Entrada para Marzo, 2010

Ayer recibimos las nóminas correspondientes al mes de Marzo. Y, para sorpresa de mi compañera Noelia (nombre falso, claro), su nómina había decrecido en cien euros.

Buscando la causa, y hablando con la empresa, resulta que había un concepto negativo debido a un embargo, que se había quitado automáticamente de la nómina. “¿Embargo? ¿Por qué, si yo no tengo deudas?” Mi empresa, que funciona como funciona, ni siquiera le había avisado a priori de dicha retención. Un auténtico despropósito.

Puesta a buscar e investigando, resulta que el embargo se debe a una multa de tráfico por mal estacionamiento allá por el 2007. En El Ejido. En Almería, nada menos. “Pero si yo nunca he estado en Almería…” Va a ocurrir que la multa es para otro y se han equivocado en el DNI, y te ha venido a tí. Es más, poniendo su DNI en Google aparece un enlace directo al BOJA donde se publica dicha resolución. Llamando y llamando, y pasando de una operadora a otra, al final consigue contactar con alguien del Excmo. Ayuntamiento de El Ejido que le puede resolver sus dudas. “Efectivamente, tenemos aquí una multa a su nombre, Noelia XXXX XXXX, y con su DNI”: Mi compañera, que no da crédito, le indica que ella jamás ha pisado esa tierra, que no tiene sentido. “Pues la multa corresponde a un Ford Fiesta”- ”¿Un Ford Fiesta? Pero si por aquella época yo no tenía coche…”.

Vuelve a contactar con la DGT, con otra operadora y al final, después de media hora al teléfono, le vuelven a iluminar indicándole que el susodicho Ford Fiesta pertenece a una empresa de alquiler en Madrid. Mi pobre compañera Noelia no da crédito, más aún cuando descubre que hay otra multa por ahí pendiente, también asociada a ella y al Ford Fiesta.

Se pone en contacto con la empresa de alquiler y le comenta el caso. Poco receptiva al principio, pero apiedándose del estado de ansiedad de mi compañera, que encima no le sienta nada bien al embarazo, al final le aclaran el asunto. “Usted tiene aquí un contrato perenne de renting de coches con nosotros. Este contrato ha sido gestionado por la empresa YYYY para la que usted trabaja”.

“¡¡¡¿La empresa YYYYY?!!! ¡¡¡Pero si yo abandoné esa empresa en 2006!!!”

El asunto estaba claro. Cuando mi compañera entró a trabajar allí, la compañía le dió un “coche de empresa” para sus desplazamientos, allá por los primeros meses de 2006. Ella sin enterarse que el coche no pertenece a la empresa, sino que es alquilado, abandona al poco la empresa sin saber que su nombre queda ligado a todos los alquileres de coche que se hagan desde esa compañía.

Por tanto, la empresa lleva ya cuatro años alquilando coches a su nombre, con los consecuentes problemas que eso puede acarrear. ¿Y si un coche se ve afectado en un accidente? ¿Y si hay un siniestro con heridos? Y lo que es más, ¿de quién es la culpa? ¿de la empresa de alquiler que no comprueba los datos y los deja perenne cuatro años? ¿de la ex-compañía de Noelia que a sabiendas ha dejado ese nombre por contrato, aunque no sea trabajador suyo, siendo un claro fraude? ¿O de la inútil secretaria que por ahorrarse un poco de trabajo, o por simple ineptitud prefiere no cambiar lo que ya hay hecho, que “tampoco pasa nada y si pasa yo no sabía nada”?

La Guardia Civil y la Policía le informan de que lo tiene crudo, y que lo mejor que puede hacer es poner el caso ya en manos de un abogado. Lo dicho, un auténtico despropósito.


Hacía mucho tiempo que no me enfrentaba a una película cuyas críticas eran tan negativas como unánimes. Tanto que la he relegado durante mucho tiempo hasta que me he visto en la tesitura de elegir entre ver la televisión pública o el film.

Y, una vez más, me enfrento a mis propios amigos al salir a defender una cinta que, a mi entender, es realmente magnífica. Hablamos, como el título indica, de “The Lovely Bones“, la adaptación para la gran pantalla que Peter Jackson ha hecho de la conocida novela “Desde mi Cielo”, de Alice Sebold.

