, con dos cojones.

También recuerdo ir hace algún tiempo al Museo de Arte Reina Sofía y entre otros grandes cuadros, como el Guernica de Picasso y demás obras maestras, pasé a la sala dedicada a Miró y aquello fue como para mear y no echar gota, ya que si el arte moderno consiste en dar cuatro rayajos, tres colores y cuatro manchas, entonces, para mí, y sólo para mí como profano en el arte, el arte moderno es sebo puro reconcentrado.

No entiendo cómo pueden llamar arte a esos cuadros que pretenden ir de modernos, y que no te dicen nada de nada: Cuadros que consisten en brochazos sin ton ni son, colores que parecen puestos a lo loco, formas imposibles que no son absolutamente nada…. Al artista que crea estas obras, les parecerán geniales, al crítico de arte, lo mismo le parecen sublimes y al estudiante de arte quizá les parezcan el modelo a seguir, pero a este Sombrerero estas obras le parecen una pollada de dimensiones inabarcables.

Además, lo gracioso es que los autores de obras de arte moderno no sólo tienen los cojones suficientes para exponerlas al público en una galería de arte, sino que encima las venden y no por dos euros o por veinte… Los precios que se barajan en el mercado del arte son astronómicos: Por ejemplo, un cuadro de Miró, consistente en un fondo azul y cuatro rayajos y cuya reproducción les pongo un poquito más arriba, cuesta, como precio de salida en subasta, de 470.000 a 627.000 euros. Y encima el tío llamó a la obra “Blue Star“. rico.

Eso sí, habría que darle un premio al primer “artista” que expusiera o vendiera uno de estos cuadros compuestos de rayas y colores, que no sé quién sería. La pechá de reír que se pegaría el tío sería minina. Los demás verían que la cosa funcionaba y, hala, a crear arte moderno como churros, venga.

¿Quién compra este sebo puro al que llaman arte? Pues el ricachón aburrido, supongo yo, porque esto lo pinto yo (es muy dado a decirse sobre las obras de arte moderno que “estos tres rayajos los pinto yo”, pero es que en este caso este dicho popular es verdad), lo llevo a una galería de arte y les aseguro que lo más probable es que me obligaran a metérmelo por el orto. Pero claro, si ya es Miró el que lo hubiera llevado, pues ya estaría expuesto, admirado, y vendido a un coleccionista aburrido por una morterá de euros totalmente indecente, poco más o menos como en el fútbol.

Pues así es el arte moderno de este tipo (que no hay que generalizar, que hay arte moderno que se puede entender y disfrutar) para este Sombrerero: Broza pura, digan lo que digan en ARCO.


Lan Trong Ngoan

Saqman
25 Junio 2009

“El perdón es la venganza de los buenos”.


Hoy he leído una de esas noticias de contenido liviano e intrascendente que me gusta comentar en este blog, porque tiene su miga.

La noticia trata sobre el adelanto de la pubertad femenina. En dicho artículo, se trata, de forma más o menos rigurosa, el adelanto del inicio de la pubertad femenina en un año en sólo una década y media.

Así, según un estudio más exhaustivo realizado en Europa sobre cómo está cambiando la edad de inicio de la adolescencia, si en 1991 la media de edad del inicio de la pubertad en las niñas se situaba en 10,88 años, en el 2006 había bajado a 9,86 años. O, lo que es lo mismo, la pubertad ya suele empezar antes de cumplirse los diez años.

El artículo se completa con escalofriantes testimonios afirmando que: “Nos llegan casos de niñas de siete años que inician el desarrollo mamario, lo cual es inaceptable en nuestro medio. Y son frecuentes las consultas por desarrollo mamario en niñas de ocho y nueve años“. Y es que ya lo decía el sapientísimo refranero español: Las niñas echan las tetas antes que los dientes.

No hace falta un estudio para corroborar este aspecto; nada más que hay que darse un paseo por la calle para comprobar que algunas impúberes ya apuntan maneras desde la tierna infancia. Y por más que en el artículo intenten culpar a contaminantes químicos que imitan los efectos de los estrógenos en el organismo, yo soy de la teoría de que la culpa la tiene la sociedad, la televisión, y por supuesto los progenitores de estas generaciones avanzadas.

