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Universidad sin Honor |
Saqman
1 Febrero 2010 |
Hace unos días escuché por la radio que la Universidad de Sevilla iba a implantar un nuevo plan de acción cuando descubrieran a un alumno copiando con “chuleta” un examen. Si anteriormente el alumno estaba automáticamente suspendido, ahora no. A partir de ese momento entraría en juego una comisión que determinaría si la chuleta que se había confiscado era determinante o no en la posibilidad de aprobar al alumno. Si la respuesta es que sí, el alumno suspendería. Pero si no era así, se le corregiría el examen normalmente.
No salgo de mi asombro al escuchar no sólo la noticia, sino a mis propios compañeros de trabajo defender la idea de que si no influye la chuleta ¿por qué suspenderlo?.
Lo primero que me viene a la cabeza al escuchar la palabra “comisión” es dinero. Es decir, por el mero hecho de formar parte de esa comisión, seguro que más de uno se adjudica pasta. Por hacer absolutamente nada, por supuesto. Una excusa más de la Universidad para trincar dinero. Se os acabó el chollo de las setecientas matrículas al año, cabrones.
Después me entra una tristeza enorme al escuchar tanto la noticia como a sus defensores. Pues es la confirmación de algo que ya se sabía de antemano: que este país ha perdido completamente el sentido del honor. El propio concepto de esta palabra se diluye entre basura televisiva y padres supraprotectores. ¿No se dan cuenta de que es fundamental enseñar y educar en la honradez a los alumnos? ¿Cómo un país cuya propia Universidad defiende el pillaje y la mentira puede recuperar su estatus educativo? La universidad debería ser un ejemplo de actitud moral, un lugar donde no sólamente fluyeran los conocimientos científicos y artísticos, sino donde se motivara al espíritu a alcanzar un estado superior de moral, y donde se fomentara el libre pensamiento y la virtud. A cambio, nos ofrecen a una serie de profesores mercenarios sin ganas de enseñar, para los que las clases son un mero pretexto al que están obligados para seguir investigando. A cambio, los alumnos pasan a ser números a los que no se les aporta nada, excepto frustración e indiferencia. Un universitario debería ser un joven abierto al conocimiento, que utilice la Universidad para recibir conocimientos y valores, ambos por igual, porque no se puede alcanzar la perfección científica sin la moral. La Universidad de Sevilla da un paso atrás para evitar sentirse responsable del futuro de sus alumnos. Personas que han apostado por una enseñanza en SUS aulas, y que, a mi modo de ver, sólo se sienten estafados.
Si se hubiera aplicado esta medida en mi época de estudiante, sabiendo que la teoría matemática era la mitad del examen, hubiera compensado hacerse una macrochuleta con la mitad del temario. Así las probabilidades de aprobar, de que no te pillaran aumentarían tanto que prácticamente hubiéramos sacado todos la carrera en la mitad de tiempo. ¿Y para qué? Pues para estar igual de preparados, a nivel universitario, que los alumnos de secundaria, a nivel de instituto. Es decir, un desastre.
Estamos fomentando entre todos unas nuevas generaciones que desconocen el significado del esfuerzo, del honor y la honradez. Y la culpa no se puede enfocar sólo a los políticos y los que planifican los estudios. Necesitamos un gigantesco cambio moral en nuestra sociedad, que nos devuelvan los valores, la educación y el sentido común que tuvieron nuestros padres y nuestros abuelos.
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