Es difícil valorar esta película, puesto que hay tres modos de hacerla. Visualmente, dramáticamente, y en su conjunto. No deja de ser muy extraño el modo en que Jackson afronta su realización. La película narra el brutal asesinato de una chica de catorce años, Susie Salmon, a manos de un vecino de su propia localidad. Se centra en el trauma que acarrea a su familia, afectada por una pérdida tan terrible como sórdida, así como las reflexiones de la propia chica desde el lugar donde yace su cadáver, que interpreta y percibe como un cielo particular.

El tono del film no deja de recordar a “Criaturas Celestiales“, aquella tremenda película que dio a conocer a Kate Winslet, dirigida por el propio Peter Jackson. La recreación del cielo de Susie Salmon es tan fantástica como imposible. Incluso pareciera que los efectos visuales son poco creíbles a propósito. Se ha criticado hasta la extenuación a Jackson por aferrarse a esa recreación visual tan exagerada pero, a mi entender, tremendamente acertada. No olvidemos que es la visualización de la muerte de una chica de catorce años. Los constantes cambios de escenarios y el abuso del CGI no dejan de ser una triquiñuela para hacer sentir incómodo al espectador. Al fin y al cabo estamos hablando de un “no-cielo” virtual exagerado y recargado, donde rige el surrealismo, y con una inspiración clara en los cuadros de Dalí.

El dramatismo del film está fuera de toda duda. El impacto familiar de una noticia tan terrible está perfectamente reflejado. tanto que yo mismo, como espectador, poniéndome en la piel de los padres, noté mis vellos erizarse, y sentí como la impotencia y la rabia se apoderaba de mí. Si bien es cierto que se nota que Jackson ha recortado metraje del drama humano contraponiéndolo a la visión celestial. Hay por detrás un magnífico trabjo de Mark Wahlberg, que se muestra como un padre atormentato, incapaz de perdonarse el asesinato de su hija. Grandes están sobre todo los dos actores principales, la jovencísima Saoirse Ronan, interpretando a Susie Salmon, y el afamado Stanley Tucci, en su primer papel dramático destacable, el del asesino en serie George Harvey. Increíble ambos por su fuerza y su convicción, y por llevar al límite su interpretación. Ronan está esplendorosa en una actuación que le va como anillo al dedo, dejando que el público se encariñe con su mirada, y sienta ternura hacia ella. Opuesto pero no menos admirable el propio Tucci, como uno de los más conviencentes psicokillers cinematográficos de la historia. Es decir, un tipo corriente con un impulso irrefrenable. SIn traumas, sin historias por detrás. Un hombre normal con necesidad de sangre. Por otro lado, hay que reconocer la indiferente interpretación de Rachel Weisz, como madre destrozada que, por desgracia, no consigue transmitir nada. Igual ocurre con la veterana Susan Sarandon, réplica humorística al tono triste del film, pero que se queda en mera anécdota. Probablemente sea culpa del director el no sacar partido a estas dos magníficas actrices que aquí se encuentran desorientadas y realmente incómodas en su papel.

Jackson demuestra un ingenio sin igual, propio de él, en el planteamiento de las escenas. Un talento que ya ha quedado demostrado y del que hace gala. La secuencia del asesinato está brillantemente resuelta sin necesidad de abrumar al espectador explícitamente, pero tocando su fibra sensible con un mero efecto CGI. También lleva con pulso constante y mano de hierro aquellas secuencias de tensión. La entrada furtiva de la hermana de Susie en casa del asesino está milimétricamente diseñada, con un primer plano de las hojas de un cuaderno que imprimen terror y nervio al espectador.

Personalmente, pienso que la película ha sido rechazada por navegar entre dos mundos, el dramático clásico y el CGI moderno. Y sin embargo, para mí es ese mismo contraste el que le da valor. El film emociona, transmite pérdida e injuticia. Y deliberadamente prefiere mostrar la ensoñación y despertar a la muerte de la chica Salmon que el propio thriller de asesino en serie. Un espectador acomodado y conservador encontrará la cinta fallida. Sin embargo, si uno es capaz de liberarse de prejuicios cinematográficos y centrarse en la historia, con independencia del medio, llegará a sentirla como tal.

Es de esos films que me han dejado varios días afectado, reflexionando y dejando que impregnemi piel. Quizá la magnífica y simplista partitura de Brian Eno habrá contribuido. Pero estoy seguro que en unos años se verá como una película visualmente trasgresora, una pequeña joya escondida en un mundo de superproducciones y falsos indies.


Cada vez lo tengo más claro. El único modo de que en España se hagan buenas películas es retirar el 100% de las subvenciones, y equiparar los sueldos al resto de oficios en España.

Sólo cuando sea indispensable recuperar el dinero se plantearán hacer productos que el público quiera ver.