Aunque yo echo en falta algún dato acerca de la pubertad en los chiquillos. ¿Y los niños? Pues acarajotados, como siempre ha sido, es y será per omnia secula seculorum.

Dentro de poco nos acostumbraremos a esas chocantes parejas de novios adolescentes, en los que ella le saca a él como medio metro de espaldas, dos cabezas por lo alto, y dos pedazo de melones por delante.

Los tiempos cambian, y parece que sólo ellas están preparándose para lo que les depara el futuro, bastante incierto de seguir Bibiana Aído en el gobierno de España, expeliendo pamplinas del aborto a los 16 años y demás tonterías.

Pero ese no es el mayor problema. Desde mi punto de vista, el principal inconveniente es que se adelanta un año la adolescencia, pero no se termina un año antes, por lo que la famosa y a la vez temida “edad del pavo” puede prolongarse la friolera de 10 años… o más, según el caso.

Así dan ganas de borrarse de padre.


El Bienqueda

Saqman
24 Junio 2009

¿Cómo empezar un artículo sobre un capullo bienqueda?

Llevo conviviendo con bienquedas desde que andaba por Madrid. Allá en mi antigua empresa (aunque de mía no tiene nada) me topé ya con un personajillo de esos que suelen pulular por cualquier consultora informática que se precie, además de carapanes y katana boys. El tipo este, lleno de pecas y con el peinado de Tino el de Parchís siempre llegaba una hora tarde al trabajo, con una sonrisa de listillo perdonavidas que provocaba la ira de sus compañeros de equipo. Un auténtico arribista cabrón. El bueno de Eugenio sabrá a quién me refiero. Lo peor es que la última vez que le vi, unos tres años después, había llegado a gerente.

Hace poco tuve la suerte de encontrarme con un bienqueda en mi actual empresa. El tipo se llama Juan Luís, pero para mantener su anonimato le llamaremos… Juan Luís Bienqueda. Un auténtico capullo, oigan. Porque para acatar la normativa 2.25/38 de la Ley de Protección de Bienquedas hay que cumplir con ciertos requisitos. El primero de ellos es una eterna sonrisa. Da igual que la persona a la que se dirija sea el jefe, el lechero o un negro homosexual adicto al crack. El bienqueda de turno contraerá los músculos faciales para mostrarle la mejor caja de dientes de la que dispone. Tampoco importa si uno está en plena discusión con él. Siempre sonreirá y te dirá algo así como “tranquilo, chaval…”, dejando clara su superioridad social e intelectual. ¿Qué “chaval” ni que “chaval”? Lo que voy a hacer es cagarme en tu putísima madre, imbécil. Otro de los requisitos de los bienqueda es vestir a la última moda. Si lo que se lleva es traje de diplomático con corbata estampada, este personaje no dudará ni un instante en subirse al carro de los fashion victims. Y, cuanto más grande y llamativo sea el puño de la camisa, mejor. y si encima lleva gemelos y zapatos de punta larga, más bienqueda. Sobre su eterna sonrisa, siempre lleva el pelo de tal modo que parece despeinado, pero que es producto de horas de ajustes tras el espejo. Un pelito para acá, otra puntita para allá.

En el capítulo 7 del Manual del Joven Bienqueda se especifica claramente que es obligatorio incluir un “¡hostias!” o un “¡joder!” en el vocabulario del sujeto. Así mismo, en cualquier conversación es axioma mencionar a la mujer o los niños del interlocutor, siempre evitando el nombre, puesto que jamás se lo sabrá. Por último, un bienqueda siempre debe acabar una conversación con el prefijo “A ver si” y el sufijo “Un abrazo”.

En resumidas cuentas, el sujeto dirá, “Joder, hace mucho que no veo a tu mujer. ¿Qué tal los niños? Unos monstruos, ¿eh? A ver si quedamos un día para almorzar los cuatro, ¡hostias! Un abrazo, chaval”.

