Hay días en que a uno le sale todo mal. Tal y como se sienta en la oficina surgen varias personas que no tardan en agobiar, los algoritmos no funcionan y siempre hay algún inútil e imbécil que, por echar balones fuera, acaba salpicándote de rebote. Es justo en esos días cuando en San Fernando se monta una caravana espectacular, y si uno se monta a eso de las tres menos cuarto en el coche, viene a llegar a Cádiz a las cuatro. Y eso que hayq ue estar contento porque has quedado en casa de tu madre para almorzar. Y al llegar te encuentras a tu mujer, que sale disparada para una reunión, y es un holayadiós. durante la despedida, uno se da cuenta de que la pobre, además, anda con fiebre. Bueno, menos mal, el niño duerme. Y justo después de comer, cuando se toma la decisión de una buena siesta, es tumbarse en la cama y el nene empieza a llorar. Y a llevarlo al médico, porque resulta que anda con una tos y unos pollos que duran ya dos meses. Parte de la familia. Y luego, menos mal, vamos a tomar un café a El Corte Inglés, y descansar un poco. Que iluso. El nene, que está incómodo, no hace más que berrear, enfadarse, y llorar, y la señora de al lado que se está zampando unas crepes que ni te cuento, empieza a poner caras. Es el momento de pagar, irse a casa, y si hay suerte, descansar y olvidar que uno tuvo una vez quince años y la vida era muy fácil.

Y al recorrer el pasillo de salida lo vi. Ahí, de rebote. Tan seguro de su valía, tan convencido de que no me resistiría, no lo dejaría pasar.

Un doble CD de un concierto de Ennio Morricone en Venecia.

¿Cómo ignorar eso? Es imposible. Un disco que sabes que te entusiasmará, nada más verlo. Como ya hemos comentado aquí, cualquier amante de la música en su mayor amplitud, ha de rendirse ante el talento y la maestría de este anciano, que ronda los ochenta, y que parece aún con más fuerzas que nunca. Imaginad asistir a un evento así. Una noche de verano, en la Piazza San Marco, lugar que me lleva a añorar una tarde de capuccinos con Pablete. La Orquesta Sinfónica de Roma, y el gran maestro Ennio Morricone a la batuta, como siempre, orquestando y dirigiendo con su habitual energía y precisión.

La presentación del disco es extremadamente cuidada, con un libreto que respasa la vida y obra del maestro italiano, así como ofrece una amplia lista de sus composiciones más significativas (y van por cuatrocientas, ya). Expone pocas fotos del concierto, por desgracia, pero lo suple con un diseño muy orientado a los más melómanos. No todo es perfecto, por supuesto. La labor de postproducción del disco no es demasiado esmerada. Se podría haber mejorado la sonoridad, evitando que se escuche el ruido de la partitura al pasar página, algún que otro sonido de fondo, y los aplausos que parecen poco integrados.

Sin embargo, el tracklist es para volverse loco. Me embargó la emoción escuchando La Leyenda del Pianista sobre el Océano, sobre todo en su segundo tercio, cuando entran los metales y las cuerdas pasan a segundo plano. He descubierto una nueva versión de mi amado Deborah’s Theme, de Érase Una Vez en América, en la que un violín se superpone a la conocida melodía. Me he sorprendido con Addio Monti, que transmite una belleza serena y pausada. Y Vatel, tan sencilla y efectiva. Otro de los grandes es Malena, donde Morricone despliega su buen hacer con los silencios, y con los diálogos entre instrumentos. He vuelto a casarme con Berni al escuchar Cinema Paradiso, y constatar que es la más romántica de las músicas compuestas, que siempre estará asociada en mi mente a un momento muy especial. Y entonces es cuando llega la fuerza, el puro spaghetti western, y deja asombrado a un público impactado, aturdido y encantado. El concierto continúa con una obra, para mí desconocida, y luego el clásico La Misión, en un arranque idéntico al anterior Arena Concerto. Escuchar Sostiene Pereira es una pasada, así como el famoso y divertido Abolisson. Pero, como siempre, me quedo con Casualties of War, uno de mis favoritos del maestro.

Encontrar este doble cd, escucharlo, disfrutar con el simple placer de dedicar todos los sentidos a la música, es un regalo de paz y sosiego en una vida tan ajetreada. Un disco altamente recomendable para aquellos que amen la buena música, con independencia de género.


  1. Sr. Peludo dijo,  

    La pregunta es, amigo Saqman, ¿cuándo te da tiemmpo de escuchar el CD? Porque yo, o es en el coche, o poca cosa, la verdad…

  2. Atlante dijo,  

    Lo estoy terminando de escuchar en este momento. Efectivamente la postproducción no es muy buena, falta amplitud en el sonido, es demasiado frontal y un poco lejano, como si hubieran puesto dos micros para grabar frente a la orquesta y punto. El repertorio delicioso como no podía ser menos, si bien me chocan un poco algunos arreglos para el directo, pero quizá porque sólo lo he escuchado una vez y tengo demasiado en mente las versiones de estudio.

  3. Saqman dijo,  

    Se nota que está sacado de una grabación en video, y como además está al aire libre, el sonido se resiente.

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