La Primada

Zopaias
24 Marzo 2010

Si la familia Corleone en vez de ser de Sicilia, fuera de Fuenllana y en vez de estar presidida por un mafioso mueso con voz cazallera, estuviera capitaneada por una encantadora Sombrerera de rubicundas mejillas, entonces estaríamos hablando de los Rodríguez:

¿Qué es un grupo de personajillos que comparten raíces y trazos de ADN, que sienten un deseo irrefrenable de juntarse con fines lúdico-festivos a la par que gastronómicos? Solución: una reunión familiar.

¡Ay, cómo han cambiado las familias…! Antes todos los tíos, primos hermanos, segundos y terceros, yayos y tatas vivían a pocos metros uno de otros. Ahora, unos de otros vivimos a “hacer puñetas”. Mi familia no iba a ser menos.

Durante aaaaaaaaaaaños nos hemos quejado de sólo juntarnos en bodas, bautizos, comuniones y entierros. Así que este año decidimos organizar una reunión de primos/as porque “nosotros lo valemos”; por supuesto con meses de antelación con el fin de ajustar agendas (los Rodríguez somos gente muy ocupada).

Lo primero fue buscar nombre al evento, pensamos llamarlo “I Encuentro Internacional de Primos Rodríguez” (Internacional porque tenemos una prima en Londres, que no iba a venir pero estaba invitada); al final decidimos llamarlo “I Primada” (los Rodríguez somos sencillos).

Lo segundo a decidir, el lugar del encuentro. Al unísono pensamos “en el pueblo”; por las raíces y todo eso (bla, bla, bla) y por un factor importante: Las abuelas, que llegado el momento se quedarían con niños y bebés, para poder salir los adultos de copitas.

Y llego el día…. La comida se puede resumir en: “bla, bla, bla,… ja, ja, ja,… aum, aum, aum,… glu, glu, glu… flas, flas, flas”. Es decir: hablar, reír, comer, beber y hacernos fotos” (Los Rodríguez somos nostálgicos, nos matamos por llevarnos un recuerdo a casa).

Tras la comida se hizo entrega de los diplomas de asistencia; para llevar a cabo tal importante misión pensamos en Sofía Mazagatos, pero como está de indigente llorando por las calles de Madrid, decidimos sustituirla por el tío Manolo; que tiene menos pelo, mas barriguilla, pero es un guasón.

Finalizada la  comida, los que tenemos niños nos retiramos por unos pocas horas con el fin de cumplir nuestras funciones parentales (”un baño rápido y a la cama…”).

Cuando volvimos a reunirnos todos; los  que habían continuado juntos la sobremesa hasta llegar a la hora de la cena, no consuelan diciendo: “nada, no os habéis perdido nada, hemos hecho unas fotos”. Fotos: los primos bailando “Soy un Tsunami”, las primas grandes montadas en un borrico, los primos haciendo triatlón, y no nos hemos perdido nada ¿no?.

Si algo hay que destacar de la cena es el primo Diegüagustín pidiendo para los 12: “Me pones 10 pizzas, 4 jarras de cerveza y 4 jarras de sangría” (Sí, los Rodríguez somos “exageraos” por naturaleza).

Si pudiera dar premios a lo acontecido esa noche serían los siguientes:

-Premio a la ventriloquía para la prima Maky por su perfecta imitación a una gallina ponedora.

-Premio a la constancia para la prima Maky por su perfecta imitación a una gallina ponedora durante más de dos horas.

-Premio a la paciencia para el primo Paco por su aguante y saber estar mientras cerca del oído interno Maky le imita perfectamente a una gallina ponedora durante más de dos horas.

Después de la I Primada comprendo que Vito Corleone siempre estuviera con el “rum-rum” de la familia. Las reuniones familiares son algo fantástico.

Cierto es que por este estrés de vida que llevamos dejamos a un lado las cosas importantes, que en realidad son las que siempre se recordarán.  La familia, los viejos y nuevos amigos, es importante dedicarles tiempo, no es tan difícil.


El evento al que asistimos el sábado por la tarde no fue, ni de lejos, un concierto. Si hubiera sido en un teatro, con una orquesta sinfónica, una iluminación simple y elegante, un público en silencio, que aplaude al entrar el intermezzo, entonces sí. Entonces estaríamos hablando de un concierto.