No piensen ustedes que los bienquedas se limitan a cuidar su vocabulario. Son unos auténticos adictos a la belleza y al deporte. Lucharán contra viento y marea para que les quepa la ropa de talla M de Sfera, e intentarán evitar la tripita cervecera tan agradecida en esta edad. Para ello, se machacarán en los gimnasios y destacarán en cualquier deporte. Pero no se confundan, un bienqueda no juega al futbito, se va a esquiar. O a jugar al Polo. Otro clásico es ver al bienqueda llegar a la oficina con su traje de diplomático y la funda de la pala de Paddel.

Lo más accesible, sin duda alguna, de los bienquedas es el agujero del culo. Estos tipos tienen una facilidad asombrosa para bajarse los calzones y adoptar la posición del “potrillo de Paterna” cuando al jefe le entran ganas de joder a alguien. Lo malo es que suelen ser bastante rencorosos, y si por desgracia tienen un subalterno, no tendrán piedad y repetirán la operación “toma Tulipán” con el pobre becario.

Nuestro amigo Juan Luís Bienqueda cumplía a la perfección todos los requisitos. Aunque, día a día, demostraba su completa ignorancia en cuanto a temas laborales se refiere, el tipo se movía como pez en el agua en eso de pelotear a diestro y siniestro, y utilizar todo tipo de eufemismos para decir mucho sin decir nada. Todo un político populista, de verdad. Este tío demostró su miseria durante mucho tiempo, y luego se marchó montando un espectáculo patético. El tío mierda para despedirse, invitó a comer y todo. Un auténtico despliegue culinario en el restaurante de menús a 8 euros que hay al lado de la factoría. Lo gracioso del caso es que el muy cabrón pasó tres kilos de invitar a sus compañeros de equipo (al que yo no pertenecía, a Dios gracias) e invitó sólo a los jefes de cada equipo de la empresa. Tó wena gente…

Otro clásico de los bienquedas son los correos de despedida. Después de muchos años he tenido la desgracia de leer demasiados emails de este tipo pero, sin duda, el que más me gustó fue el de nuestro amigo Juan Luís Bienqueda, que les copio abajo.

Queridos Todos,

Como os anticipé días atrás, hoy es mi último día trabajando para XXX. En este tiempo he tenido la oportunidad de compartir buenos momentos con la gran mayoría de vosotros, y aunque es triste tomar la decisión de partir, a todos nos llega el momento de decir adiós.

He aprendido mucho, con y de vosotros, y esto es algo que siempre irá conmigo a donde quiera que vaya. Me voy contento de haber tenido la oportunidad de conoceros personalmente y de haber trabajado con vosotros, y por ello quisiera agradeceros el compañerismo con que siempre me habéis tratado.

Especial mención y mi total gratitud a YYY (éste es el jefe), por darme la oportunidad de formar parte de esta empresa, y apoyarme en los momentos difíciles.

Un abrazo y hasta siempre

Lo que les digo, un crack.


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Saqman
23 Junio 2009

¡¡¡ Felicidades, campeón !!!


¿Por qué sigue Cayetana Guillén Cuervo en televisión? ¿Por buena presentadora, quizá? No lo creo. ¿Por buena actriz, tal vez? No, tampoco creo que sea ése el motivo, ni de coña.

¿Cómo puede tener esta chica dos programas, Días de Cine y Versión Española? ¿Alguien lo entiende? Y lo que es más importante ¿A quién se le ocurrió sustituir al genial Gasset Dubois por este ser humano? Si alguno de ustedes me puede dar una respuesta, por favor, pónganla en los comentarios de abajo…


