Después de varias pizpiretas aventuras por la lejana Namibia, nos regresa El Alejao, a pasar las vacaciones navideñas (allí veraniegas) con su familia y, cómo no, sus viejos amigotes de toda la vida. Y es que ha pasado un montón de tiempo desde que se fue y, si les digo la verdad, ni me he enterado.

El transcurso de los días, los meses, los años, empieza a alcanzar un ritmo vertiginoso al cumplir los treinta, y aseguran nuestras madres, y nuestras abuelas, que luego es peor. Pero es verdad lo que dicen, que inmersos en la vorágine laboral, ocupado en llevar una casa para delante, los niños, las hipotecas, los atascos y los días de guardar, el tiempo parece acelerarse.

Eso mismo nos lleva a entrar en una dinámica que es difícil de abandonar. Así, de pronto, empezamos a dejar de hacer cosas que siempre nos habían gustado, viajamos menos y reposamos más, caemos rendidos al ponerse el sol, y olvidamos prontamente lo que nos gustaba salir de noche hace pocos años. Lo que es peor, reducimos brutalmente las reuniones con amigos, y entramos en el tópico de verlos sólo en bodas, bautizos, comuniones y entierros.

Soy el primero que me dejo llevar, y poco a poco voy perdiendo contacto con muchísima gente a la que quiero. Así, al igual que nuestro Alejao, hay un número considerable de personas que estoy deseando ver, para tomarme unas cervezas con ellos, charlar, y ponernos al día. Es triste dispersar cada vez más esos encuentros sólo produce que el número de cosas en común descienda tanto que empieza uno a sentirse un extraño a lado de esa persona. Están lo que siguen ahí, al pie del cañón, proponiendo actividades, reuniones, salidas, excursiones. Pero siempre somos los mismos quienes encontramos una excusa para faltar, haciendo la distancia un abismo, cada vez más insalvable. Es normal que acaben aburriéndose, aclimatándose al entorno, o buscando otro tipo de amigos.

Y no, no va la edad en esto, aunque queramos excusarlo. Es pura conjunción entre hábito y predisposición. Muy difícil de empezar, pero que al final se mueve por pura inercia.

Este año 2010 debe empezar con el serio propósito de ver a mi gente, de organizar cosas con ellos, y pasar más tiempo juntos. Ni la distancia, ni los años, ni el tiempo, ni los hijos, nada. Nada debe evitar que nos veamos más a menudo. Es pura cuestión de cariño y amistad.


  1. El Adulador dijo,  

    guapo, joven, sensible, galan … este mozo lo tiene todo.guaperillas

  2. Hobbit dijo,  

    Lo de los amigos de la juventud y el paso del tiempo es un clásico. Lo de ” a ver si nos vemos”, otro clasicazo. Es ley de vida, que cada mochuelo acabe en su olivo.

  3. ALFONSINA dijo,  

    No creo que sea ley de vida perder a tus amigos de la juventud, en realidad creo que son los que más tienes que intentar conservar. Quizás por la vida que llevamos hay que esforzarse un poco para mantener esas amistades pero merece la pena ¡Que son tus amigos de siempre!……..
    En mi caso, lo que hacemos es quedar un fin de semana al año (por lo menos) en algún lugar de la geografía española ó en casa de alguno de nosotros (lo cual es una pasada ver tu casa llena de gente); conforme pasan los años y aumenta la pandilla con niños, se han ido incorporando a nuestras quedadas y se lo pasan general durmiendo en colchonetas unos con otros (ahora que son pequeños, claro). Que tierna me he puesto, solo me ha faltado insertar una foto de Anne Geddes.

  4. Zopaias dijo,  

    Hobbit, en nuestro caso, mejor que muchos de nuestros “amigos” se hayan quedado en su olivo, jojojojo!

  5. Hobbit dijo,  

    Como hace Alfonsina podriamos hacer una reunión anual con el Patas, el Güí, el Tapioca, etcétera, etcétera, etcétera.

  6. Zopaias dijo,  

    Hobit, como dijo otro insigne mochuelo: “Do, mejor do…”

  7. ALFONSINA dijo,  

    ¿El patas, el Gúi, el Tapioca? Más que una quedada de amigos parece una reunión de Gormitis. ¿No tenéis un Juan, un Pedro, un Paco?. Aunque ¿qué es un buen amigo sin mote?….Que se lo digan al primo Zopa que nos tiene en el curro a todos moteados.

  8. Zopaias dijo,  

    jojojojo, siempre digo lo mismo: Los motes se crean solos, yo sólo me encargo de popularizarlos…

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