Pero la pasada tarde, en el Palacio de los Deportes de Madrid, lo que aconteció fue un auténtico espectáculo. Un show al más puro estilo yankee, orientado a todo tipo de público y muy alejado del caracter elitista de los conciertos sinfónicos. Un evento multimedia con lasers, colores, altavoces, bebidas, comidas, como si de un concierto de rock fuera. Y el público, con una entrega total y libre de tabúes.

Lo he repetido miles de veces. A pesar de las críticas, a pesar de la discutible calidad cinematográfica, a pesar de la insistencia del tito George en cobrar cada céntimo de su producto. A pesar de todo, STAR WARS mueve montañas.

STAR WARS In Concert. Así se llama la gira mundial a la que tuve la suerte de asistir. Y, después de pagar un ojo de la carapor los billetes de AVE, y el ojo que me quedaba por las entradas, debo admitir que salí más que satisfecho.

A la entrada, una pequeña muestra de trajes y figuras de La Guerra de las Galaxias. El barullo era tan enorme que resultaba casi imposible disfrutarla. Y de ver por allí deambulando a un Darth Vader de dos metros, varios soldados y tres o cuatro princesas Leia que competían para ver quién era más sexy, de todo, me quedo con haber visto el auténtico Han Solo en Carbonita. La macro figura friki que siempre quise tener en mi cuarto de baño para colgar las toallas.

Y es que el escenario era ya de por sí espectacular. Utilizando una pantalla LED enorme, y un juego de luces y lasers de avanzada tecnología, no dejaba de ser una puesta en escena sinfónica. Pero los pequeños detalles estaban ahí, los muros eran similares a las alas de los TIE-Fighters, y hasta el atril del director tenía un cierto toque al atrezzo utilizado en el templo Jedi.

El comienzo del concierto fue sencillamente espectacular. Con las luces apagadas, comenzó la fanfarria de la 20th Century Fox, que acabó con el clásico “A long time ago, in a galaxy far, far away…” que provocó la primera oleada de aplausos. Acto seguido, explosión luminosa y el logo inicial de STAR WARS recorriendo la pantalla, a ritmo del clásico de John Williams, un auténtico desfase.

Es curioso que el Palacio de los Deportes estaba abarrotado, y nosotros, que estábamos en fila seis de pista, tuvimos la suerte de que las dos filas anteriores estaban vacías, y pudimos desplazarnos más cerca. De ese modo vimos la entrada del genial Anthony Daniels, como presentador/ narrador/ showman del evento. No pude más que emocionarme por tener allí delante al magnífico C3PO, que incluso me dirigió una mirada cuando respondí con los labios a una de las preguntas que hizo.

El encanto natural de Daniels nos llevó a otro de los grandes temas: Duel of Fates, del Episodio 1. El coro, que hizo una entrada relativamente floja, fue ganando enteros conforme avanzaba la interpretación. Aunque para ser sincero, confieso que me decepcionó muchísimo la inclusión de diálogos de las películas junto a la filmación, porque restaba importancia a la música (y de la música se trataba) e incluso me llegaba a molestar. Ahí padezco una dicotomía esencial. Por un lado soy fan de Star Wars, pero por otro, soy un auténtico enamorado de la música (y de su música) y mi mayor interés era ver cómo interpretaban ciertas piezas, y qué instrumento en particular se utilizaba para cierto sonido. Sin embargo, una vez admitido que no era un concierto al uso, sino que era consecuencia de una conceción bien distinta, tuve que rendirme y disfrutar.

Fueron varios temas los que desfilaron por ahí, siempre acompañados con imágenes de los films y divertidas presentaciones de Daniels. Escuchamos el Tema de Anakin, tan difícil y hermoso, el Tema de los Droides, A Través de las Estrellas, la Batalla de los Héroes, pero me quedo sin duda alguna con la carrera de vainas. Y es que en particular, este tema sufrió variaciones con respecto al original, y era un arreglo especial del propio Williams para su pusta en escena en concierto. Y, aunque era el mismo, los enlaces entre las diferentes partes eran nuevos, y bastante buenos. Además, la Royal Phillarmonic Orchestra lo interpretó con suma eficacia, bajo la batuta del genial Dirk Brossé.

La primera parte acabó con un gran hit, La Marcha Imperial, que dejó boquiabierto a todo el público, y que, para que negarlo, me hizo sentir escalofríos. Estaba, después de tantísimos años, escuchando el tema de Darth Vader en directo. ¡¡¡ Que pasote !!!

YouTube Preview Image

Lo más curioso del intermedio era ver a muchísima gente devorando unos trozacos de pizza que quitaban el sentido. Cómo se notaba que esto era un espectáculo enfocado al público norteamericano. Los padres con los niños disfrazados, los frikardillos que iban de Jedis, las espadas de colores… lo clásico.