9ade08Resumiendo un poco la cosa, un profesor decía que hoy en día hay dos tipos de compositores: los que componen sobre el papel y los que componen con el oído; los que hacen un desarrollo impresionante de su obra a base de cálculos matemáticos, proporciones, progresiones, relaciones interválicas y medidas rítmicas que responden a patrones cíclicos, a veces desarrollados en espiral, a veces ensanchándose y encogiéndose, etc. (en mi opinión, una cagada); y los que se enfrentan al proceso creativo guiándose principalmente por el oído, la experimentación, el contacto directo con los instrumentos y su sonoridad. Una de las principales diferencias es que los primeros no siempre saben cómo va a sonar su obra, ni falta que les hace. Lo principal es vender bien el producto, hablando sobre él, analizándolo, pero no necesariamente escuchándolo. No es broma. A veces se escudan en lo matemático de las composiciones de Bach. Esto también es una cagada, porque, entre otras cosas, Bach suena muy bien, y no nos importa tanto su complejidad y perfección formal, sino lo que nos provoca al escucharlo. Que juegue casi constantemente en la estructura, en la relación interválica y en el ritmo con el número catorce, que surge de adjudicar un número a las letras de su apellido, siguiendo el orden alfabético: A=1, B=2, C=3, etc. (B=2+A=1+C=3+H=8, en total 14), no nos emociona tanto como la audición de sus composiciones. No nos interesa tanto su gusto por la simbología aplicada a su obra, realmente impresionante y sorprendente, como el contacto directo con su música. Reducir su música a simples cálculos matemáticos sería, como digo, una cagada.

Este último trimestre tuvimos la suerte de recibir en el Conservatorio al compositor David del Puerto, que estuvo durante dos tardes dando unas charlas sobre música, composición, la música del siglo XX y su obra. Fue muy crítico con la situación actual de la música y especialmente con los compositores, al fallar completamente la funcionalidad de su trabajo, por ser incapaces de conectar con el público y estar siempre dependiendo de Anton_Webern_Modling_Summer_1930subvenciones públicas que los mantienen vivos como si de una UVI móvil se tratara, a base de respiración asistida y electroshock. Si a esto sumamos que los programadores de teatros y salas de concierto tampoco hacen mucho por variar esta situación, ofreciendo principalmente música clásica tradicional por un lado y por otro, y en una mínima medida, música contemporánea que entre en la misma línea de la subvencionada, podemos sacar la conclusión de que hay muchísima música contemporánea que no conocemos y que podría perfectamente tener aceptación por aficionados a la música, sin necesidad de ser expertos, sino simplemente oyentes que tengan ganas de experimentar con el sonido a través del oído y no del papel o la palabra.

Mi profesor llegó a comentarme que este compositor, David del Puerto, llega incluso a tener serios problemas para que su música se interprete en teatros por dejar en ridículo a los demás compositores que estén programados en el mismo día. La comparación los deja en pañales. Tiene esa clase de problemas a pesar de ser Premio Nacional de Música. Pues ésa es la situación, una auténtica cagada.

El límite de una música que de antemano establezca unas normas de organización del sonido bastante estrictas lo podemos encontrar en el sistema dodecafónico, o serialismo, creado y desarrollado a mediados del siglo XX por Arnold Schoenberg y sus discípulos, Alban Berg y Anton Webern, la denominada Segunda Escuela de Viena. Pero el caso es que incluso Schoenberg decía que nunca se podía componer sin inspiración, a pesar de que su sistema pudiera parecer encorsetado. Sin inspiración, cualquier obra que simplemente siga unas normas al pié de la letra sería una cagada. Su sistema se resume a grosso modo en crear una serie (de ahí su nombre) que incluya los doce semitonos de la octava que no puede volver a repetirse hasta que se concluya. Se puede desarrollar en distintas voces, en distintas octavas, con distintos 20050299ritmos, etc., pero respetando siempre esta condición. Posteriormente otros autores desarrollaron el serialismo integral, aportación de Anton Webern, que no es más que una mayor complicación y sofisticación del sistema original, ampliando la aplicación de la serie a los restantes parámetros musicales, como la intensidad o la duración.

Aficionado como Bach a la simbología numérica, además de a la cábala, Webern sufrió por ser judío la represión intelectual del gobierno nazi. Otra cagada más de Adolf y sus pamplinas.

Y hablando de cagadas, y de las buenas, la del soldado (paradójicamente americano) que hacía la guardia en el toque de queda establecido en Austria al finalizar la Segunda Guerra Mundial. El bueno de Anton salió tras la cena a fumarse un cigarro al portal de su casa, para no molestar a su familia con el humo. El soldado percibió algún tipo de actitud peligrosa en el músico y simplemente le pegó un tiro. Ya se sabe que el tabaco mata. Pero yo qué sé, más bien creo que son la guerra y sus consecuencias las auténticas y mayores cagadas.