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La Princesa y La Rana |
Saqman
23 Febrero 2010 |
Es indignante lo que hacen en España los responsables de traducir el título de una película al castellano. ¿Es que piensan que somos imbéciles? Soy de los que opinan que es un tremendo insulto al espectador. Sobre todo cuando se hace tan mal como en el caso de la última producción animada de la Disney, “The Princess and the Frog“, cuya traducción literal (y lógica) es “La Princesa y la Rana“. Aquí, que somos como somos la conocemos por “Tiana y el Sapo”. ¿Por qué? ¿porque una rana no puede ser macho? ¿porque una princesa no puede ser negra? No lo entiendo en absoluto.
Mi indignación viene a cuento porque pienso que este nefasto título es un atentado a una película, a mi entender, casi redonda. Porque resulta una alegría que la factoría de las ideas vuelva a deleitarnos con un clásico de los de siempre. Los que me conocen saben cuánto me gustan los dibujos y la animación. Por eso la llegada de Pixar incitó a pensar que el futuro estaba en el 3D. Nadie tuvo en cuenta el factor esencial, y es que Pixar siempre, y digo siempre, ofrece un guión sólido y una dosis de calidad y entretenimiento en sus películas. No se puede decir lo mismos de los subproductos de Dreamworks, o de la Fox, léase Shrek o Ice Age; films hechos con un meor propósito comercial aparcando completamente el lado artístico.
Como les decía, la llegada de Pixar y el empeño absurdo por parte de Disney de sacar un film al año (cuestión de vender juguetes, oigan) llevó a la compañía a producir películas animadas de calidad más que dudosa, como Hércules, El Emperador y sus Locuras, Atlantis o la inefable Zafarrancho en el Rancho (otro ejemplo de traducción exquisita). Así, la inmejorable onda que habían generado películas como La Sirenita, La Bella y la Bestia, o Mulan, se difuminó hasta llevar al cierre de la sección animada de la compañía.
La Princesa y la Rana nos devuelve el mejor Disney, el que se convierte en un clásico desde el momento de su estreno. Un film innovador en muchísimos aspectos, pero que retorna al estilo de animación clásico, alejado de líneas rectas y aristas de las últimas superproducciones.
Y no puede llegar en mejor momento esta primera princesa negra, ¿casualidades de la vida? con un recién presidente de color en la Casa Blanca. No seamos injustos. Disney llegó primero. Una película de este tipo lleva una preproducción de varios años, y su gestación y posterior postproducción pueden alcanzar los cinco o seis años. Así que dejemos en Disney el crédito de intentar innovar y hacer algo que nunca se había realizado antes.
Y ese es quizá el acierto del film. Situarlo en New Orleans en un entorno humilde, en la primera mitad del siglo XX, permitiendo a los ilustradores dibujar escenarios realmente magníficos (¿nadie se fija en los fondos de las películas de Disney?) Por ello, la joven Tiana, muchacha sin recursos, decidida y con mucho sarcasmo, se perfila como el arquetipo de personaje Disney trasladado a nuestra sociedad actual. Y realmente simpático resulta el Príncipe Naveen, alejado al cien por cien de los ñoños principitos de capa y pluma tantas veces retratados. Aquí Naveen se presenta como un auténtico vago sinvergüenza, sin escrúpulos pero con un toque inocentón, y perfectamente doblado por el actor Bruno Campos. La película cumple con todos los requisitos establecidos: canciones, aventuras, secundarios divertidos, malo malísimo. Pero hay novedades. En este caso mi preferida es la incorporación del villano d eturno, el Hombre Sombra, el Dr. facilier, interpretado por Keith David. Un diseño realmente conseguido, penamente acorde con la tonalidad del film. Me gustan casi todos los secundarios, quizá menos Mama Odie, pero Jim Cumming se lleva la palma con Ray, esa pequeña luciérnaga fea de horrores, enamorada de una estrella.
La película tiene muchos gags, en general sencillos y efectivos, pero desprende frescura. Es por eso que se hace tan agradable de ver, puesto que no hay ínfulas de crear una obra maestra. Quizá falla Randy Newman y, aunque sus composiciones cumplen su tarea, no consigue enganchar al público con sus canciones.
Recomiendo llevar a los niños a ver este film de los de antes. Un aapuesta segura para ellos que resulta, además, gratificante para nosotros.
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Menudo disgustazo te has llevado, compadre… Como un día se crucen los que le han puesto el título a la película que Dios les pille confesaos.
Es cierto que antes cuando estrenaban pelicula los de Disney, se vivía como algo más especial. Tenían un encanto especial sobre todo para aquellos a los que nos gusta la animación. Hoy en día, cuando empiezan a dar caña publicitaria con el próximo estreno, mi sensación es “a ver que chorrada se han sacado de la manga”. Además cuanta más publicidad, más muñequitos del BurriKing, más repeluco me produce el filmet.
Ninguna película de las de ahora de Disney tiene ni de lejos la calidad artesanal de Blancanieves o Pinocho.
Nuevo primo Atlante, aunque te conozco poco….es que no te imagino viendo Blancanieves, cantando “eres tú mi principe azul”, llorando a la par de los 7 enanitos, cuando a la jovenzuela princesa le da el vaído, enterneciéndote con el movimiento de orejas de Mudito. Ha sido bonito descubrir tu lado dulzón.
Mi princesa Disney favorita es Mulan, una princesa intrepida, valiente y que, para variar, es la que salva al principe y no al contrario. La princesa que odio es Aurora, alias “La Bella Durmiente”, que muchacha más gansa.
Mi princesa Disney favorita es Mamerta, aquella heroína que paso de ser concubina de John Cobra a princesa Disney gracias a la ayuda del príncipe Wenceslao que le sacó de ese infierno de drogas y prostitución.
Pues sí prima Cherry, me encantan las pelis de animación, aunque no canto jeje. Hoy he visto una menos melosa: Dante’s Inferno, una recreación muy manga y muy épica que nada tiene que ver con el original pero es más divertido.
El sábado fui a ver la peli con mis dos niñas y me encantó. Efectivamente es como los grandes clásicos de antes, muy alejada de los modernismos (la mayoría de ellos muy malos) actuales. A mi me encantó el persnaje de Ray y me hizo mucha gracia también Lottie, la amiga de Tiana….
A las niñas les encantó, ni se menearon de la silla en hora y media y eso teniendo en cuenta que una de ellas tiene 3 años recien cimpilidos tiene mucho mérito..jejejej
Eres un tipo afortunado, queridísimo Ñu… Ya me hubiera gustado verte viendo Alvin y las Ardillas, jojojojojojo!!
Bueno, a lo de que tenga que ver con la casa blanca, he de decir que ya tenían planeado de antes que Tiana fuese de color, pues yo tengo el DVD de “Las Cronicas de Narnia: el principe Caspian” y sale un pequeño trailer del proyecto, y Tiana ya era negra, además, se titulaba “la princesa y el sapo”, o la rana, no me acuerdo ahora bien.
Le deberían haber llamado “La Princesa y El Batracio” para no herir susceptibilidades…
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