La segunda parte del concierto fue la que verdaderamente traspasó mi corazón, y el de todo el público. Y aquí he de rendirme a la evidencia. Vale que John Williams hizo un magnífico trabajo con la nueva trilogía, y creó bandas sonoras que escucharé por siempre. Pero las clásicas son las clásicas, y con esas hemos crecido. Y al llegar al Episodio IV, V, y VI, no hacía más que lagrimear. Escuchar el escape del Halcón Milenario a través del campo de asteroides me retrotrajo a mi infancia. Realmente no creía estar viviendo eso. Es más, ¿hay alguien al que no se le puso los vellos de punta al escuchar el Tema de Yoda? Sencillamente maravilloso. Por no hablar de la batalla en el bosque de la luna de Endor, con el arreglo para conciertos que ya hizo Williams hace muchos años. Y la gente casi se pone de pie con el tema de la Cantina. Aquí sí. Aquí milimétricamente interpretado. Hasta yo me quedé clavado al asiento. Qué maravilla, señores.

De todos, quizá el más hermoso, el que me llegó al corazón fue el tema de Luke y Leia. Ese corte de El Retorno del Jedi que traía al Williams más melódico y nostálgico. Fue un momento de esos que me hacen recordar que, quiera ya o no, Star Wars es una parte no sólo de mi vida, sino también de mí mismo. Una parte que no puedo arrancar.

No menos espectacular resultó el ataque a la Estrella de La Muerte, con esas imágenes de las naves en pleno enfrentamiento aéreo, y del Halcón Milenario recorriendo túneles. Y un final hermoso, con Light the Force, el tema en que Luke lleva a la pira funeraria a un redimido Vader, ya convertido en Anakin Skywalker de nuevo, tras una vida de dolor y odio. Qué grande Williams.

El final estaba claro: Throne Room and Finale. Eso sí, en la versión reorquestada del 2005, que es aún si cabe más espectacular. Aquí ya nos entregamos completamente a la emoción, con un popurrí de las imágenes más emblemáticas de la saga, para acabar en los títulos de crédito, donde se hacían repaso de todas las películas y de las sesiones de grabación de un cada vez más mayor John Williams. Lacrimógeno, total, pero emocionante como nada para el fan de toda la vida.

YouTube Preview Image

No se cómo recordaré este concierto dentro de unos años. Quizá olvide partes, quizá recuerde otras a las que no le presté demasiada atención. Lo que tengo claro es que siempre agradeceré que haya personas que amen las películas, que amen su música, y que intenten llevar esta propuesta al público, que siempre responde. No importa el país, no importa el lugar, siempre responde. STAR WARS In Concert.


La primera impresión que uno tiene cuando empieza a patearse la cuidad es la sensación de que uno puede volver al pasado, imaginar la grandeza de aquella cuidad, capital de un Imperio hace ya más de 2000 años. Roma histórica, pionera, religiosa, culta, glamorosa, mediterránea… hay tantas formas de calificar a esta ciudad como la complejidad misma de sus orígenes y sus leyendas. Lo cierto es que por tener todas esas características, es un destino tanto para el viajero que quiere bucear en las raíces de la civilización occidental, como para el cristiano creyente que quiere quedar cegado ante al ampulosidad del Vaticano… y por supuesto para aquel que quiera probar la comida italiana in situ, porque no todo va a ser visitar monumentos.
La visita ha sido de las más típicas, imprescindible foto en la Fontana de Trevi en la que has de tirar tu moneda y pedir un deseo (yo no lo hice, pues ya me siento afortunado), recorrido nocturno por la Plaza de España, perfectamente iluminada, con sus emblemáticas y extensas escalinatas, la colosal Plaza del Poppolo con sus dos iglesias gemelas… lugares que hacen recordarte una y otra vez que Roma fue, durante Siglos, el centro del mundo.

Pero si me tengo que quedar con dos lugares, uno va a ser el Coliseo Romano, imponente hoy día, así que cuesta imaginarse cómo tuvo que hacer sentir a la gente que lo observaba en su época de esplendor. Este monumento te transporta por si solo a la antigüedad, a la época del Emperador Nerón, cuando empezó a construirse, o a los tiempos en los que, ya finalizado, la edificación alcanzó su pleno apogeo, blanco, brillante, cubierto de mármol, y repleta de historias de gladiadores, naumaquias, espectáculos populares… Para hacer este viaje en el tiempo más intenso, esta visita al Coliseo debe complementarse con una caminata por el Foro Romano, con sus grandes valles que mezclan el verde más intenso y las formidables construcciones en piedra que fueron testigos de aquella avanzada civilización que discutía los asuntos públicos en aquel lugar. Todo lo que aprendí en el colegio acerca del Imperio Romano encontraban su sitio en ese entorno donde todas aquellas peripecias fueron reales.
El otro lugar que me dejó atónito, y eso que no entiendo de dinteles, ni de frisos, ni de arcos ojivales… fue la Catedral de San Giovanni (San Juan de Letrán). Y no por el lujo de su interior, que para lujo obsceno y ostentación ampulosa ya está el Vaticano, sino por las doce sublimes esculturas que representan a los Doce Apóstoles, al más puro estilo Barroco. Simplemente tengo que decir que quedé tan impresionado por las figuras la primera vez que las vi, que tuve que volver, al día siguiente, para asegurarme que todo aquello que había visto era cierto, echando allí casi una tarde entera. Estando allí, observando aquellas estatuas, encontré la razón suficiente que justificaba que algún camino me hubiera conducido a Roma.

Y alguno me preguntará ¿Y no estuviste en El Vaticano? Evidentemente, y mas allá de las creencias religiosas, es un lugar digno de ser visitado, aunque llega un momento en el que la ausencia de tregua ante tanto esplendor, tanto oro y suntuosidad, hace que uno vuelva a plantearse la clásica paradoja de lo eclesiástico y lo mundano. La Piedad de Miguel Ángel, la Capilla Sixtina, el museo de arte egipcio… todo merece la pena disfrutarlo, aunque, como ya he dicho antes, no sin llegar a impresionarme tanto como las estatuas de los Doce Apóstoles, las cosas de la vida.

En definitiva, un viaje inolvidable, a pesar del cansancio, a pesar del estridente y característico ruido de las sirena de las ambulancias y la policía… y sobre todo, a pesar de la deplorable forma de conducir de los italianos, auténticos kamikazes al volante.


Red Hot

Saqman
15 Marzo 2010

Hoy toca el turno de darle un regalito a nuestras mentes calenturientas. Y es que me he encontrado, navegando por youtube, con este par de videos de mi adorada Vanessa Mae.

Ya se que me dirán algunos que esta señorita se ha dedicado a esto del violín electrónico porque no da la talla como solista de orquesta. Puede ser. En cualquier caso, me trae sin cuidado. Porque ya hace unos años que le sigo la pista a esta chica nacida en Singapur, pero de nacionalidad británica.

La verdad es que la mezcla clásico-techno que hace en sus discos me gusta bastante. Y he encontrado varios temas realmente magníficos. Por no desmerecer los tres volúmenes dedicados al clásico puro y duro, que son muy interesantes.

Y, para que negarlo, Vanessa Mae derrocha sensualidad y erotismo por los cuatro costados. Así que, puestos a decidir entre ver a Erwillillo tocando el violín, o babear ante las virtudes de esta chica, me quedo con lo último.

A disfrutar, dos videos que ahí os dejo.

YouTube Preview Image

YouTube Preview Image


Lo del Atlante ha sido como un parto. No, no es que le haya pasado como a actorazos como Arnold Schwarzenegger o Fernando Esteso que quedaron embarazados en el cine, sino que me refiero al proceso que ha llevado su oposición.

Tengo que reconocer que en un principio no tenía yo mucha confianza  en el éxito que iba a tener el Atlante, ya que una oposición es como un trabajo (no remunerado) que te obliga a echar más horas que un gilipollas frente a los libros sin saber si tu esfuerzo será recompensado o no. Pero, afortunadamente, me tuve que comer mis palabras una a una cuando vi que el Atlante hacía pulcros resúmenes de los temas y me decía que sí, que estaba estudiando bastante y que iba a intentar aprobar la oposición de todas, todas.

Así, llegó el día del primer examen. A Ciudad Real llegaron mi hermano Atlante y mi queridísima Flunchita presos de los nervios. Verdaderamente vi nervioso al Atlante en este primer examen, lo cual me indicaba que sí, que se lo había tomado muy en serio y que no sólo iba a aprobar, sino que iba a por la plaza, que es el lógico fin del opositor. Durante nuestra estancia en Londres nos enteramos con gran satisfacción de que tanto el Atlante como Flunchita habían aprobado sin mayores problemas el primer examen. Y encima la nota del Atlante era bastante buena, lo que le aseguraba una buena posición en la bolsa de trabajo.

Unos meses más tarde llegaría la segunda prueba de la oposición, la de informática, auténtica némesis de los opositores. En el examen de informática, el aula donde se hace la prueba parece un gigantesco mausoleo donde la Parca va cortando alegremente con su guadaña las cabezas de los opositores, ya que es el examen más jodido de los tres de los que se compone la oposición y muchos opositores son pateados cual mangurrinos acorralados por Saqman en una azotea.

Pero, mira por donde que el Atlante volvió a aprobar el examen (no así Flunchi) y con una nota que le daba acceso a plaza si aprobaba el último examen, el de mecanografía. Y de esta manera, hace tres semanas fue este último examen y a Toledo, lugar donde se celebraba la prueba, nos dirigimos el Atlante y yo.

El tiempo que se estuvo preparando la mecanografía yo lo pasé realmente mal, sufrí más que una madre, porque el Altante no sabía mecanografía, esto es, escribir con todos los dedos y el tío sólo escribía con los dos índices y el pulgar para el espaciador, por lo que tenía algunas (lógicas) dudas de cómo iba a ir la prueba. Pero cuando llegó a mi casa e hizo una prueba delante mío y vi que, a pesar de teclear de esa manera tan foski, el tío pasaba de las 200 pulsaciones (lo mínimo para aprobar el examen) sin ningún problema, ya respiré tranquilo.

Los últimos momentos antes de pasar el Atlante al aula del examen final fueron para verlos, lo pasamos “fatás” los dos, ya que en ocho minutos que duraba la prueba se jugaba la plaza, pero yo, que ya había pasado por ese trago cuatro años antes, sabía que lo iba a pasar sin ningún tipo de problemas, ya que el texto que te ponen no suele arrojar muchas dificultades… Y así fue, ya que luego lo comprobamos en casa y en el examen superó las 260 pulsaciones, así que había pasado la prueba y, por supuesto, nos fuimos a celebrarlo a lo grande. Y cuando digo a lo grande, no exagero.

Ayer mismo ya salió la nota del último examen y efectivamente el Atlante ya aparecía oficialmente aprobado. Como cuando pasan sucesos realmente trascendentales (y sacarse una plaza para toda la vida pienso que lo es) me dio por pensar en todo este tiempo que conozco al Atlante; en cómo nos conocimos, “compitiendo” en el Foro de Fairlight Jarre para celebrar la Rendez Vous 2005 (reunión anual de seguidores de Jean Michel Jarre), si en Cádiz o Ciudad Real. Al final ganó Ciudad Real, pero entre el Atlante y yo, sin conocernos por entonces físicamente,  nació una relación de mutua simpatía que, cuando nos conocimos en vivo en la Rendez de Ciudad Real, se trocó en verdadera amistad. Fue pasando el tiempo, y nos intercambiamos visitas o bien yo a Sevilla o bien él a Ciudad Real y sus amigos se fueron convirtiendo en los míos y mis amigos se fueron convirtiendo en los suyos y, poco a poco, esa amistad se fue convirtiendo en algo más cercano a la consanguinidad que a otra cosa.

Ahora, el destino ha querido que el Atlante, con mucha probabilidad, acabe aquí en Ciudad Real. !Quién nos lo iba a decir hace cinco años! Y aunque echará de menos Sevilla y Cádiz, ambos nos relamemos de gusto ante la perspectivas que nos esperan, esos “Lehendarios“, las grandes y profundas conversaciones, esas partiditas con el Hobbit, etc…

Por tanto, felicidades, queridísimo hermano. Y también a ti, mi queridísima Mani, que seguro que me estás leyendo. Sois, como diría Freddie Mercury, los Campeones del Mundo.


Este lluvioso invierno me fuerza a hacer cosas de lo más impensables. Sin ir más lejos, el otro día, me sorprendí a mi mismo viendo con estupefacción un programa de esos de relleno para el Sábado por la mañana y del que ya había oído hablar con cierto entusiasmo: El Último Superviviente (pésima traducción de “Ultimate Survivor”, pero eso es harina de otro costal), protagonizado por Bear Grylls, un ex-SAS venido a menos.
En la serie se narran las aventurillas de este pamplinas por los parajes más inhóspitos del mundo, haciendo el ganso y el inconsciente a partes iguales, convirtiéndose automáticamente en el héroe de la nueva generación de macarras españoles, esos que no saben interpretar un mapa, que creen que montañismo es ir a un bosque con barbacoas de piedra y que, en una isla desierta, al menos hay un chiringuito abierto de 10 a 22 horas.

Dentro de unos cuantos años podremos agradecerle al señor Grylls el que un montón de domingueros palurdos la hayan diñado en la Sierra de Cádiz, o se la jueguen en la playa de Cortadura o hasta incluso en la piscina del cuñado adinerado. Y es que cuando un farsante se convierte en héroe sus lecciones quedan más grabadas en la memoria que muchos consejos sabios. Hoy estaba hablando con el profesor de Biología del Instituto y me ha comentado que prácticamente todo lo que dice ese hombre es falso, y cuando acierta, lo único que da son consejos banales, pero que en situaciones extremas son complicados de seguir ¿O acaso sabes diferenciar una rana venenosa de otra que no lo es? ¡Pero si la mayoría de los españoles cuando van a la playa y ven un cangrejillo gritan escandalosamente como si de una nueva especie se tratara!

Otro consejo que me daba este profesor de Biología, que es contrario al que da Bear Grylls es que, si alguna vez os da por comer algo del bosque, cocinadlo antes. Y no porque lo diga él, ni yo, sino porque lo hacen los indígenas que viven en la selva, y de esto seguro que saben más que nosotros. Si comes carne cruda puedes tener una diarrea, y aunque biológicamente estamos preparados para ello, lo cierto es que no estamos acostumbrados, son miles y miles de años sin catar un filete de ternera a pelo.

YouTube Preview Image

Puede que Bear Grylls sea un superhombre que fabrique batidos y refrescos de amplios sabores, horchata de mierda de ñú, infusión de ortiga y pimiento chili, gelatina de holoturia (más comúnmente conocido como carajo de mar)… pero, al contrario de lo que él dice, la gente normal no debe beber orina en situaciones de deshidratación. Si bebes orina deshidratado eres hombre muerto, y la explicación es bien sencilla; al estar deshidratado tu cuerpo sigue produciendo deshechos metabólicos, tus células están poco hidratadas y necesitan agua. Al beber tu orina estas bebiendo un liquido con una concentración muy superior en sales que destruyen el equilibrio osmótico de tu cuerpo y hace que te deshidrates antes incluso ¿Magia? No, es ciencia, pura y dura.

YouTube Preview Image

Y como esas burradas que acabo de mencionar, cien más. Burradas que, a ojos de nuestros patrios McGivers, domingueros de bocata, Rambos cañís y pegavoces, sirven de excusa para lanzarse a lo desconocido a pecho descubierto, y sin ningún tipo de respeto por la Madre Naturaleza en general. Por mi, a seguir así, y que la selección natural siga su curso. Desde luego Darwin debe estar partiéndose el pecho de risa desde el cielo.


5 de Marzo

Zopaias
5 Marzo 2010

YouTube Preview Image

“Mil años, mil más. Mil veces un millón de puertas a la eternidad, podría haber vivido mil vidas. Una interminable escalera de caracol trepa mil veces hacia una torre de almas. Si me llevara otros mil años, mil guerras, si las torres se levantaran innumerables alturas hacia el espacio, podría derramar otro millón de lágrimas, un millón de suspiros, un millón de nombres, pero no tendría nada más que una única verdad.

Un millón de carreteras, un millón de miedos, un millón de soles, diez millones de años de incertidumbre. Podría contar un millón de mentiras, cantar un millón de canciones, tener un millón de aciertos, un millón de errores, en todo este balance de tiempo.

Pero si hay una única verdad, una única luz, un sólo pensamiento, un único toque de gracia, entonces seguiría hacia ese punto único, esa llama única, el embrujo único del recuerdo de tu rostro:

Aún sigo queriéndote; aún sigo extrañándote.

Mil veces los misterios se desvelan por sí solos, como galaxias en mi cabeza.

Podría ser innumerable, podría ser inocente, podría saber muchas cosas, podría ser un ignorante, o podría cabalgar junto a reyes y conquistar muchas tierras, o ganar este mundo a las cartas para luego dejar que se deslice entre mis dedos. Podría ser un alimento esencial, podría ser destruído mil veces y renacer como un niño de la fortuna, para juzgar los crímenes de otros, o vestir los harapos de un peregrino o ser un simple ladrón; pero siempre conservaría esta única fe, siempre tendría esa única creencia:

Aún sigo queriéndote; aún sigo extrañándote.

Mil veces los misterios se desvelan por sí solos como galaxias en mi cabeza; y así los misterios seguirán desvelándose durante eternidades innominadas… Mientras tú sigas queriéndome”.